LA HABANA.  A ver si por fin nos entendemos porque hace tiempo un periodista nuestro escribió y además dijo por Radio Progreso Alternativa, que los cambios anunciados desde el 2007 y reafirmados en 2008, no se circunscribían a un cambio del modelo económico, sino que se trataba de un cambio sistémico.

Resulta que recientemente el exministro de Economía José Luis Rodríguez, y profesor de la universidad, afirma que “La realidad ha ido demostrando que no es tan sencillo (el proceso de Actualización), porque se trata de un cambio sistémico”. Vale que el exministro lo diga.

Un cambio sistémico, obviamente, implica que al afectar uno de los componentes que lo integran comienzan a comprometer a otros. De ahí que hay que tener visión sistémica en cada medida que se tome, y por lo tanto prever el impacto que tendrá en otras “fichas” o sectores económicos, así como sus consecuencias en otros niveles de la pirámide, como los sociales, laborales, jurídicos, valores, etc. La economía está en la base de la pirámide. Sin embargo lo sistémico no siempre se ha tenido en cuenta, basta con echarle un vistazo a los tres Decretos-Leyes emitidos desde 2008 hasta el 2012 con relación al reparto de tierras en usufructo. Pasaron cuatro años para, al menos legalmente, abarcar lo más posible, cubrir los huecos o vacíos dejados en ese período de tiempo. Es un ejemplo. ¿Por qué no haberlo hecho desde el comienzo?  Estoy seguro  que entre los decisores de políticas hubo previsores, entonces ¿…? Exprimo el jugo.

La gradualidad

El proceso de cambios ha sido definido como gradual, pero ¿qué tiene que ver esta cualidad, que me parece adecuada, con la  visión sistémica?  ¿Por qué tiene que afectarla?

Saco jugo: la gradualidad, a mi juicio, responde a varios factores, el principal de ellos es que el proceso de reformas –conducido por los dirigentes históricos del proceso cubano–,  y que responde a la necesidad de superar una realidad insostenible, no se vaya de las manos y pierda el rumbo definido por la dirección política ni su marca genética: socialismo. Otra:  quienes piensen que hay unanimidad de criterios andan por trillo equivocado. Desde la mesa de cualquier casa pasando por las guaguas (ómnibus), los almendrones (taxis antiguos), las colas en las bodegas y agromercados (abastos), centros académicos, hasta la dirección del país, existe variedad, pluralidad, de opiniones y criterios necesarios de consensuar. Hay quienes piensan en mayores flexibilidades y quienes solo aspiran a dar buchitos.

Sigo exprimiendo: De ser así cabría abrir la hipótesis de que si bien hay unanimidad en los objetivos, la falta de visión sistémica en algunos momentos y temas podría ser aparente, no real, y entonces estaría respondiendo a un movimiento táctico político para que las consecuencias de la “cojera” sistémica, sus baches y carencias en la implementación convenzan en la práctica (“criterio de la verdad”) a los reticentes y así llegar a un consenso final. Es una hipótesis. Ahora a otro asunto.

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El  cardenal Pell, el papa Francisco, Dios y la ciencia

Cardenal George Pell, arzobispo de Sidney, Australia.
Cardenal George Pell, arzobispo de Sidney, Australia.

Me acabo de leer unas declaraciones del Cardenal George Pell, arzobispo de Sidney, Australia y que se desempeña actualmente como ministro de Economía del Vaticano. Pell declaró al Financial Times que “la Iglesia no tiene ningún mandato del Señor para pronunciarse sobre las cuestiones científicas”. Este pronunciamiento está asociado a la reciente encíclica de Francisco nombrada Laudato Sí en la que aborda el tema de la crisis ambiental que padecemos todos los habitantes del planeta.

No soy católico, tampoco cristiano, mi apellido es elocuente. Y aunque estudié una carrera de ciencias, soy físico-matemático, me motiva toda la cultura y las posibles relaciones entre las religiones, así que llamé a Ramy porque, sin disponer de elemento alguno, asocié está declaración del cardenal Pell con su reciente artículo en Progreso Semanal donde escribió sobre el tema posteriormente aludido por el cardenal. Cuando le conté por teléfono, las carcajadas que soltó me obligaron a distanciar el auricular. Puse el altavoz del teléfono y ponché record en mi grabadora.

“¿Me quieres utilizar para sacar jugo?”, preguntó y dando por sentada mi respuesta afirmativa me soltó: “1. Francisco no hizo ciencia, fundamenta su encíclica en la opinión mayoritaria de los expertos científicos que apuntan a las causas del cambio climático y sus probables consecuencias desastrosas para las personas y la naturaleza. 2. La encíclica de Francisco trata, a partir de lo anterior que te dije, de las relaciones del hombre y la naturaleza toda desde una perspectiva ética y social, no meramente “verde” (ecologista, anoto yo). 3.  ¿Qué mandato de Dios tiene la  iglesia para condenar la bomba atómica? Pues sí lo tiene, pero no por el descubrimiento científico del átomo y del resultado de la  fisión atómica, que sirve tanto para usos pacíficos y también destructivos: bombas atómicas”. Me precisó: “la iglesia no entró en el tema científico del átomo, sino desde la perspectiva del uso y desde un punto de vista ético, humano y social. ¿Cuál es la diferencia con la reciente encíclica? 4. ¿Por qué la iglesia cuenta con comisiones de bioética y realiza eventos de esta relativamente novedosa ciencia cuyo tema central no es otro que el de la relación del hombre con la totalidad de su entorno? 5. La bioética es el  estudio de esa relación y su impacto en el sistema de lo creado y también implica a los valores predominantes en la sociedad y a los que debe resaltarse”.

Así me resumió sin dejar de manifestar irónicamente su preocupación por “los canguros de Australia, la tierra del cardenal Pell”, subrayó.

Me dejó pensando que tanto en el antiguo como en el nuevo testamento abundan las referencias a la  naturaleza, al agua, a las cosechas, le comenté y él me respondió desde otro ángulo: “¿qué mandato entregó Jesús a sus seguidores respecto a la ciencia económica –profesión del cardenal Pell- o  a la contabilidad?  Solo dejó ejemplos de cómo usar los dividendos”, acotó. Y para finalizar me recomendó “busca en la web sobre el cardenal Pell”.

Ahora yo sigo exprimiendo y me cuestiono por qué este cardenal ha hecho estas declaraciones precisamente cuando en EE.UU. la popularidad de Francisco ha bajado sensiblemente según las encuestas y previo a su visita a ese país. Con ella los dejo. Exprima usted.

Chao, hasta la próxima.

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