LA HABANA. Llueve fuerte. Paraguas, capas, periódicos, cualquier cosa que proteja un poco de los fuertes aguaceros para mantenerse en una inmensa y ancha cola que desborda las aceras y se alarga desde L y 23 y dobla por la calle M más de cien metros. No es una fila para comprar pan o para adquirir alguna ropa rebajada. Se trata del cine, del Festival 38 que celebra La Habana siempre a comienzos de diciembre.

Los cubanos aman el cine tanto como los seriales que consiguen (palabra mágica) mediante el famoso Paquete, pero la gran pantalla y la posibilidad de ver en vivo a los actores cuando van a entrar a la sala, atraen fuerte en estos días.

Durante el Festival las salas presentan filmes de distintas nacionalidades, brasileñas, argentinas, europeas, pero…

“Yo prefiero ver las nuestras, las cubanas, porque esas nos hablan de nuestras vidas y de los conflictos que tenemos”, responde una joven de apenas 20 o 21 años a la vez que me da cabida bajo su paraguas.

Y es que el cine cubano en la medida que ponga nuestras vidas tal y como son y también como deseamos sean, compromete y satisface.

“Yo quiero verme ahí, como vivo, como soy y somos nuestra generación… no como en los noticieros de la TV”, agrega un joven que intenta cubrirse de la lluvia bajo un periódico Granma.

“No es que no me gusten las buenas películas románticas, que he visto buenas en otras ocasiones”, tercia la joven que me da cobijo. “Pero para romances estoy yo y mi novio, que ya no es ni está, o no sé si aún él lo siente así o yo”, agrega con una gestualidad que navega entre la duda y una esperanza tan nublada como el cielo que cubre la capital.

Desgarramientos y separaciones por distintas opciones de vida no son raras de encontrar en nuestro andar cotidiano.

“Por eso estoy a la caza del lunes (12) por ver aquí, en el Yara (antes RadioCentro), la película Ya no es antes”, refuerza.

El tema del filme ya se ha divulgado. Trata del rencuentro, después de 40 años, de una pareja que tomó decisiones diferentes. Se amaron pero… ella (encarnada en la actriz Isabel Santos) retorna de paseo a la Isla para ver a su exnovio (Luis Alberto García). Ella, políticamente piensa diferente a su expareja, pero el encuentro tiene por escenario al país que ya no es y aunque, según su director y coguionista Lester Hamlet afirma que es una historia de amor, no niega el peso que el nuevo contexto nacional incide en la trama del encuentro-desencuentro y encuentros.

Encuentros porque, según el actor Luis Alberto García, al extenderse sobre el tema durante una entrevista de prensa, declaró “yo respeto la pluralidad de opiniones (…) considero cubano a todo el que haya nacido aquí (Cuba)”. Excluyó a todo el que haya puesto “bombas en un Círculo Infantil  o derribado un avión, es mi opinión personal”, afirmó.

Pero la separación de la joven del paraguas no fue por política, me cuenta sin pelos en la lengua. “¿Dónde íbamos a vivir? Unas veces en casa de los padres de él, otras con los míos… a veces había conflictos”, narra. “¿Comprar un apartamentico o alquilar un cuarto? Los salarios juntos no daba para eso… ¿tener hijos?”.  (Me callo. Conozco situaciones parecidas y deben abundar y el déficit habitacional ronda el medio millón, según mi memoria).

La historia final de este caso real, válido para un buen guionista, finalizó marchándose él para después ver cómo se empataban.

La realidad: él allá, hace tres años, ella aquí, bajo un añejo paraguas en la fila para ver algo que le acerque a lo que fue y que ya no será. O…

Amaina la lluvia y me lanzó a buscar en una tienda cercana unos plumones que necesito mientras medito el peso del entorno en cada vida. Cuántos “filmes” caminan y cruzan a diario por nuestro lado. Lo cierto es que ya no es antes.

Foto de portada: Isabel Santos y Luis Alberto García, durante la filmación de la película Ya no es antes. Al centro, Lester Hamlet, su director. Foto: Tomada del Facebook de Lester Hamlet.

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2 Responses to Ya no es antes

  1. Hay una anécdota de un comisario estalinista deliciosa: el hombre decía que él no era agente del enemigo, pero que si Stalin lo acusaba de enemigo, él le creía.
    Y hay otra que me contó un viejo comunista ruso, cuando yo vivía en Cuba. En un receso del congreso en que Nikita empezó el proceso de destalinización, alguien dejó en el podio una nota anónima que decía: Y dónde estabas tú cuando todo eso ocurría.
    Nikita solicitó que se levantará el camarada que había escrito la nota, prometiéndole que nada malo le ocurriría. Por supuesto , nadie se adjudicó la insidia. Entonces Nikita exclamó: yo quiero decirle al camarada que escribió esta nota que yo estaba sentado en el lugar que él está sentado ahora.
    Como sé que usted y sus lectores son gentes inteligentes, no tengo que explicarles la relación de estas dos anécdotas y su comentario.

    • Me equivoqué: este comentario debí ponerlo en su otro comentario sobre las críticas recibidas a éste, pero estoy escribiendo en un iPad y no se si tiene pegue y copie.

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