Cómo amañar unas elecciones

MIAMI – Con la Enmienda 1, la gente en Florida Power & Light y otros gigantes de la industria eléctrica pensaron que tenían una segura fórmula de éxito para amañar las elecciones: jugar con las palabras para engañar a los electores y hacerles creer que están votando a favor de una cosa –en este caso energía solar–, cuando de hecho están votando por lo opuesto –límites a la extensión de la energía solar y el control de la industria por parte del monopolio.

Olvídense de las falsas acusaciones de fraude electoral por parte de los émulos de Donald Trump. Así es como se amañan hoy día unas elecciones. Hay demasiados controles establecidos desde el desastre de las elecciones de 2000 que impiden robarse unas elecciones nacionales a la manera tradicional. Lo que se necesita es un montón de dinero corporativo, de ingeniosas relaciones públicas, y de un desprecio total por la verdad y el interés público.

Engañar a los electores para que voten por Darth Vader mientras que piensan que están dando su voto para el lado de la luz de la fuerza es un trabajo inteligente, aunque ruin. Funciona con demasiada frecuencia. Y puede ser que funcione de nuevo el 8 de noviembre a favor de los monopolios eléctricos.

Pero por otra parte, puede ser que esta vez no funcione. Algo divertido sucedió para impedir que la industria eléctrica se divirtiera a expensas de los floridanos, los que están abrumadoramente  a favor de una energía solar accesible y asequible. Sal Nuzzo, director de política para algo llamado el Instituto James Madison en Tallahassee, un aliado de la industria eléctrica, hablando a puerta cerrada ante una conferencia  de la industria en la cual estaban prohibidas las cámaras y grabadoras de audio, se sintió lo suficientemente cómodo como para presumir de toda la estafa que había detrás de la Enmienda 1.

Pero alguien estaba grabando, y esa persona filtró el bombazo de la cinta de audio a The Miami Herald. Entre otras cosas que se escucha decir a Nuzzo fue que la Enmienda 1 es “una maniobra increíblemente sabia [por parte de la industria] que negaría totalmente cualquier cosa que ellas [las fuerzas favorables a la energía solar] intentaran hacer legislativa o constitucionalmente más adelante”.

Traducción: La Enmienda 1 es inteligente maniobra para incluir en la constitución el monopolio solar y las ganancias de la industria. Eso haría muy difícil en el futuro  que electores y legisladores liberen la energía solar de las garras de la industria de manera que se permitiera que los ciudadanos y los negocios compren equipos solares a terceros proveedores y vender la energía sobrante en un mercado libre.

En su charla, Nuzzo también calificó a la Enmienda 1 de “jiu jitsu político”. Es una analogía reveladora. El jiu jitsu es un arte marcial basado en aprovechar en ventaja propia los ataques y la fuerza del oponente. Eso equivale a admitir que la energía solar es increíblemente popular. El jiu jitsu político es un intento de dar vuelta a esa popularidad  contra sí misma.

Sin embargo, las admisiones increíblemente estúpidas de Nuzzo pueden negar la maniobra “increíblemente inteligente de la industria”. La duplicidad en la base de la Enmienda 1 expuesta involuntariamente por Nuzzo no pasó inadvertida para los medios.

Mary Ann Klass de The Miami Herald lo señaló cuando ella dio la primicia. Le siguieron virulentas columnas editoriales por los columnistas del Herald Carl Hiaasen y Fred Grimm. Hiaasen citó a Bárbara Pariente, jueza del Tribunal Supremo de la Florida, una de los tres jueces disidentes en la decisión de 4-3 que permitió que la Enmienda 1 fuera incluida en la boleta de votación, quien describió la medida como un “lobo disfrazado de oveja.” Finalmente, el 22 de octubre, Mary Ann Klass reportó que el comité político detrás de  la Enmienda 1 eliminó de su sitio web y de otros materiales todas las referencias acerca del Instituto James Madison. En cuanto a Nuzzo, lo lanzaron delante del autobús.

Los oponentes a la Enmienda 1 ahora tienen todas las pruebas del mundo para desacreditar la propuesta, pero carecen del dinero para montar una fuerte campaña de medios. En cambio, la industria tiene todo el dinero del mundo y ya ha gastado $21 millones para alimentar al lobo. Y sigue fluyendo el dinero, porque la engañosa campaña de medios continúa sin disminución.

¿Cuál de los lados prevalecerá? El voto en la Florida pondrá a prueba la capacidad de los electores de darse cuenta, a pesar de la campaña relámpago de propaganda, de la capacidad de los gigantes corporativos para apropiarse virtualmente de la fuerza de la naturaleza que hace posible nuestra vida misma.

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