Cuba: la diversión viaja en verano

CAMAGÜEY. Veinte kilómetros en bicicleta. Tan sencilla como la construcción gramatical de la frase, es para Yoisel la decisión de tomar su “China Forever” y con un grupo de amigos lanzarse a la carretera en busca de una poceta, una piscina o cualquier otro embalse de agua donde divertirse y conjurar –al menos por un rato– los agobiantes calores de este verano.

Pero de pretenderlo a conseguirlo media una larga distancia, y más en una ciudad como Camagüey, tan afincada en su condición mediterránea que a veces el mar resulta casi un mito en la cotidianidad de sus pobladores.

A los que viven en esta provincia, la más llana y extensa del país, el verano les impone una cuota adicional de esfuerzos e inventiva, pues sin grandes ríos ni suficientes piscinas, muchas veces sus jornadas veraniegas terminan convirtiéndose en sui géneris pruebas de triatlón, en las que para“nadar” primero se deben recorrer largas distancias a pie, en bicicletas u otros medios de transporte.

Todo vale en días “diferentes”, como estos, cuando hasta el más impasible siente la necesidad de romper la rutina de otros meses. “¿Si no es ahora, cuándo?”, se pregunta Yoisel, antes de enumerar algunos de los destinos más habituales en sus escapadas desde el citadino reparto de La Guernica. “Lo mejor es Arroyón (un complejo recreativo ubicado a unos quince kilómetros del centro de la ciudad), desde que lo arreglaron quedó buenísimo y con tremendo ambiente. Además, está mucho más cerca que Las Clavellinas o Los Cangilones (dos bases de campismo establecidas junto a ríos, en el norte del territorio)”.

Cada día, cientos de ómnibus y otros transportes llevan a miles de camagüeyanos hasta las playas de toda la provincia (en la foto, uno de los parqueos ubicado en el balneario de Santa Lucía).
Cada día, cientos de ómnibus y otros transportes llevan a miles de camagüeyanos hasta las playas de toda la provincia (en la foto, uno de los parqueos ubicado en el balneario de Santa Lucía).

Tampoco es que las dos últimas metas resulten inalcanzables: tanto Yoisel como sus amigos saben que cuando las distancias son demasiado largas siempre queda posibilidad del camión de pasaje, la guagua o el “tren playero” que en varios viajes por semana comunica a la capital provincial con la ciudad costera de Nuevitas.

“Después que uno le coge el ‘golpe’ se da cuenta de que no es tan difícil llegar y aquí nos divertimos más que en la piscina del hotel de Florida”, responde Ronny Cervantes, un floridano que al menos un día por semana recorre la docena de kilómetros que separan a su pueblo del de Carlos Manuel de Céspedes, donde funciona la única pileta “pública” en más de cuarenta kilómetros a la redonda.

Su caso no es el más “extremo”; sin ir muy lejos, en los canales de riego de su mismo municipio y otros vecinos son habituales las llamadas “playitas”, espacios cercanos a las carreteras o caminos en los que lugareños improvisan sus balnearios aun a despecho de las regulaciones oficiales. Cuando el calor castiga, de poco vale el peligro latente del cólera… al menos en el futuro inmediato.

La playa puede ser un espacio para la diversión y el reencuentro.
La playa puede ser un espacio para la diversión y el reencuentro.

Menos temerario pero igual de dispuesto, Progreso Semanal encontró a Yusmari, una santacruceña que visitaba junto a su hijo el Parque de Diversiones Camilo Cienfuegos. Para hacerlo, había tenido que levantarse a las 5:00 de la mañana, elaborar las meriendas y el almuerzo para su pequeño y para ella, además de participar en el alquiler colectivo del ómnibus que los trasladaría hasta el centro recreativo de la ciudad capital.

Casi 190 kilómetros entre los recorridos de ida y vuelta que afrontó satisfecha. “En Santa Cruz del Sur los niños tienen pocas opciones, y salvo la playa, en el verano no hay más que alguna actividad con payasos o algo por el estilo. Por eso, este año he venido varias veces al ‘pueblo’, al Lago de los Sueños, al Casino… Y eso no es nada, hay gente que se lanza hasta la playa de Santa Lucía (un recorrido de costa a costa), en viajes de un mismo día”.

Temporada de descanso… Y viajes

Una mirada más reposada, pudiera llevar a cambios en los adjetivos que en Cuba describen a la temporada vacacional. Y es que tanto como diversión o descanso también pudieran distinguirla términos como viajes, carretera, pasajes…

Cualquier nacido por estos lares lo sabe con certeza: desde sus preliminares, la temporada de playa y sol motiva un constante ir y venir de personas de un lado a otro de la Isla. No importa si se viaja de La Habana a Baracoa, o si el “salto” tiene solo unas cuantas cuadras de extensión, lo fundamental es acercarse allí donde “late” la temporada y la diversión se anuncia más segura.

Foto de portada: Parques rústicos o “de fábrica”, como el llamado Japonés, en la ciudad de Camagüey, se colman de niños en estos meses.

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