Tengo un amigo más enquistado en los 70 que Facundo Correcto, el personaje humorístico de la televisión cubana. Mi amigo, a diferencia de Facundo, no vive del cuento sino de una pensión de jubilado que le alcanza, sin embargo, para mantener el entusiasmo con prácticas de su juventud que han llegado apuntaladas hasta hoy, entre ellas, las manifestaciones populares contra el bloqueo.

“¿Viste como Estados Unidos se abstuvo en la ONU? Este año sí la pusimos buena”, me dice con los ojos brillándole tanto que no tengo corazón para aclararle que los americanos se abstuvieron, pero no porque nos hayamos desgañitado durante semanas en actos de repudio rigurosamente planificados y transmitidos luego por los cuatro espacios informativos diarios de la televisión nacional. ¿Por qué iba yo a aguarle la fiesta?

Obama, que no escucha los reclamos de obreros, maestros, estudiantes, profesionales y un larguísimo etcétera de cubanos que, en más de un 70 por ciento, nacieron bajo los efectos del bloqueo; Obama, que no responde a otra lógica que la de su propio país —para eso fue, en definitiva, elegido dos veces por sus coterráneos—, está pidiéndole al Congreso norteamericano que levante lo que ellos llaman embargo y no precisamente para que la isla continúe perfeccionando el socialismo próspero y sostenible que se ha propuesto.

Si algo no se le puede reprochar a Obama es que no haya sido claro. De hecho, lo repite con insistencia en cuanto discurso, documento o directiva emite al respecto: el bloqueo es una política fracasada, un fósil de la guerra fría que no ha servido durante más de 50 años a los intereses de Estados Unidos. A los intereses de Estados Unidos, repito. Es cuestión de saber leer para comprenderlo.

cp-lo-que-ellos-llaman-embargoSiendo coherente con su posición respecto a Cuba, el presidente norteamericano dio instrucciones para que su representante en las Naciones Unidas no se opusiera a la moción de condena al bloqueo presentada por la isla. Pudo haberlo hecho el año pasado, también para ser coherente, pero en 2015 Estados Unidos votó en contra con una tranquilidad pasmosa, aun cuando ya había comenzado el proceso de normalización de las relaciones entre ambos países.

Para ser coherente, Obama pudo hacerse el de la vista gorda y no firmar tantas sanciones contra empresas y entidades financieras en virtud del mismo “embargo” que él aboga por eliminar y que han convertido a su gobierno en el que más multas ha impuesto, con lo cual ha alargado como un chicle el brazo extraterritorial del bloqueo. La coherencia, al parecer, es de aplicación relativa en el pragmático way of life de la política estadounidense.

Yo, que no le pido peras al olmo ni a Obama que sea presidente de mi CDR, me conformo con que los congresistas yanquis terminen de levantarnos el bloqueo, ya sea por presión internacional, porque estén avergonzados con los actos de repudio que emocionan a mi amigo o porque piensen que caeremos como juego de dominó apenas ellos abran la compuerta. Que la abran, sea por lo que sea.

Del lado de acá del estrecho lo único que debería preocuparnos, digo yo, es cómo respirar sin atragantarnos una vez que los americanos se dignen —si es que alguna vez se dignan— a quitarnos del cuello el apretadísimo nudo del bloqueo.

(Tomado del blog de la autora Cuba Profunda)

One Response to Lo que ellos llaman embargo

  1. Del lado de aca, deberiamos preocuparnos como ser mas eficientes en cosas que estan bajo nuestro control. El dia que no haya embargo, entonces las justificaciones seran por el cambio climatico, por los bajos precios en el Mercado mundial del azucar, el niquel (o cualquier otro producto), los altos precios del petroleo, etc, etc, etc, factores sobre los cuales TAMPOCO tenemos mucho control (por no decir ninguno). Tal vez habria que empezar por preguntarnos si la manera que funciona la macroeconomia, el Sistema financiero (con sus dobles monedas) que el gobierno es el primero en reconocer que es un disparate pero poco ha hecho para remediarlo, el mecanismo poco agil de estimular la inversion extranjera (porque es obvio que con recursos propios no se va a salir del atolladero en que estamos), que los directores de empresas empiecen a jugar como empresarios y no como meros administradores, que el comercio exterior deje de ser centralizado, que haya mayor espacio y las mismas reglas del juego para el pequeno y mediano empresario privado NACIONAL, que las decisiones politicas se subordinen a las economicas y no al reves, etc, etc.

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