LA HABANA. Alexis Tsipras, el líder griego, no subió a Delfos. Tampoco consultó al oráculo ni hizo de pitoniso. Se fue a lo griego: consultando directamente al pueblo mediante una convocatoria a las urnas en la que, si bien nunca perdería su liderazgo ejecutivo– que no estaba en juego–, de ganar la consulta su posición ejecutiva resultaría una fuerza para negociar con la Troika europea (Léase Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y el Eurogrupo).

Con un 62%, Tsipras se alza con la victoria que hasta cierto punto estaba cantada por la realidad: las aumentadas e incumplibles exigencias de la Troika, el corralito bancario –que ya anuncia transitorio–, colmaron las necesidades de la  mayoría de la población inmersa en la penuria. Y también hirió en lo hondo la dignidad de una nación por demás clave en la  historia del llamado mundo occidental.

La Troika ha hecho el papel de los augures y crearon ellos mismos la respuesta de hoy: no más austeridad porque no hay cinturones que aguanten el bajón. La decisión popular no es otra, además de no bajar la  cerviz, que negociar en serio porque la crisis, no solo griega, ha venido siendo facturada por unas 700 entidades o manos que manejan la economía global en función de sus insaciables intereses.

Esos intereses integran, si se me permite el simil, el verdadero Triángulo de las Bermudas. Poco a poco están tragándose el mundo y lo más importante a los miles de millones de personas que lo habitamos. ¿El triángulo?  Concentración del poder económico –ya lo  dije 700 entidades–, control y manejo de las finanzas y al que se añade el poder de los medios de comunicación a fin de homogenizar el pensamiento y las actitudes de los consumidores –para ellos el concepto y atributo de persona no existe, solo consumidores estimulados hacia un estilo de vida insostenible y suicida a mediano plazo histórico. Este triángullo no es más que la Troika de la troika.

El papel de los medios de comunicación es facil de apreciar revisando a los más influyentes: Tsipras carece de realismo… hay que ser prácticos…es el “populismo europeo”…llevará a Grecia al desastre (como si ya no lo hubieran conducido), etc, etc.

Pero en situaciones extremas los pueblos se la juegan al todo y a ver cómo viene la decisión que toman; revive la dignidad de las personas y la conciencia de que hay que probar cambiar y resistirse a los poderosos que exigen austeridad a los gobiernos salvo en el área de la compra de armamentos –curiosamente Alemania y Francia, claves de la Eurozona, son los principales comerciantes de armas con el mundo heleno. Para este sector no exigen rebajas. Es su mercado.

¿Qué pasará? ¿Cómo respondrá la Troika y la Troika de esta? ¿Iniciarán una nueva ronda de negociaciones y parejamente jugarán al aumento de la desestabilización? Ojalá que no, pero es probable la movida pues estamos asisitiendo en varias zonas de planeta a un diseño político sumamente peligroso: a lo que no podemos controlar, desestabilizarlo convirtiéndolo en otro estado fallido, palabrita de actualidad que ya está haciendo su pininos en ciertos países de América Latina.

De momento, salud al pueblo griego. Suerte y lo otro….

Chao. Hasta la próxima.

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