Trump envía más señales a Cuba y no son buenas

Este lunes Donald Trump volvió a amenazar con una eventual regresión del actual proceso de normalización las relaciones y Cuba a menos que se cumplan ciertas condiciones; mientras fuentes desde la mayoría republicana en el Congreso anticiparon lo que llamaron una “recalibración” de las negociaciones.

“Si Cuba no está dispuesta a hacer un mejor acuerdo para el pueblo cubano, el pueblo cubano-estadounidense y Estados Unidos en su conjunto, pondré fin al trato”, publicó el presidente electo en su cuenta oficial en Twitter, dos días después de que empleara los peores calificativos sobre líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro, quien falleció el viernes pasado a los 90 años de edad.

Las declaraciones del magnate inmobiliario sucedieron a las de Reince Priebus, su futuro jefe de su gabinete. Priebus afirmó el domingo que Trump retrotraería “absolutamente” los pasos de Obama hacia Cuba a menos que haya “algún movimiento” aceptable por parte del Gobierno cubano.

“Represión, mercados abiertos, libertad de religión, el asunto de los prisioneros políticos”, fueron los asunto que citó como precondiciones para “tener relaciones abiertas y libres” con La Habana.

Por su parte Kellyanne Conway, la jefa de campaña de Trump lo explicó de esta manera: “Estamos permitiendo los vuelos comerciales allí (en Cuba). Pretendemos que estamos haciendo negocios con el pueblo cubano, cuando realmente estamos haciendo negocios con el Gobierno cubano y el ejército cubano”.

“Ha estado muy claro —precisó— que la principal prioridad ahora es asegurarse de que los cubanos en Cuba tengan las mismas libertades que tienen los cubanos aquí en los Estados Unidos, que es la libertad política, religiosa y económica, asegurarse de que esos prisioneros políticos son finalmente liberados y asegurarse que los fugitivos estadounidenses enfrenten la ley.”

Durante el fin de semana fuentes de la bancada republicana en el Congreso le revelaron a Politico que los legisladores estarían inclinados a “recalibrar algunos de los cambios regulatorios realizados por Obama más que en cortar completamente los vínculos”.

“No les importa, aseguró,  si la misión de los Estados Unidos en La Habana se llama embajada o no; sí, si los Estados Unidos, a través de sus diálogos y cambios regulatorios, están haciendo lo suficiente para obligar al régimen comunista a cambiar sus prácticas”.

El fallecimiento de Fidel Castro motivó duras declaraciones por parte de los congresistas de origen cubano quienes criticaron la nota de condolencias enviada por Obama a su homólogo cubano Raúl Castro. De paso exhortaron a Trump a que diera marcha atrás a las medidas de la Administración demócrata.

La Casa Blanca respondió a las afirmaciones de Trump a través de su portavoz Josh Earnest. “Desarrollar todo eso es mucho más complicado que el simple golpe de una pluma”, expresó, añadiendo que “no es tan simple como un tweet podría hacer que parezca”.

Desde el punto de vista económico consideró que no sería factible. “Hay hasta 110 vuelos diarios que están programados para despegar de Estados Unidos y aterrizar en Cuba en los próximos meses”, expuso. E insistió: “alrededor de 50 mil estadounidenses en los últimos 18 meses se han aprovechado de esta oportunidad. Eso es dinero que beneficia al pueblo cubano”. Tampoco, dijo, traería dividendos desde el punto de vista diplomático porque borraría el buen momento que vive Washington con América Latina tras el inicio del diálogo con Cuba.

Desde el Capitolio el senador demócrata por Minnesota, Amy Klobuchar, advirtió  que “muchas de nuestras políticas con Cuba en las últimas décadas no se han basado en la razón, se ha basado en los fantasmas del pasado”.

En dicha entrevista telefónica, Klobuchar le apuntó a Politico que “especialmente con (Fidel) Castro desaparecido, usted puede negociar las cosas e impulsar más cambios en los derechos humanos. En algún momento, queremos permitir el comercio y los visitantes, y eso ayudará a lograr cambios en el frente de los derechos humanos”.

Peter Schechter, experto de América Latina en el Atlantic Council, alertó desde el propio medio de comunicación que “será importante para Estados Unidos no cometer errores. Ahora, más que nunca, los cubanos tienen que ser dueños de lo que suceda después. Cualquier signo de manipulación, imposición o influencia de Washington sólo perjudicará la causa de la libertad y la reforma en Cuba”.

El analista Peter Kornbluh concordó en que la senda de las condiciones o amenazas solo destruirán la normalización bilateral y tampoco beneficiarán a los intereses de Estados Unidos. “Puedo decir por haber estado en Cuba a menudo, que la palabra “concesión” es una verdadera palabra de cuatro letras en Cuba”, opinó haciendo un símil con un término obsceno usado en inglés.

Kornbluh indicó que “esto conduce a casi una reacción negativa explosiva, la idea de que Cuba alguna vez haría concesiones a los Estados Unidos. Ese es el orgullo que tienen en su Revolución”. En el libro Back channel to Cuba: a historical overview junto a su colega William LeoGrande, investigó con profundidad todos los intentos de acercamiento entre La Habana y Washington después de 1959, incluyendo este salido a la luz pública el 17 de diciembre de 2014.

“Lo que Obama ha hecho no es un mal trato con Cuba. No ha hecho ningún trato con Cuba. Había dicho a los cubanos: Vamos a avanzar en interés de la política estadounidense, en interés de nuestras relaciones con el resto de América Latina y en nuestros propios intereses, que debamos tener una relación diferente con ustedes, y nosotros creemos que va a tener un impacto en su sociedad, en su economía y en su política a largo plazo, pero vamos a avanzar hacia relaciones normales, y pueden unirse a nosotros si quieren, o si quieren, no tienen que hacerlo”, concluyó.

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