MLB y Cuba: ¿la danza de los millones?

La pasada semana Cuba volvió a ser noticia en la Major League Baseball. Aroldis Chapman, el lanzador más rápido en la historia del béisbol estadounidense, regresó a los Yankees de New York con un contrato que es récord absoluto para un relevista: en los próximos cinco años el holguinero recibirá un total de 86 millones por sus servicios a los muchachos del Bronx.

Después de conseguir su primer anillo de Serie Mundial en noviembre pasado con los Cubs de Chicago, era de esperar que el supersónico cerrador tuviera interesantes ofertas. Y así fue. Los míticos Yankees asumieron sus honorarios y ahora el cubano volverá a vestirse de rayas.

No hay dudas de que 86 millones es mucho dinero. Muchísimo. Pero la cifra es otro de los astronómicos contratos que han recibido los atletas cubanos durante el pasado lustro en la Gran Carpa.

Repasando los salarios de los 30 cubanos que intervinieron en la temporada de 2016 en la MLB veremos que la cifra general se aproxima a los 135 millones de dólares. En ese grupo destaca Yoennis Céspedes, quien acumuló dividendos por 27,5 millones. Los otros cubanos con salarios de ocho dígitos en 2016 fueron José Dariel Abreu (11,6 millones), el propio Chapman (11,3) y Rusney Castillo (10,5).

Para Cuba estas cifras no significan nada actualmente, al menos no en el plano económico. Ni un solo centavo de esos 135 millones podrá llegar al país sin ser perseguido por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), o sin que los jugadores se expongan a cuantiosas multas. Contrario a lo que sucede con el resto de las naciones del mundo, los peloteros cubanos no podrán invertir en su tierra. Y no es, precisamente, porque Cuba no quiera.

En los últimos dos años las conversaciones entre las autoridades deportivas cubanas y la dirección de la MLB, realizadas en ambas orillas, demuestran que las trabas ya no están en el terreno de juego. En realidad, las declaraciones de Rob Manfred, actual Comisionado General de la MLB, y de los principales directivos del béisbol en Cuba dejan claro que ambas partes desean reanudar relaciones de negocios.

Además, la presencia de peloteros que emigraron –incluso ilegalmente– en la clínica impartida en el Estadio Latinoamericano da una muestra de hasta dónde podría extenderse esta normalización.

Sin embargo, la ley estadounidense sigue en contra, y los dirigentes de la MLB también han dejado claro que no violarán las leyes de su país en ningún caso. Dicho esto, hasta el momento nada ha cambiado. Al menos, no visiblemente.

Aun así, démonos el chance de especular. Soñemos por un momento que sucede algo. Que luego de medio siglo de no-relaciones, Cuba y la MLB ven despejado el camino. Que, finalmente, la política hace un hueco y deja que el deporte sirva para limar las asperezas sobre un diamante de béisbol. ¿Qué pasaría entonces, qué significaría para Cuba y sus jugadores?

La primera respuesta es que, probablemente, Cuba no perdería a muchos de sus mejores –si no a sus mejores– peloteros. Con eso el país podría aspirar a conseguir uno de los primeros puestos del Clásico Mundial, algo imposible en las actuales condiciones de nuestro béisbol doméstico.

En el plano económico la repercusión también sería visible. Sin mencionar las posibles inversiones de los jugadores en su tierra, el monto que podría ingresar la Federación Cubana de Béisbol (FCB) por concepto de representación sería un aliciente para la revitalización de un deprimido sistema de base que por décadas fue sustento y cantera inagotable de talento para el béisbol nacional.

Pongamos un ejemplo sencillo. Según confirman las autoridades cubanas, la Serie Nacional (principal torneo deportivo en Cuba) se realiza anualmente con un presupuesto de 1,3 millones de dólares y 800.000 pesos cubanos. Solo con los salarios devengados por los cubanos en las Mayores, la FCB hubiese recaudado en 2016 un total de 13 millones de dólares en pagos por representación.

Aclaremos que esos 13 millones corresponderían al 10% que, de los contratos establecidos, cobra la Federación. Antonio Díaz Susavila, vocero de la FCB, aseguró que, desde que en 2014 se implementara la posibilidad de que nuestros jugadores en activo pudiesen ser contratados por ligas extranjeras, ninguno de los representados por la FCB ha pagado más del 10% de su contrato. Ese ha sido el tope.

Sin embargo, para insertarse con fuerza en el competitivo mercado de la representación de jugadores de la MLB, la organización cubana tendrá que reducir a la mitad sus actuales honorarios, pues según datos ofrecidos por el sitio Baseball Player Salaries, en 2016 ninguna de las diez agencias de representación mejor pagadas en la MLB superó la barrera del 5% en las comisiones recibidas por los contratos conseguidos.

Claro está, faltaría por ver, en un escenario idílico, si la FCB y su equipo legal están a la altura de un mercado de representantes tan fuerte como el que maneja hoy los contratos deportivos y de publicidad a los que aspiran los jugadores de la MLB. Para conseguir ser el referente de nuestros peloteros, la FCB solo tendría un  camino: la seriedad y agilidad en la concertación de contratos jugosos para nuestros deportistas. En los predios de los agentes, el respeto y la fidelidad solo se consiguen con cifras llamativas y respaldo irrestricto a los intereses del cliente.

En ese sentido el futuro pintaría bien. Muy bien en realidad. Pues aun reduciendo a la mitad el por ciento que recibe, la FCB hubiese ingresado por la temporada finalizada dividendos por 6,7 millones de dólares. Una cifra que podría incrementarse de forma notable si nuestros jugadores pudieran acceder al mercado de la MLB sin trabas legales.

Pero hoy no pasa de ser pura especulación. Lo concreto, tan real como los 135 millones cobrados en 2016 por los cubanos que jugaron en la MLB, es que nuestros compatriotas, los mismos que reventarían de público los pálidos estadios de Cuba, tienen vedado su regreso a la isla. Y no es, precisamente, porque Cuba no quiera.

Foto de portada: Los peloteros cubanos Brayan Peña, de los Cardenales de San Luis, y Yasiel Puig, de los Dodgers de Los Ángeles, formaron parte de la delegación de la MLB que visitó la isla en diciembre del pasado año.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

Sorry, comments are closed for this post.

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados