LA HABANA. Los habaneros miran al cielo pues a cada rato llueve, pero piensan en el Oriente, en sus compatriotas amenazados por un poderoso huracán que los tiene en la mirilla. Bueno, eso de habaneros es tan cierto como que un por ciento numeroso de los pobladores de la capital han venido de allá, del oriente cubano. Pero todos, nacidos aquí o de la migración interna, están atentos al televisor cuando habla Rubiera u otros de los expertos en meteorología.

En la calle o a la salida de los mercados la gente comenta preocupada por el destino de sus compatriotas.

“Si eso “(el huracán) se corriera un “tin” (poquito) a la derecha lo que tocaría a Guantánamo sería mucha lluvia, pero no los vientos fuertes”, comentó un sesentón mientras compraba un paquete de galletas a la salida del mercado FOCSA, en el Vedado capitalino.

“Pero mucha lluvia también puede dañar”, replicó el vendedor mientras le daba el vuelto. “Mejor que siga pa´ otro lado y nos deje tranquilos que ya bastantes problemas tenemos”, añadió.

Eso de “pa´ otro lado”, tiene otra historia cuando se la comenté a mi vecina Otilia, 70 años, profundamente cristiano-católica, que me dice fue tema de la misa dominical a la que asiste siempre, incluso en los tiempos en que no era bien visto.

“Ayer domingo, en el momento de las preces (peticiones a Dios), varios fieles pedimos por nuestros hermanos orientales para que Dios los proteja”.

El sacerdote de la iglesia a la que asiste –San Juan de Letrán—, según me cuenta, fue muy preciso. El sacerdote dijo: “no era bueno desear que se desviara para otro país, porque allí hay personas y todos somos hermanos”. El sacerdote pidió para que “Dios iluminara a las autoridades a fin de que tomen las decisiones más acertadas y les de fuerzas para soportar el intenso trabajo que vienen llevando a cabo y el que puede faltarles por hacer”, afirma Otilia.

Comunista el sacerdote, le dije a esa bella persona con quien siempre bromeo. Su respuesta: “No, cristiano”.

En Centro-Habana, populoso municipio habanero, que cuenta con un alto número de viviendas en mal estado y un índice de derrumbes preocupante, muchos piensan como Jesús, vendedor de periódicos “porque el retiro se va en un soplo y unos pesitos me vienen bien”, que si ese “ciclón pasa por aquí, nada quedará en pie… solo escombros”

Jesús acompaña a su esposa, santiaguera de la cabeza a los pies como ella misma se define, a la iglesia de La Caridad en la calle San Nicolás. Lleva una vela. “Mi negrita tiene que ayudar a mi gente, yo le tengo mucha fe, ella es madre y tiene que cuidar a sus hijos”, dice con una convicción, como si ella y la Patrona de Cuba se hablaran de tú a tú. “Yo nací en los Hoyos –barrio de Santiago de Cuba– de donde vine cuando era muy pequeña. Confío en mi virgencita”, y sigue su andar.

Prosigo a pie por este barrio de cuarterías y casas con puertas abiertas. El TV está a todo volumen y un joven, que ve mi credencial de prensa, me dice  “periodista, oye lo que están diciendo ahora” y con un gesto me invita a entrar. Acepto.

Rubiera, el experto, en la pantalla mostrando el cono con las posibles rutas de Matthew, señala que está a unos 640 kms de la ciudad de Guantánamo e insiste en que, independientemente del corrimiento que tenga, nos afectará porque es muy poderoso y sus bandas cubren unos 350 kms a ambos lados del ojo, “que gira en distintas direcciones sin definirse aún”, cosa que hará en las próximas horas. Silencio en la sala de esa casa donde un niño de 4 años, ajeno a la tragedia, chupa un caramelo.

A continuación entra un reportaje de las labores que se vienen realizando en la ciudad guantanamera, especialmente la poda de árboles. Estos lo mismo pueden caer sobre una casa que tumbar el tendido eléctrico, dice el locutor. Acto seguido aparece en pantalla un dirigente de la empresa eléctrica para informar que han traído como refuerzo unas trece motosierras para realizar las podas. De los allí presentes solo un comentario de un cuarentón que bebe algo en un vaso oscuro: “Coño, por qué siempre hay que esperar a que venga una desgracia pa’ entonces mandarnos a correr… Ese árbol con sus ramas lleva mucho tiempo chocando con los cables eléctricos… ahora es que lo ven… Le ronca los co…”.

En esencia: La Habana, la capital, en numerosas ocasiones acompañada de ese absurdo repetido “Capital de todos los cubanos” pues de quién si no, pone el corazón, sus preocupaciones y creencias en el Oriente y lo que allí ocurra en las próximas 24 horas.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

Sorry, comments are closed for this post.

Encuesta de Progreso Semanal

¿Cree usted que el Gobierno Cubano debería extender la vigencia del pasaporte cubano a 10 años sin necesidad de prorrogarlo cada dos años?

Cargando ... Cargando ...

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados