LA HABANA. Ya no es antes, título de una película cubana que me sirvió para una simple nota publicada ayer lunes 12 ha molestado a varias personas. Si eso les ocasionó malestar, disgusto, etc.; deberían asomarse al mío caso de no escribir lo que me dicen, escucho o, peor aún, si no tecleo lo que pienso. Debemos vivir pagando el angustioso precio de ser uno mismo (cito libremente un texto musical de Silvio Rodríguez). Negarse es la muerte espiritual, peor que la de la piel.

Quizás esos lectores molestos prefieren que los medios de todo tipo publiquen una mala copia llevada a nuestro contexto de un filme alemán. Esta cinta cuenta la historia de una señora alemana, consecuente y apasionada con su condición de militante comunista, ideal al que dedicó su vida, cualidad que respeto, a la que ya enferma y sin poderse valer por sí, le viene por añadidura el IVA político del derrumbe del Muro de Berlín, la desaparición de la Alemania comunista (RDA). Golpe duro para la venerable señora que desconoce estos acontecimientos. Fanática de la TV y desconociendo lo que ha acontecido, surge el drama de su familia.

¿Qué hacer?

La familia con mucho tesón recopila viejos noticieros, documentales, reportajes, acontecimientos, filmes, etc.; de la desaparecida TV alemana para, mediante DVD y otros recursos, írselos poniendo. Ella está viva, sí, pero en el pasado que ya no es y lo disfruta como los éxitos reales de la actualidad a los que aportó limpiamente la vida. Así pasó gran parte de su enfermedad hasta que superada esta salió a la calle. Chocó con la cruda realidad y constató que había estado viviendo en un flashback ajustado a su propia visión de sociedad y país.

Ocurre que Cuba no ha implosionado, líbrenos Dios y nuestra lucidez, porque no habrá País para nadie. O tal vez sí para un guarismo que no alcanzaría posiblemente ni al 1 % de nosotros. Una de las vías para evitar que esto ocurra pasa por no trampearnos la realidad –vale para todos los sectores, no solo para los medios. Por el contrario, asumirla y laborar con ella tal cual es y entonces, creativamente, arte de alfarero, con amplitud de miras e integrando la diversidad imposible de borrar, cerrar el camino a la destrucción y forjar con la mayor agilidad el diseño de lo apetecido.

Señores disgustados, no imiten al avestruz. Sean audaces.

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One Response to No vivir en un flashback

  1. No sé quién rayo le ha criticado: la película ha recibido elogios de la crítica, incluso la partidista, como lo demuestra un trabajo aparecido en CubaDebate, escrito por Rolando Pérez Betancourt, que por cierto recuerda que el tema es viejo en el cine cubano. Desde los tiempos de Alfredo Guevara, siempre el gobierno permitió ciertas libertades a los realizadores, a sabiendas de que esas críticas no modifican la realidad. Y hasta exhibían películas como las de Wadja, que sí hacía films de grueso calibre, que podían traspapelarse de la realidad polaca a la cubana, como Cenizas y Diamantes, para citar un solo ejemplo.

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