“La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”

LA HABANA. El titular pertenece a una de las frases que aparecen en Laudato Si (Alabado seas),  la primera encíclica del Papa Francisco. En la historia de las encíclicas papales estrena el tema de la indisoluble relación del hombre con la tierra –¿presencia del Pachamama? – y el compromiso de todos los habitantes en la solución integral del desastre en que estamos inmersos.

“El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos”, escribe Francisco y más adelante señala que “[La Tierra] clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla (…). Olvidamos que nosotros mismos somos Tierra.”

Realista, visionaria, profética, raigalmente comprometida con los pobres, será muy polémica incluso para no pocos integrantes de las distintas Conferencias de Obispos Católicos que existen en prácticamente todos los países del orbe, así como de numerosos católicos y cristianos en general. Más aún para la inmensa mayoría de los poderes establecidos a escala planetaria.

“Los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente”, señala  Bergoglio para añadir a continuación: “Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental”.

No se detiene el obispo de Roma y llama a una transformación del pensamiento que lleva de manera inevitable a la búsqueda urgente de un nuevo estilo de vida. Por eso convoca a una revolución del pensamiento y por supuesto, reitero, del estilo de vida:

“Lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural” (…). Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad –por poner sólo algunos ejemplos–, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza. Todo está conectado”.

Para leer la Encíclica completa pinche aquí.

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3 Responses to “La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”

  1. Elcaso es que el Papa Francisco habla muy bonito pero se lleva
    muy bien con los que cometen las barbaridades que denuncia y
    asi no van las cosas a ningun lugar.
    Le hace falta conocer algo de solidaridad con los sufridos que
    por cierto es un mandato del que dice ser vicario en la tierra.

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