MIAMI. Consideren la trayectoria política de Marco Rubio, estudien cuidadosamente su trayectoria y comprenderán que un voto para Clinton es el paso lógico que él debe tomar en este momento. Marco necesita que  Hillary Clinton gane las elecciones presidenciales dentro de un par de semanas. Una victoria de Hillary cuadra perfectamente en sus nuevos planes para 2020.

Puede que el Senador Rubio nos diga que él decidió aspirar de nuevo al Senado de  EE.UU. porque hay una necesidad de contrapesar y protegernos a los votantes de una victoria de Hillary –o incluso hasta de Donald Trump– y de lo que puede representar. Pero no olvidemos. Marco Rubio quiere ser presidente de Estados Unidos. Y si hay algo positivo que yo pueda decir acerca de Marco Rubio es que él hace lo indecible por obtener lo que quiere –con todas sus ganas. Y su única prioridad, a pesar todo lo que él pueda decir, es Marco Rubio. Él puede decir que se trata de los electores y el pueblo estadounidense. Él puede incluso soltar una lágrima a las puertas del club nocturno de Orlando en donde casi 50 seres humanos fallecieron a manos de un pistolero loco y lleno de odio. La ocasión, aseguró, en que él cambió su opinión acerca de no aspirar al escaño del Senado al que renunció, después de quedar destruido en la campaña presidencial primaria  por Trump.

Cuando decidió aspirar a la presidencia, Marco nos dijo que él no trataría de recuperar su antiguo empleo. Admitió que odiaba su trabajo en el Senado de EE.UU. Un estudio de su expediente apoya eso. Apenas acudía a su trabajo. El número de veces que votó fue el menor de todo el Senado.

El problema fue que después de un rápido examen de su alma (sí, tiene una), Marco se dio cuenta de que al no tener lo que él considera un trabajo a tiempo parcial en el Senado de EE.UU. le sería difícil llevarse a casa un ingreso importante trabajando tan pocas horas a la semana como él hace. También, e igualmente importante,  sin el título de SENADOR delante de su nombre,  Marco Rubio sería un candidato mucho más débil en otra campaña presidencial en 2020.

Entiendo que Marco Rubio nunca lo admitirá. Pero apostaría una cantidad importante  de dinero a que Marco estará votando por Hillary el martes 8 de noviembre. A no ser, por supuesto, si ya lo ha hecho  por correo, o  mediante la votación adelantada que comenzó en la Florida la semana pasada.

Una victoria de Hillary este año hace más viable por su parte  aspirar a la presidencia en 2020. A Rubio le sería mucho más difícil ir en contra de un presidente de su propio partido –si es que se da una victoria inverosímil de Trump en estas elecciones.

Es tiempo de que los floridanos nos libremos de Marco Rubio y de otros políticos como él. Una vez califiqué de cucaracha al exrepresentante estatal de la Florida David Rivera –debido a que era tan difícil deshacerse de él. Marco proviene de la misma familia Blattodea. Un tipo de insecto al que debemos fumigar y continuar fumigando hasta que estemos seguros de que están muertos –en el caso de Rubio en sentido figurado, por supuesto.

Esa fumigación comenzó gracias a una fuente improbable, Donald Trump. Podemos doblar la dosificación aquí en la Florida votando por Patrick Murphy para derrotar a Rubio la semana próxima. Serían dos pérdidas muy significativas en el mismo año para el hombre al que el novelista y columnista Carl Hiaasen se refiere como un “superambiguo” y una persona que solamente hace “lo que es mejor para Marco, y punto.”

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