LA HABANA. Tal parece que a partir de mi artículo anterior me he enredado en una entrega por capítulos sobre el avance del performance, que ha agregado a su presentación unas maticas recién empinándose el viernes pasado en la tarde. No se trata de un fenómeno pues resulta de la combinación de tierra, basura, licor de cervezas, maltas y hasta quizás algún espermatozoide belicoso náufrago de los condones. También pudiera que los cables eléctricos hayan energizado a dichas maticas. La naturaleza no desaprovecha, somos los humanos quienes estamos desperdiciando recursos e imaginación a nuestro alcance.

Los recursos en el presente caso son cables y tubos plásticos, al parecer de estreno, dejados a la intemperie e inclemencias del tiempo por más de 60 días. Esos materiales son costosos y provienen del esfuerzo de todos, razón por la que el conjunto de la sociedad merece, tiene el derecho, de exigir explicaciones de cómo se usa el sudor de su frente. Todo funcionario público no es más que un servidor y debe brindar cuentas y explicaciones veraces al ciudadano. Debemos hacer valer nuestra condición de tal.

A falta de un Delegado barrial del Poder Popular, según nos informaron algunos vecinos, los medios sociales y los alternativos, muy a menudo asediados desde diferentes flancos, pueden cumplir funciones a favor del bien común. Las lógicas demandas, las críticas, opiniones, y la publicación de temas por sencillos que parezcan, pueden y deben cumplir con esa función. Compromiso público, se denomina. Este ha sido y es el empeño del  trabajito anterior.

¿Fue inútil?

Me atrevo a pensar que no del todo pues ayudamos a la evolución, al parecer favorable, de una situación realmente bochornosa y molesta.

El viernes 9 en horas de la mañana apareció en la puesta en escena callejera un funcionario o trabajador de la Unión de Empresas Eléctricas (UNE) y un pequeño montacargas.

Además de la vecina que suscribió la nota, otros más se acercaron a ellos para decirles que “estamos buscando palas para rellenar la zanja”.

“No, no hagan eso porque la obra no está acabada, faltan cosas”, respondió el que parecía ser el responsable o jefe de dar cierto retoque a la puesta en escena pública apreciada por miles y miles de viandantes.

Solamente venían a recoger las piedras grandes y hacer más transitable la calle.

Su presencia se debió a que “hay muchos comentarios en los medios sociales”, según le escuchó decir uno de los vecinos de la zona.

También, al ver el nacimiento de varias plantas, surgió el comentario jocoso de convertir la zanja en huerto colectivo.

Entonces, ayer, domingo 11, bien temprano, cuando el barrio aún no despertaba, salvo quienes sacan sus mascotas para que evacúen marcando territorio, aparecieron obreros de la UNE y rellenaron la zanja abierta retirando los pedruscos.

Cumplida la tarea de cerrar la zanja devenida en performance, quedan abiertas algunas interrogantes:

  1. Si los vecinos no podían cerrarla con esfuerzo propio en beneficio de la comunidad porque “aun no estaba terminado el trabajo”, ¿ya lo terminaron?
  2. Si terminaron el trabajo en tan breve espacio de tiempo dominical, cabe preguntarse ¿por qué una dilación que puede haber causado daño a cables y al tránsito de los ciudadanos y aumentar malestares y desidias?
  3. Si la obra fue cerrada sin más, no está completa y su eficacia mermará a menor o mediano plazo cuyo resultado será volver a picar, abrir, reparar, etc; esfuerzo doble y consiguientemente doble gasto económico, de recursos varios y de esfuerzo humano. (Ay, el factor humano, cuánto le dañan las improvisaciones cuyo resultado no es otro que indiferencia y desmotivación cuando más urgidos estamos de los valores opuestos…)

Al público lector se le ocurrirán otras interrogantes. Basta agradecer a los organismos y ministerios de la zona pues seguramente ellos han contribuido a que solucionen el problema; a los habitantes de esa barriada por su contribución al trabajo periodístico reiterando que el papel de los medios todos no es otro que el servir no solo a la gran comunidad que es nuestro país, sino a esas aparentemente pequeñas que son los barrios. El barrio vale por país de origen, razón por la que siempre volvemos a él.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

Sorry, comments are closed for this post.

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados