LA HABANA. De los libros a la pantalla, Mario Conde, ese policía amante de los libros, el alcohol, los cigarrillos, enamorado siempre de faldas hermosas que visten a mujeres dificíles, fiel a la amistad, se hizo corpóreo, andante, gracias al filme presentado anoche en el cine Yara. ¿Su título? Vientos de La Habana.

Aunque algunos de los espectadores, debido a la imagen que se habían hecho del personaje de las novelas no les cuadraba el actor Jorge Perugorría interpretándole, todos los que han opinado al finalizar la función coinciden que su actuación fue de altura.

“Yo me lo imaginaba de otra manera, con otro físico más gastado, desgarbado, no sé…”, dice Gladys, una joven a la salida de la sala cinematográfica. “Pero el tipo y muchas de sus maneras de ser me atraen y Pichy (así llaman a Perugorría) lo hice bien”, agregó.

“La película es una traslación de las novelas, pero no son las novelas”, explicó Padura, creador de Conde, a Progreso Semanal durante una entrevista cuando el proyecto comenzaba.

El Flaco, interpretado excelentemente por Luis Alberto García, en su sillón de ruedas al que llegó a causa de una “bala perdida, no se saba de dónde” durante la guerra en Angola, como él mismo dice, dispara unos bocadillos muy oportunos, a menudo simpáticos y otros con una fuerte carga emotiva cuando compartiendo la borrahera con su hermano del alma, el Conde, ambos caen en la cama y dice “parecemos un par de viejas borrachas”, cambiando así el dolor del Conde por un fracaso amoroso.

Con los personajes bien estructurados, en buena medida reflejos del contexto del que resultan y además revelan, como es el caso del Conde, clave en la serie de novelas escritas por el multipremiado Leonardo Padura, valen por la antipolilla por excelencia: no hay que protegerlos con el viejo recurso del alcanfor. Los libros de Padura vuelan.

“Yo me los he leído todos y el Conde me fascina… es un cubano que puedes encontrar a cada rato y te dices, coño!, se me parece al Conde”, opina Roberto un cincuentón que se autiodefine como vicioso de la lectura, especial de la de Padura. “Es el mejor”, afirma con fuerza a la salida de la proyección.

Bajo la dirección de Félix Viscarret y con la producción de España, Cuba, Alemania, cuenta con las actuaciones de Carlos Enrique Almirante, Mario Guerra, Luis Alberto García, Enrique Molina, Vladimir Cruz y Alexis Díaz de Villegas, Vientos de La Habana, así fue bautizado este condensado resumen de las aventuras del único personaje policiaco cubano que ha enganchado y forma colas para entrar al cine.

El guión, bien facturado, es obra de Lucía López Coll, quien “machete en mano fue desbrozando el camino” de la literatura al cine, según declaró Padura, que por demás es su marido.

¿Cuánto de Padura habita en el Conde y cuánto de este teclea en la PC de su creador? ¿El Conde dejará de mostrarnos sus aventuras, nos dirá adiós? ¿Quién dejara a quién: Conde a Padura o este a su personaje?

A la espera de que comience la película.

“Llegará un momento en que tendré que despedirme de Mario Conde o Mario Conde se despedirá de mi, no lo sé, pero te aseguro que una novela más viene en camino (…) La novela que estoy escribiendo ahora va a terminar el 17 de diciembre a las 10 de la mañana porque el 17 de diciembre a las 12 del día comenzó otra historia”.

A esperar ese nuevo libro que culmina precisamente en un histórico punto de inflexión. En ella estará el Conde.

Foto de portada: Leonardo Padura en la presentación de la película en el cine Yara, en La Habana, este jueves 15 de diciembre de 2016.

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