¿Por qué los cubanos más viejos de Miami se están apegando a Trump?

A pesar de las recientes encuestas que muestran que en la Florida la candidata demócrata Hillary Clinton está por delante del nominado republicano, Donald Trump, los demócratas no deberían dormir tranquilos. Pregúntele al Presidente Gore.

Trump necesita ganar sus 27 votos electorales, mucho. Según la sabiduría convencional, él ya ha perdido a los latinos, que representan el 18 por ciento de los votantes elegibles en la Florida, y el 24 por ciento de la población total. Pero nada sobre este asunto es convencional, y hay muy poca sabiduría dando vueltas en esta campaña.

Un reciente viaje a Miami reveló un apoyo tenaz para Trump entre los cubanos de más edad. Huyeron de la revolución de Fidel Castro en los años 60 y ahora tienen más de 70 años, y no viven en el moderno Coral Gables sino en la conservadora Key Biscayne. Muchos son adinerados y todavía ejercen un considerable poder político. Ven religiosamente Fox News y tienen perfiles en Facebook, tal vez para su comunicación con los nietos.

Las diatribas anti-inmigrantes de Trump no molestan a estos cubanos, que siguieron su propio camino a la ciudadanía a través de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies mojados, pies secos”. Incluso ahora, los refugiados cubanos tienen la garantía de la residencia una vez que llegan a Estados Unidos, ya que muchos llegan a través del Estrecho de la Florida o el Río Bravo.

Han sido firmemente republicanos desde la traición del presidente Kennedy en Bahía de Cochinos, contaron al presidente Nixon como un vecino, y se codearon con el presidente Reagan, quien llevaba una guayabera y se comprometió a “bajarle” el martillo a Castro.

Pero los ánimos se han enfriado. Para los cubanos más jóvenes nacidos en Estados Unidos las heridas no son tan crudas. Están ansiosos por visitar la Isla a través de JetBlue, que comienza el próximo mes vuelos semanales.

Y la demografía está cambiando. Los cubanos son sólo el 31 por ciento de los votantes latinos en Florida, en comparación con el 27 por ciento de puertorriqueños y sólo el 9 por ciento de mexicanos. Tampoco es que los republicanos los tengan amarrados —el 38 por ciento es demócrata y el 27 por ciento republicano.

Obama ganó la Florida por apenas 1 punto porcentual en 2012. Romney perdió incluso con el 39 por ciento del voto latino, en comparación con el 27 por ciento a nivel nacional. Trump tendrá que hacerlo mucho, mucho mejor, y los cubanos son la clave.

Es difícil de comprender este enamoramiento con El Donaldo. La clase política cubana, encabezada por la republicana Ileana Ros-Lehtinen, le ha denunciado profundamente. Durante las primarias republicanas Trump atacó ferozmente a su hijo nativo, el senador Marco Rubio, así como al ex gobernador de Florida, Jeb Bush, por largo tiempo considerado un “aplatanado” (un cubano honorario). Luego Trump fue con todo sobre el senador Ted Cruz (Texas), implicando a su padre Rafael y el papel que jugó en el asesinato de Kennedy.

Uno podría pensar que el “bromance” bizarro de Trump con el presidente ruso, Vladimir Putin y sus supuestos tratos financieros con Rusia, serían motivo de descalificación. Los rusos eran amigos de Castro durante la Guerra Fría, pero incluso eso no perturba a los cubanos mayores de la Florida.

Hasta el momento, Trump no se ha aprovechado de esto. Varios esfuerzos para reunirse con los líderes cubanos en Miami han fracasado. Ileana García, del Canal 41, quien fundó “Las latinas de Trump”, fue irrespetada por la campaña, según Adrian Carrasquillo, de Buzzfeed.

Para colmo de males, el operador latino Wadi Gaitán, director de comunicaciones del Partido Republicano de la Florida, acaba de renunciar “porque no puede defender el racismo de Trump”, según lo informado por The Huffington Post. Él va a estar trabajando para el Instituto LIBRE, fundado por los Koch, que también ha sido muy crítico.

Entonces, ¿por qué estos cubanos planean votar por Trump, aparte de para exasperar a su políticamente correcta Gen-X?

Buscando respuestas, fui a Versalles. El llamativo restaurante en SW 8th St. (conocido como la “Saguesera”) está lleno durante todo el día, y sirven montones de comida cubana como ropa vieja y arroz con pollo.

Entre bocado y bocado de un sándwich cubano, algunos señalan que los cubanos una vez escogieron a Castro, por lo que su elección de Trump no debería ser sorprendente.

Otro comentó que Trump rebajó al Papa Francisco, quien intentó suavizar las relaciones con los Castro en las sombra. Mientras que en Cuba el Papa mostró poco interés en los disidentes y visitó a Fidel en familia para recibir una copia autografiada de los discursos del máximo líder.

Muchos desprecian al Presidente Obama por doblegarse a Cuba y con razón temen que Clinton continuará esa política. Pero el propio Trump, como se ha informa, está deseoso de construir campos de golf allí. De acuerdo con Bloomberg Businessweek, ha explorado ya el desarrollo de la antigua finca Dupont en Varadero.

Cuando le pregunté cómo pueden apoyar a Trump a pesar de esto, un periodista respondió con el gesto esencialmente cubano de fruncir los labios y se encogió de hombros.

“Pa’ joder”, dijo.

La palabra cubana “joder” es intraducible. Uno de sus significados es hacer daño a alguien, y la expresión Hemingwayana, “estar completa y verdaderamente j—–,” es una traducción literal de la queja cubana “estar bien jodido”.

También significa jugar una broma a alguien, para engañarlo. Un jodedor es un tramposo, un comodín. Sin embargo, puede ser admirado por su inteligencia, porque los objetivos de sus chanzas son a menudo personas pretenciosas o ingenuas (dos cualidades que los cubanos desprecian) y se merecen lo que reciben. Tal vez los cubanos a los que me refiero ven a Trump como un espíritu afín, un jodedor que se está riendo a costa de los demócratas.

La sede de la campaña de Clinton está en Tampa, cientos de millas al norte y a mundos de distancia de la Saguesera. Muchos en Miami se preguntan, ¿ella se dará cuenta de esto? Si Trump se lleva a la Florida, puede que ría de último.

(Tomado de The Hill)

Traducción de Progreso Semanal.

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