LA HABANA. La supuesta aprobación de empresas privadas por el gobierno cubano fue hace algunos días objeto de una intensa tergiversación mediática, luego de que se publicaran en Cuba dos de los documentos discutidos en el pasado VII Congreso del Partido Comunista en la Isla (PCC), los cuales deberán debatirse próximamente con “amplios sectores de la sociedad”.

A partir de la conmoción originada en medios foráneos, quedó algo mucho más claro que antes: la cantidad de preguntas acumuladas que necesitamos responder, y la postergación de una discusión nacional sobre la eventual legalización de la propiedad privada en un país que intenta avanzar hacia el socialismo.

Con la intensión de comenzar a levantar algunas respuestas, o al menos agregar puntos de vista al debate, el economista y colaborador de Progreso Semanal, Ricardo Torres, ofrece sus primeras impresiones sobre esta medida, que aunque no ha sido aprobada, como afirmaron grandes medios hace días, de seguro ya está sobre la mesa de discusión.

¿Empresas privadas en un proyecto socialista?

“Este paso no tiene que verse como un alejamiento del proyecto socialista necesariamente. En teoría, Cuba no vive en el socialismo, nunca ha rebasado la etapa de tránsito hacia ese modelo.

“En esa etapa conviven diversas formas de propiedad, incluyendo la privada. Por lo tanto, no es un retroceso ni es indeseable. El desarrollo acelerado de las fuerzas productivas es una necesidad histórica del socialismo, y esto requiere de diversas formas en las condiciones que se desarrolla la economía cubana actual.

“Otra forma de verlo podría ser que, dado el impulso que este sector ha tomado, es aconsejable adoptar esquemas más sofisticados para regular su participación, y eso incluye otorgarles estatus legal, como empresas. En la práctica ya son empresas y no auto empleados, que es el supuesto que está detrás del arreglo actual, el cual de hecho ha sido sobrepasado por la circunstancias. O sea, ya la mayoría de estas entidades son legales, solo que operan bajo un paraguas que se ha quedado pequeño, o que existía para limitar su alcance. El autoempleo es una figura que existe en todos los países, pero lo que tenemos hoy en Cuba sobrepasa con creces esa categoría. El documento deja muy claro, no obstante, que el sector privado será un segmento complementario a otras formas, entre las que la empresa estatal seguirá siendo la figura dominante”.

Límites, obstáculos

“Recordemos el momento en que estamos: existe un proyecto que se va a someter a discusión entre el pueblo cubano, y que debe ser adoptado posteriormente por el Comité Central del PCC. Este es el nivel político. Luego corresponderá a la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Gobierno determinar cómo se implementarán estos cambios. Esta es la clave, lo que se apruebe finalmente puede ser muy ambicioso o limitado en función de la legislación que lo implemente y, como siempre, de la interpretación de las personas e instituciones”.

Posibles impactos

“Eso depende de la forma práctica que tome este cambio. La implementación dirá el alcance y los límites de estas transformaciones. Puede haber muchas implicaciones de importancia.

“Por ejemplo, muchas regulaciones han sido concebidas bajo el supuesto de que las únicas personas jurídicas en Cuba eran empresas estatales o cooperativas. Si se les otorga este status a varias entidades privadas, implicaría que estas podrían acceder a todo un nuevo universo de posibilidades. ¿Ocurrirá así? ¿O se revisarán estas regulaciones para excluir explícitamente a las nuevas empresas privadas cubanas? No lo sé. Esperaría que no fuese así, pero tenemos que esperar y sobre todo alertar, acerca de los riesgos que implicaría un proceso discriminatorio de esa naturaleza.

Viabilidad económica y jurídica

“Este es un campo muy amplio que desborda el aspecto puramente económico. De lo que se trata, según mi criterio, es de nivelar progresivamente el campo de juego para todas las formas productivas en el país, de tal manera que se puedan asignar los factores productivos y recursos de todo tipo de acuerdo a criterios de eficiencia económica y bienestar social. Esto será necesariamente un proceso que se tiene que acompañar, por ejemplo, de modificaciones en el entorno macroeconómico, particularmente el ámbito monetario-cambiario. En este nuevo escenario, la regulación indirecta a través de instrumentos monetarios y fiscales pasaría a ocupar un lugar más relevante en la conducción de la economía, por encima de mecanismos de tipo administrativo”.

Desigualdad social

“Una gran preocupación alrededor de la actividad privada ha sido la exacerbación de la desigualdad. En Cuba ya existe un proceso de estratificación de la sociedad de acuerdo al ingreso, que responde a un conjunto amplio y complejo de diversos factores interconectados entre sí. Esto ha sido reconocido por el presidente Raúl Castro en el discurso de apertura del Congreso del PCC. Y ha ocurrido a pesar de intentos de todo tipo por enmarcar o limitar la actividad privada. Lo que ocurre es que la práctica se va muy por delante de los deseos.

“Considero que asumir una realidad existente, puede ser de hecho positivo a la hora de actuar en este nuevo escenario. A su vez, puede dotar al Gobierno de nuevos instrumentos jurídicos para regular la participación privada y garantizar un aporte justo al bien común”.

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