Los fantasmas cubanos de Clinton

Cuando Hillary Clinton pida el viernes al Congreso que elimine el embargo a Cuba, intentará hacer historia de dos maneras: ella será la primera candidata presidencial en hacer la demanda en el corazón de la comunidad de exiliados cubanos de Miami y estará exorcizando un fantasma político del pasado de su familia.

En el primer lugar, fue su esposo, el presidente Bill Clinton, quien convirtió el embargo en ley federal.

En aquel momento de 1996, el presidente se enfrentaba a la reelección. Quería desesperadamente ganar la Florida, a medida que este comenzaba a surgir como el estado clave más importante de la nación. Y a principios de ese año, Cuba se convirtió en un importante punto álgido cuando el régimen de Fidel Castro derribó sobre aguas internacionales dos aviones de Hermanos al Rescate, un grupo de ayuda a los balseros,  matando a cuatro activistas de Miami. La comunidad del exilio entró en erupción.

En términos políticos, el presidente sintió que tenía pocas opciones. Tuvo que firmar lo que se conoce como la Ley Helms-Burton.

“Apoyar el proyecto de ley fue una buena política en un año electoral en Florida, pero si ganaba un segundo mandato socavaba cualquier oportunidad de eliminar el embargo que yo podría tener en respuesta a cambios positivos dentro de Cuba”, se lamentó años más tarde Bill Clinton en su autobiografía, Mi vida. “Casi parecía que Castro estaba tratando de obligarnos a mantener el embargo como una excusa para los fracasos económicos de su régimen”.

Casi dos décadas después, Hillary Clinton hace campaña para la presidencia en una Florida muy diferente en la cual su esposo hizo la suya.

El voto cubanoamericano de la Florida, que una vez fue rabiosamente republicano, parece estar más en juego que nunca –las encuestas a la salida de los colegios electorales indicaron que el presidente Obama prácticamente estaba empatado con Mitt Romney en 2012. En el presente, en comparación con 1996, la comunidad también es menor en proporción que la comunidad latina en La Florida, debido al crecimiento explosivo de los hispanos no cubanos en el estado. Opuestos fieramente en otros tiempos a la eliminación del embargo, los cubanoamericanos favorecen cada vez más su eliminación y la normalización de las relaciones. Y las encuestas también muestran que los votantes que no son de ascendencia cubana apoyan cada vez más por grandes márgenes la normalización.

Esos cambios en la opinión pública ayudan a explicar por qué la posición actual de Hillary Clinton está tan en desacuerdo con la postura de línea más dura de Bill Clinton en 1996.

Además de abordar directamente la ley Helms-Burton en su discurso del viernes, ella también quiere más viajes  sin restricciones a Cuba para los ciudadanos de Estados Unidos, una medida que es incluso más popular que poner fin a las sanciones contra la isla.

Según la mayoría de las encuestas, sus posiciones en relación con Cuba llevan el sello de aprobación de una mayoría de la opinión pública norteamericana. También subrayan la buena fe en política exterior de la exsecretaria de Estado y el mantenimiento de una posición más allá del presidente Obama, quien hizo un  abierto llamado a la normalización.

El lugar del discurso transmite significado: Miami es la ciudad de residencia de los exiliados, así como de los candidatos presidenciales republicanos Jeb Bush y Marco Rubio. La universidad donde ella va a pronunciar su discurso, la Universidad Internacional de la Florida, es donde Rubio es profesor adjunto.

La campaña de Clinton señaló que su discurso está diseñado para presentarla como candidata del futuro.

“Ella va a poner de relieve que los argumentos republicanos en contra de una mayor relación son parte de las políticas fallidas del pasado”, dijo una declaración de la campaña, “y sostiene que debemos mirar hacia el futuro con el fin de promover un conjunto básico de valores e intereses para relacionarse con los cubanos y enfrentarse a los abusos de los derechos humanos”.

Los republicanos insisten que Clinton respalda la según ellos irresponsable  política exterior de Obama.

“Las concesiones unilaterales a los Castro no hacen más que fortalecer a un brutal régimen antinorteamericano a 90 millas de nuestras costas”, dijo Rubio en un comunicado. “El presidente Obama y la secretaria Clinton deben aprender que el apaciguamiento sólo envalentona a los dictadores y gobiernos represivos, y debilita la posición global de Estados Unidos en el siglo 21. Como presidente, estaré con el pueblo cubano y sólo apoyaré el fin del embargo que esté acompañado de una reforma democrática real”.

Un ayudante de Bush se refirió a una declaración que hizo la semana pasada: “El pueblo cubano no está aprisionado por el pasado, está aprisionado por el régimen de Castro”.

Los pros y los contras del debate acerca de seis décadas de embargo a Cuba no han cambiado mucho en los últimos años. Pero lo que es una primicia es que un importante candidato presidencial haya decidido abogar enérgicamente a favor del compromiso con Cuba en Miami, donde muchos opositores al embargo temían decirlo en público.

“Si esto hubiera ocurrido en 1988, habría habido protestas –por lo menos. Hubiera sido muy polémico y provocativo”, dijo Darío Moreno, un encuestador y analista político de la universidad Internacional de la Florida –donde imparte una clase con Rubio.

“Pero los tiempos están cambiando, la opinión pública está cambiando”, dijo Moreno. “Hoy en día, un discurso como éste es visto más como algo normal en la campaña electoral”.

Durante el año pasado, casi todas las encuestas en todo el país han mostrado un apoyo norteamericano generalizado a la eliminación del embargo y al llamado del presidente Obama a normalizar las relaciones con la Isla. El apoyo a la normalización ha oscilado entre el 54 y el 64 por ciento, y el sentimiento anti-bloqueo va del 65 al 74 por ciento, dependiendo de la encuesta. Una encuesta de Public Policy Polling, de tendencia demócrata, llegó a la conclusión el  año pasado que los electores de La de Florida apoyan el fin del embargo 53-22 por ciento.

Un fuerte apoyo  a favor del embargo y la oposición a la normalización de las relaciones se limita en gran medida a los electores conservadores y, en particular, a los republicanos cubanoamericanos. Más de dos tercios de los 1,8 millones de cubanoamericanos de la nación  viven en la Florida –casi 900 000 de ellos en el condado de Miami-Dade, el más poblado de La Florida, donde el 73 por ciento de los republicanos inscritos son hispanos.

Pero con los años, el otrora poderos Partido Republicano de  Miami-Dade ha visto decaer algo su influencia política a medida que los hispanos no cubanos se han trasladado al condado y a La Florida, y han aumentado la tasa de inscripción como electores independientes y demócratas. Al mismo tiempo, la segunda generación de cubanoamericanos y los llegados más recientes son mucho más abiertos al fin del embargo o la normalización de las relaciones.

El cambio es evidente en la línea de tendencia de la encuesta anual de 1 000 entrevistados de la comunidad cubana de Miami-Dade por parte de la UIF. Desde 1991, el apoyo al embargo ha disminuido, de manera constante, en 39 puntos porcentuales, mientras que el apoyo a los viajes sin restricciones a Cuba ha aumentado 25 puntos porcentuales. El sondeo, atacado por sus críticos por no dar cuenta de los indecisos, mostró apoyo al embargo entre aquellos de origen cubano en Miami, 52-48 por ciento el año pasado. En 1991, el apoyo al embargo superó la oposición al mismo 87-13 por ciento.

Un sondeo entre cubanos de Bendixen & Amandi International, realizado justo después de que en diciembre el presidente Obama y Raúl Castro anunciaran los esfuerzos por normalizar las  relaciones, arrojó que los electores de origen cubano estaban a favor del embargo 44-42 por ciento.

En las encuestas, los cubanos que viven en La Florida estaban mucho más a favor del embargo y mucho más en contra a la normalización de las relaciones, en comparación con los que viven en el resto de Estados Unidos.

Entre los votantes hispanos en general, la política hacia Cuba no es un asunto de gran interés, según una encuesta nacional por Bendixen & Amandi y el Tarrance Group, este último de tendencia republicana. Su encuesta de 1 400 votantes hispanos en todo el país mostró que el 46 por ciento dijo que el apoyo de un candidato a la normalización no afectaría su voto.

Mauricio Claver-Carone, director del Comité de Acción Política (PAC) Democracia EE.UU.-Cuba, el cual apoya el embargo, dijo que el sondeo no tiene en cuenta la cuestión de intensidad. Los electores a favor del embargo están motivados por el tema, mientras que la política hacia Cuba en realidad no afecta el voto del otro lado, dijo.

“Yo recordaría dos cosas a la secretaria Clinton: 1. que todo funcionario electo cubanoamericano, desde concejales en todo el estado hasta todos nuestros legisladores federales, apoyan el mantenimiento de las sanciones. 2. Nadie ha ganado nunca una elección estatal en la Florida sobre una plataforma que se oponga al embargo, incluyendo a Obama en 2008 y 2012”, dijo Claver-Carone por correo electrónico.

“Sin embargo, si ella quiere desafiar a los hechos y camina por una cuerda floja política basada en encuestas temáticas, que son fácilmente manipulables y notoriamente poco fiables –y a saber, principalmente entre no electores— entonces, allá ella”, dijo.

Pero el ex representante demócrata Joe García, que una vez lideró la Fundación Nacional Cubano-Americana, dijo que los cambios en la opinión pública son claros.

“La política tenía que cambiar porque simplemente no estaba funcionando”, dijo García. “Fue necesario que Obama cortara el nudo gordiano de esta cuestión al anunciar un esfuerzo para la normalización. Lo que Clinton está haciendo es llevarlo un paso más allá. Los republicanos han decidido subirse a un barco que hace agua con un agujero en él. Y no importa lo mucho que achiquen, se siguen hundiendo”.

Hay un cambio entre otros cubanos de línea dura. El magnate de Coral Gables de la asistencia sanitaria, Mike Fernández –que fue el que más más contribuyó al súper PAC de Bush, con $3 millones– está a favor del fin del embargo y de la normalización de las relaciones. Y también el magnate azucarero de Palm Beach, Alfonso Fanjul, un demócrata y rival de Castro de toda la vida.

Los partidarios de Clinton señalan que su apoyo al fin del embargo anticipó y superó el alcance del anuncio de Obama en diciembre de normalizar las relaciones. Clinton llamó a poner fin al embargo el año pasado en su libro Decisiones difíciles, donde escribió que “recomendó al presidente Obama que volviera a revisar nuestro embargo. No estaba logrando sus objetivos, y estaba frenando nuestra política más amplia en toda Latinoamérica”.

Clinton no especificó lo que le dijo Obama. Y, en un discurso en el Consejo de Relaciones Exteriores en 2015, Clinton minimizó el papel de su esposo en convertir el embargo en ley federal. En ese momento, el presidente Clinton estaba tratando de mejorar las relaciones con Cuba y estaba luchando contra la propuesta Helms-Burton, en parte porque le quitaba demasiado poder a la rama ejecutiva. Pero el proyecto de ley, atrapado en el comité de conferencia después de ser aprobado en versiones diferentes por la Cámara y el Senado, el embargo –hasta entonces una serie de acciones ejecutivas que comenzaron bajo el presidente Eisenhower— no mencionaba por escrito la palabra embargo.

Entonces los Hermanos al Rescate fueron derribados el 24 de febrero de 1996. Clinton habló por televisión para decir que firmaría la Helms-Burton.

“Yo sabía que era el momento para atacar”, dijo Lincoln Díaz-Balart, por entonces congresista republicano de Miami y un líder en la comunidad de exiliados. Se apuró en regresar a Washington y obtuvo un acuerdo entre republicanos y demócratas para convertir el embargo en estatuto.

Ese lunes, los ayudantes del presidente Clinton aparecieron para cumplir su promesa de firmar el proyecto de ley, dice Díaz-Balart, recordando el diálogo como si se tratara de una escena de una película.

Díaz-Balart: “Eso es muy bueno. Por cierto, hay un elemento que no va a ser un problema debido a que el presidente apoya el embargo. Y eso es la codificación. Continuemos”.

Ayudante de Clinton: “Espere un minuto. Espere un minuto. Eso no está en ninguno de los dos  proyectos”.

Díaz-Balart: “El presidente apoya el embargo, ¿no es así?”

Ayudante: “Sí. Sí.”

Díaz-Balart: “Bien. Próxima pregunta”.

El presidente pasó a expresar su arrepentimiento, pero firmó la ley. Y le vino bien, según un análisis de circunscripciones electorales con  fuerte presencia cubana de La Florida, según Moreno, profesor de la UIF. El apoyo cubanoamericano a Clinton pasó de 22 por ciento en 1992 a alrededor del 40 por ciento en 1996.

Sin embargo, el presidente Clinton tomó una serie de medidas para permitir más viajes a Cuba. En 2000, la relación de Clinton con la comunidad de exiliados se hizo cada vez más tensa después de que su fiscal general, la exfiscal de Miami-Dade Janet Reno, envió a agentes armados a una casa en La Pequeña Habana para apoderarse de Elián González, de 6 años de edad, único  sobreviviente de un viaje en balsa, y devolverlo a su padre en Cuba.

El caso de Elián –un episodio altamente emotivo que muchos cubanoamericanos cree que les costó el apoyo de la mayor parte de la opinión pública de EE.UU.– unió a los electores de la comunidad de exiliados. Muchos especulan que la controversia llevó a los  cubanoamericanos a abstenerse de votar o hacerlo por George W. Bush en las disputadas elecciones de 2000, que este sólo ganó después obtener La Florida por 537 votos.

“Al igual que Al Gore sufrió daño por la política del presidente Clinton en cuanto a Elián, vamos a ver si la secretaria Clinton sufre la misma suerte por continuar la política de Obama”, dijo Claver-Carone. “No es ningún acto de valentía”.

(Tomado de Politico)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

One Response to Los fantasmas cubanos de Clinton

  1. Los aferrados acolitos de Fidel Castro seguiran defendiendo la ejecutoria gubernamental del famoso personaje,pero la verdad inconstrastable es que llevo al pueblo al sacrificio extremo con tal de cumplir sus egoistas objetivos politicos. El derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate” fue un acto deliberado y friamente calculado que tenia la finalidad de que el Presidente Clinton firmara la “Ley Helms Burton”. Clinton solo tenia dos opciones: 1) Firmar la “Helms- BUrton” . 2) Realizar un limitado bombardeo profilactico, a por ej., la base aerea de San Antonio,con su consiguiente y conveniente resultado de victimas fatales y heridos,mayoritariamente jovenes reclutas que servirian para enardecer revolucionariamente a la poblacion. Un remedo de lo pretendido en Granada.
    Ante la disyuntiva,Clinton opto por la solucion menos dolorosa,pero Fidel gano la partida. Victoria que le permitiria equiparar la situacion que se le presentaba anualmente en la O.N.U. en las votaciones en la cuestion de las violaciones a los derechos humanos.
    Sus aterrados acolitos y complices podran desdoblarse en halagos a su trayectoria historica,pero el sufrimiento causado al pueblo cubano por esta figura bipolar sera imborrable. Desde siempre en su personalidad convivieron juntos el Heroe y El Villano,su propia vida lo delata. La historia jamas lo absolvera!

Encuesta: ¿Cómo describiría al Presidente Donald Trump?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados