Originalmente este artículo fue publicado hace más de un año. De entonces acá el tema sobre los medios de comunicación no ha variado y sí han ocurrido censuras en el campo del pensamiento y la creación. Varios de nuestros lectores han pedido a Progreso Semanal que opine sobre el tema. Nuestra posición no ha variado desde el artículo publicado con este título. Vaya pues como una ratificación de nuestra posición.

LA HABANA.  Tanto el retrovisor como los espejos angulares en los autos son importantes para una buena conducción. El primero nos permite mirar hacia atrás y apreciar lo que allá dejamos, es como la  historia del trayecto recorrido y también nos alerta de quienes se aproximan. Los laterales nos complementan la visión de quienes se nos acercan por la izquierda y/o por la  derecha. Pero la prioridad reside en la visión hacia adelante: nuestra meta.

Pero, como siempre, hay problemas. Uno de ellos: la lateralidad contrariada, un padecimiento que ocurre cuando por naturaleza somos izquierdos, pero nos obligaron a usar la derecha. También aplica a la inversa: derechos compulsados a ser zurdos. Más serio se torna el conflicto cuando a esa contrariedad le agregas que el ojo rector permanece dirigiendo y este no puede forzarse. Entonces surge la contradicción entre la visión del destino por el ojo rector y el golpe al timón que, dado por la lateralidad contrariada, puede desviarnos de la ruta. En buen cubano: “la cagastrofe”.

Lo que vale para el tráfico vale para la conducción política. Y en este ámbito el tráfico es numeroso y creciente porque se trata del mundo de las ideas en el que trasiegan lo mismo la definición del destino deseado y de los cómo llegar a él. Por qué vía y cuáles métodos y caminos. Dentro del pensamiento socialista hay variedades comenzando por aquella frase de Fidel  Castro cuando dijo que nadie sabe cómo se construye el socialismo.

En esta variedad innegable, palpable cotidianamente en todos los sectores, lo mismo en la intimidad del hogar como en los medios, los espejos laterales son importantes pues forman parte del  debate que discurre hoy en nuestra sociedad. Para el tráfico de la diversidad de pensamiento no valen policías de tránsito. Imposible clausurar el pensamiento –pregúntele a Don Pepe Mujica embutido en un hueco en la tierra durante años y allí maduró sus ideas. Tampoco sirve ponerle barreras a la información y al discurso y debate de ideas. Para el mundo del pensamiento divulgado no hay muros posibles, solo coladores.

A mi juicio lo que se impone es el  ordenamiento legal de los medios, TODOS, para que la diversidad existente pueda discurrir dentro de una legalidad consensuada entre TODOS. La prensa, los medios en general, es el principal medio de información y de desinformación, el  ámbito lógico para que el debate de pensares llegue a todos por los caminos tradicionales (prensa escrita), la TV o mediante la web, donde con mayor énfasis transita hoy la información, lo mismo la interesante capaz de mostrar ángulos positivos y novedosos que la sesgada, manipulada a fin de mantener el control hegemónico en cuanto a valores y actitudes. Pero la pluralidad puede brindar visiones certeras y válidas para la meditación serena y el contrapunto respetuoso y serio. (Por demás agrego ahora que nuestras autoridades deben pasar de la apetencia por controlar a la experiencia necesaria de regular, conceptos cualitativamente diferentes, que no deben ser aplicados a la ligera.)

El periodismo cubano (y nuestros periodistas todos) desempeña un papel crucial en el actual proceso de reformas o de Actualización (actualizar implica reformar, Cambiar todo…), y tiene que asumir el reto mediante la información rápida y veraz, la publicación de artículos de opinión –que incluyan visiones diferentes dentro del propio proyecto nacional, que existen y están presentes en todos los niveles de la sociedad-; trabajos de investigación, entrevistas con preguntas agudas.

Muchas veces nuestros medios nacionales pelean a la riposta, recurso válido, que no debe ser la norma –recordar que quien da primero da dos veces. En otras oportunidades, no sé cuántas, repiten consignas sobrepasadas por la vida o hacen pura apologética. Ambas, a mi juicio cualidades viciosas, que redundan en pérdida de credibilidad y abren el camino a los que mediante los retrovisores vemos a avanzar a ambos lados del complejo trayecto hacia un nuevo modelo o estilo de vida socialista. Rehuir el combate vale por el primer signo de derrota. No hay que temer a la variedad que ya está, existe, es real, pues tenemos recursos para asumirla y enriquecernos de lo conveniente y acertado. (El pueblo, base política de cualquier proyecto y máxime en el nuestro, sabe, dentro de la variedad de opiniones,  discernir perfectamente y valorar conveniencias o no. Hay que confiar)

Agrego un dato  y después un recuerdo.

El dato: actualmente contamos con más 900 mil profesionales universitarios, nivel que supone capacidad para meditar, pensar, opinar y participar en las decisiones importantes. No obvio al  resto de mis compatriotas, el mundo de las ideas no es exclusivo de nuestra Alma Máter. En el cubano de a pie sobran capacidades de discernimiento, pero debemos darle materiales (información, debate, contrapunteo).

El recuerdo: Tomé lo del alto nivel de universitarios para llevarlos a un recuerdo que encontré milagrosamente en mis archivos de audio. Se trata de una entrevista con Francisco Aruca, nuestro  fundador y periodista, visionario y controversial (en Miami), que nunca publicamos, como otras, y que precisamente viene de la mano para este trabajo.

Corría el año de 1981 cuando Aruca conversaba con Jorge Gallardo, entonces vicepresidente del ICAP. Gallardo le preguntó qué era lo que más le llamaba la atención del proceso cubano. La respuesta fue rápida: el nivel de educación que había logrado el gobierno, que  era propio del primer mundo siendo Cuba un país subdesarrollado. Y no quedó ahí, puso en perspectiva el hecho y le dijo: eso les va a traer un problema porque ustedes no pueden dar “respuestas simples a problemas complejos” dado el nivel de educación que han logrado. (Escuche el audio)

Hoy esa respuesta, por demás vigente, entraña un problema, parte de cuya solución pasa, entre otros actores, por los medios todos.

*Lo que va en cursiva es agregado al original.

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