Los formuladores de la política y los expertos no cambiaron por sí solos la política hacia Cuba

Las noticias se filtraron de manera bastante rápida. Primero, Alan Gross fue liberado. Unas horas más tarde, el presidente Obama programó un anuncio acerca de cambios en la política hacia Cuba. Los rumores prometían que sería algo grande. Luego apareció un folleto de la Casa Blanca, secuestrado hasta la hora del discurso. Luego vino el discurso –y ciertamente fue algo grande. Las acciones del presidente se apegaban tanto a los límites de su autoridad ejecutiva como hubiéramos podido desear.  Luego, las celebraciones mezcladas con la incredulidad.

Hay muchas personas a quienes reconocer por alentar, apoyar y realizar esta atrevida medida: el presidente Obama, el papa Francisco, el secretario de Estado Kerry, senadores y representantes claves, personal congresional y de la Casa Blanca que sirvieron como negociadores y motivadores, periodistas y editores de pensamiento progresista, académicos y educadores. Las gracias también a esos cubanoamericanos que han sido fundamentales para el esfuerzo antiembargo durante años, dirigiéndose al Congreso para que elimine las leyes del embargo y, más recientemente, a la administración Obama para que use sus poderes ejecutivos, escribiendo documentos analíticos y concediendo incontables entrevistas. Es también importante considerar las múltiples organizaciones de base que han trabajado tanto de manera pública como tras bambalinas para hacer posible esta acción.

Los cubanoamericanos han trabajado enérgicamente para impactar la política norteamericana hacia Cuba, y no estuvieron solos. Muchas ONGs han dedicado años a cambiar esta política, y en el centro de su labor han estado cientos de miles de ciudadanos norteamericanos nada comunes que se han comprometido con esta lucha a largo plazo. Debido a la ausencia de una relación de gobierno a gobierno, estos activistas han desempeñado el papel de ciudadanos diplomáticos pidiendo a nuestro país un nuevo camino para relacionarse con nuestro vecino isleño. Han viajado a Cuba con licencia, y también a través de terceros países, pagándose sus gastos, para aprender, hacer amistad e intercambiar. Han realizado un trabajo apasionado de solidaridad firmando peticiones a los hacedores de políticas, participando en mítines y marchas de protesta, patrocinando conciertos y eventos culturales con músicos y artistas cubanos y asistiendo a ellos. Han escrito incontables cartas al editor, han realizado numerosas visitas a Washington, D.C. para asistir a conferencias y para educar a los hacedores de política en el Capitolio acerca de lo conveniente y beneficioso de cambiar la política… sencillamente porque era lo correcto. Y lo sigue siendo.

El número de defensores del cambio de política ha crecido en los últimos tiempos para incluir a nuevas voces, voces tan diversas como John y Patrick Hemingway (nietos de Ernest), ecologistas marinos/conservacionistas, una re-contactada y enérgica comunidad agrícola, cubanoamericanos, tanto individualmente como organizaciones, grupos médicos, organizadores sindicales, tecnólogos, nuevas voces en el mundo académico.

El trabajo difícil de esta creciente comunidad activista está dando frutos. Bajo la nueva política del presidente, menos restricciones a los viajes y más acercamiento  traerán mayor cantidad de viajes a la Isla y más fáciles, y más intercambio con los cubanos. Los ciudadanos norteamericanos podrán viajar “legalmente” a Cuba por muchas razones –para realizar investigaciones, para asistir a reuniones profesionales, para actividades educacionales, para asistir a actuaciones públicas, clínicas, talleres, competencias deportivas y exhibiciones; para “apoyar al pueblo cubano”; para actividades religiosas, para realizar proyectos humanitarios. Bueno, ustedes saben. Casi todo está cubierto en las 12 categorías “legales”, excepto el turismo puro. Con el tiempo, la comunicación desde la Isla a Estados Unidos (y a todas partes) será más fácil y más barata. A los que viajen a Cuba se les permitirá usar tarjetas norteamericanas de crédito y de débito. Y los viajeros podrán traer de regreso hasta $400 dólares en productos cubanos, incluyendo $100 en tabaco y ron cubanos. Esto no ha sido posible desde 2004.

El apoyo al acercamiento a Cuba por parte de organizaciones de base y de ciudadanos norteamericanos ha sido abundantemente claro. Durante años, las encuestas nacionales y las cubanoamericanas, específicamente en la Florida, han demostrado un aumento regular en el apoyo por parte de la mayoría de los cubanoamericanos encuestados a las relaciones diplomáticas y el acercamiento. La significativa encuesta del Atlantic Council en febrero de 2014 demostró que “56 por ciento de los norteamericanos y más del 60 por ciento de los floridanos y latinos” favorecían el cambio de la política de EE.UU. hacia Cuba. Es sorprendente cuánto tardan nuestros políticos en ponerse al día con sus electores, Y la tendencia continúa. Una encuesta de CNN/ORC, realizada seis días después del innovador anuncio de la política hacia Cuba, arrojó que seis de cada 10 norteamericanos favorecen las relaciones diplomáticas con Cuba y dos tercios quieren que se eliminen las restricciones de viajes a la Isla.

Aunque hay satisfacción con esta nueva circunstancia de las relaciones EE.UU.-Cuba, también sabemos que falta más trabajo por hacer. La implementación del reciente anuncio del presidente tiene que ser monitoreado; las nuevas regulaciones del Departamento del Tesoro deben reflejar en realidad lo que el presidente anunció. Cuba debe ser eliminada de la lista de estados promotores del terrorismo, después de la revisión ordenada por el presidente. Y muy importante, el Congreso debe aceptar ahora su responsabilidad para eliminar las leyes del embargo y/o promulgar nuevas leyes para cambiar definitivamente la política y permitir la reconciliación entre nuestras dos naciones. Sin tales votos en el Congreso, las acciones del presidente pueden ser revertidas y regresaríamos a la política más dañina del pasado. Esta no es una tarea fácil, ya que habrá que desarrollar  nuevos aliados en ambos partidos, de manera que la legislación se apruebe en el Congreso y termine en el buró del presidente, lista para su firma.

Los activistas de base estarán allí de nuevo –cumpliendo con sus responsabilidades como electores y como ciudadanos diplomáticos. Continuarán reuniéndose con miembros del Congreso para garantizar que el embargo finalmente sea rechazado por completo. Trabajarán incansablemente para continuar viajando a Cuba y promoviendo la amistad entre las dos naciones. Ellos forman, después de todo, el grupo que ya ha estado interactuando en Cuba con el pueblo cubano. Esas conexiones y amistades ya existen, y los grupos de base desempeñarán un papel positivo en nuestra relación con Cuba durante años. Merecen nuestro agradecimiento.

Traducción de Progreso Semanal.

(Tomado de The Huffington Post)

One Response to Los formuladores de la política y los expertos no cambiaron por sí solos la política hacia Cuba

  1. Yo creo mas bien es una jugada estratégica a los tiempos actuales.
    Hoy en dia se puede destruir a los países solo utilizando lo que se
    llama la fuerza del mercado, de esa forma todo pasa sin ninguna
    connotación política y no hay ningún culpable.
    Es el caso actual de Venezuela, todo el mundo sabe lo que detrás
    de la critica situación del país pero es su propia culpa al no querer
    cumplir lo que dice el mercado.
    Me imagino a Cuba se le propiciara la misma medicina, sin bloqueo
    o baila la musica que le toquen o se destruye por si misma.
    Seria tonto pensar en algún acto de buena voluntad o de legalidad
    o mas aun de humanidad de los que promovieron el cambio.

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