El prejuicio empoderado: comienza la pesadilla

MIAMI. No hizo falta mucho  tiempo para que el odio y la división incitaran y permitieran que la campaña de Donald Trump alzara su horrible cabeza.

División: como consecuencia de la victoria del candidato republicano, numerosas confrontaciones ocurrieron en todo el país. Ocurrieron muchos casos de discursos de odio y de otros actos  hostiles contra minorías. Hubo un tema común: salgan de mi espacio, salgan de mi país.

En la Escuela Secundaria West, en Iowa City, un estudiante masculino chocó con dureza contra Lujayn Hamad, una joven que usaba una hijab. Él masculló una grosería y dijo a Hamad, una ciudadana estadounidense musulmana, “regresa a tu país”.

Fue un acto aislado. Grupos de estudiantes gritaban “Trump” a estudiantes negros que pasaban a su lado. “Me pregunto si la habrán deportado”, dijo un estudiante al notar la ausencia de una latina.

División: La otra parte no se quedó con los brazos cruzados. Se lanzaron a las calles y a los campus de universidades para protestar contra la retórica de Trump y sus planes para  la nación. En Miami hubo tantas manifestaciones que lograron cerrar partes de la ciudad y una importante carretera interestatal. Hubo también manifestaciones en Sunny Isles, en la parte noreste de Miami-Dade, y en la comunidad  Wilton Manors, en el condado de Broward, con gran población LGBT.

División: En Harvard y otras universidades, los estudiantes juraron oponerse a la deportación de “soñadores,” gente joven traída a este país de niños por sus padres inmigrantes indocumentados y a los que se les permitió permanecer por un decreto emitido por el presidente Obama. Los republicanos han recriminado al presidente por lo que consideran un abuso inconstitucional de la autoridad ejecutiva al emitir la orden.

División: Los espectadores de teatro en la ciudad de Nueva York abuchearon al vicepresidente electo Mike Pence cuando este asistió a una presentación de la exitosa obra “Hamilton”. Cuando cayó el telón, Brandon Victor Dixon, el actor que interpretaba a Aaron Burr, se dirigió desde el escenario a Pence:

“Nosotros, señor, somos los Estados Unidos diversos que estamos alarmados y ansiosos porque su nueva administración no nos protegerá– a  nuestro planeta, a nuestros hijos, a nuestros padre– ni nos defenderá ni defenderá y mantendrá nuestros derechos inalienables, señor. Pero realmente esperamos que esta representación lo inspire a usted para que defienda nuestros valores estadounidenses y trabaje en beneficio de todos nosotros. De todos nosotros”.

El universo de los medios sociales de Trump montó en cólera. Como era de esperar, Trump se indignó por la audacia del reparto de “Hamilton” y exigió una disculpa. Dudo que lo complazcan. A diferencia del diluvio de insultos y bilis que Trump ha lanzado contra casi todo el mundo, el discurso de Dixon fue fuerte pero respetuoso, y al final casi esperanzado. Trump tiene un millón de razones para disculparse. Los actores de “Hamilton” no tienen ninguna.

División: La selección por Trump de los miembros de su gabinete revela cuán débil es en realidad la esperanza expresada por Dixon. Los primeros nombramientos de Trump presagian una horrible semejanza con el nuevo presidente. Quizás el nombramiento más aborrecible de todos sea el de Jeff Sessions, senador de Alabama, para el puesto de fiscal general. Se dice que Sessions es el miembro antiinmigrantes más virulento del Congreso de EE.UU.

Algunos hechos adicionales dan una imagen más completa del modo de pensar de Sessions. Él fue el primer senador federal en apoyar a Donald Trump. Ha sido descrito en los medios como uno de los arquitectos de las políticas del presidente electo Trump acerca de inmigración, contraterrorismo y comercio.

La posición de Sessions respecto a la inmigración es consistente con su historial general acerca del tema racial. Con Jesse Helms fallecido hace tiempo, Sessions es lo más parecido a un racista sureño recalcitrante en el Congreso en 2016.

Como reportó CNN:

“Hace 30 años, a Sessions se le negó el cargo de juez federal. Por entonces era un fiscal federal de 39 años en Alabama.

“El Comité Judicial del Senado escuchó testimonios durante audiencias en marzo y mayo de 1986 de que Sessions había hecho observaciones racistas y había calificado a la NAACP y a la ACLU de “antiestadounidenses”. Thomas Figures, vicefiscal federal que trabajó para Sessions, atestiguó que Sessions lo llamó “muchacho” en múltiples ocasiones y bromeaba acerca del Ku Klux Klan, diciendo que sus miembros le parecían “aceptables hasta que se enteró de que fumaban mariguana”.

Sessions ha negado firmemente las acusaciones, pero Figures mantuvo su posición y dijo que Sessions no debía ser ni remotamente miembro del gabinete”.

Sessions es el hombre que dirigirá el Departamento de Justicia, incluyendo su División de Derechos Civiles, que entre otras cosas es clave en la lucha contra la exclusión electoral y los abusos de la policía contra minorías. Dada la historia reciente de la policía tiroteando a negros desarmados y de los maquiavélicos   esfuerzos de los republicanos por idear planes que impidan votar a negros, latinos y otros electorados que se inclinan por los demócratas, el nombramiento de Sessions, si es aprobado por el Senado, sería un asunto muy muy grave.

Hay muchas otras muestras de que la pesadilla ya ha comenzado –con toda saña– desde la selección por parte de Trump de quién dirigirá la CIA hasta su supuesto apoyo al plan Ryan republicano para privatizar Medicaid.

¿Cómo deben responder los progresistas  a todas las malas noticias?

La respuesta incorrecta sería: “Estar muy muy asustados.” En su lugar, debemos inspirarnos en Brandon Victor Dixon y el reparto de “Hamilton”. Decir sin temor la verdad al poder. Hacer frente a los reaccionarios de cuello y corbata, a los nacionalistas blancos, a los racistas impenitentes y a los racistas que niegan serlo. Reinventar la resistencia no violenta. Si las cosas empeoran, si atacan a nuestros hermanos y hermanas, actuar como si nos atacaran a nosotros mismos. Impidámosles el paso, Rompámosles los tímpanos a gritos desaforados. Interpongamos nuestro cuerpo. Evitemos la violencia, pero usemos todo lo demás hasta el límite. Sigamos aumentando el costo de la injusticia y la opresión hasta que sea incosteable para los opresores.

Foto de portada: El elenco de “Hamilton” mientras Brandon Victor Dixon se dirigía al vice presidente electo.

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