Fidel (hijo): Cuba y Rusia necesitan compartir el conocimiento científico

Continuando su misión de incrementar los contactos entre las comunidades científicas de Cuba y la Federación Rusa, Fidel Castro Díaz-Balart viajó este miércoles (1 de abril) a Kazán para visitar el Instituto de Medicina y Biología Básicas de la Universidad Federal de Kazán (KFU).

Castro, hijo mayor del líder revolucionario, es asesor científico del gobierno cubano. En este viaje estuvo acompañado del embajador cubano en Rusia, Emilio Losada García.

Los visitantes cubanos fueron recibidos por Ishat Gafurov, rector del Instituto; Dmitri Tayurski, vicerrector; y el doctor Andrei Kiasov, director de la Escuela de Medicina.

La visita comenzó con una demostración de las técnicas de enseñanza en el Centro de Simulación, el cual implica el uso de maniquíes computarizados con los cuales los estudiantes pueden aprender primeros auxilios, obstetricia y cirugía, y familiarizarse con equipos tales como máquinas de rayos X y de ultrasonido.

Las técnicas computarizadas, que pueden describirse como de última, no están generalizadas aún en las escuelas médicas de Rusia y son un orgullo de la KFU.

El rector Gafurov y Castro frente a una estatua de Lenin, quien realizó breves estudios en la Universidad de Kazán.
El rector Gafurov y Castro frente a una estatua de Lenin, quien realizó breves estudios en la Universidad de Kazán.

Como resultado de la visita de Castro, el Instituto acordó matricular a 11 estudiantes cubanos este año en cursos de pre y postgrado en medicina, biotecnología y nanotecnología. Se acordó también incrementar las investigaciones conjuntas con Cuba.

“No se puede desarrollar la ciencia en un país único”, dijo el profesor Teyurski a la prensa. “Todos los proyectos en la era de la globalización debieran ser interconfesionales e intercontinentales. Por ejemplo, la vacuna contra la hepatitis-B que fue creada en Cuba es muy interesante para nosotros.

“Creo que tenemos algo que dar uno al otro, en especial si tomamos en cuenta que la medicina cubana ocupa un lugar de vanguardia en la cuenca caribeña”, dijo el vicerrector.

En el período entre 1978 y 1988, 250 cubanos pasaron por la escuela médica de Kazán, pero el programa de becas terminó cuando se disolvió la Unión Soviética en 1991.

Muchos de esos estudiantes trabajan hoy en Cuba y en otras partes del mundo y han formado una sociedad (algunos la llamarían una fraternidad) de graduados de la KFU en La Habana.

Los esfuerzos por reanudar la cooperación entre Kazán y La Habana comenzaron el año pasado, dijo Castro a los reporteros, con una visita que él realizó al presidente Rustam Minnikhano, lo que resultó en una exposición de los logros de los investigadores cubanos en el campo de la medicina.

“Se firmó entonces un acuerdo de cooperación entre el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana y la KFU”, dijo Castro. “En diciembre, una delegación  de educadores cubanos se reunió con profesores y funcionarios de la universidad tártara. Fue entonces que se llegó al acuerdo de enviar a estudiantes cubanos [a Kazán].

El director de la escuela de medicina muestra a Castro los maniquíes computarizados para practicar cirugía.
El director de la escuela de medicina muestra a Castro los maniquíes computarizados para practicar cirugía.

“He venido para apoyar y reforzar la cooperación entre nuestros dos países, quizás no de forma tan masiva [como en 1978-88], pero sí más detallada. Ustedes tienen un gran centro médico para la formación de personal calificado y nosotros hemos hecho algunos progresos en biotecnología y nanotecnología.

“Nosotros [en Cuba] hemos desarrollado más de 50 medicamentos de tercera generación que se comercializan en 60 países de todo el mundo. Cada país tiene una fuerte ventaja. ¿Por qué no aprovecharlas?”, continuó Castro.

“Espero que cada año la KFU y los centros de investigación de la república de Cuba encuentren nuevos vectores para la colaboración en el desarrollo”, dijo el visitante cubano. “Y tengo grandes esperanzas de que las relaciones que tuvimos en la época de la Unión Soviética sean reanudadas”.

El programa de Castro para ese día incluyó una visita al Centro de Tecnologías Cuánticas en el Instituto de Física. Pero su visita fue interrumpida al saberse que el principal ayudante del embajador Losada había sufrido un infarto. Castro y Losada  viajaron rápidamente de regreso a Moscú, no sin antes hacer una parada para tomarse una foto ante el monumento de Vladimir Lenin, quien ingresó a la Universidad de Kazán en 1887.

Tartaristán se encuentra a unos 800 kilómetros al sudeste de Moscú, entre los ríos Volga y Kamá, y se extiende hacia el este hasta los montes Urales. Es una de las regiones económicamente más desarrolladas de Rusia. Su capital, Kazán, con una población de 3,8 millones de habitantes, es una de las mayores y más prósperas ciudades de la Federación Rusa.

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