Vigilando policías abusadores con la nueva tecnología

NUEVA YORK – Las muertes a manos de la policía de Michael Brown en Ferguson y Eric Garner en Nueva York despertaron en el público la conciencia de que una feroz ola de brutalidad policiaca afecta el país y de que se requieren medidas inmediatas para contenerla. Porque aunque estos son los casos más sonados, distan mucho de ser los únicos.

En Nueva York, la desconfianza en las autoridades ha llegado a tal punto que es difícil decidir si “Cortesía, profesionalismo y respeto”, el lema de la policía de la ciudad, es una burla o una broma de mal gusto. Aquí, donde el uso excesivo de la fuerza parece haber dejado de ser la excepción para convertirse en la regla, las cosas pudieran haber comenzado a cambiar gracias a los esfuerzos de la ciudadanía.

La gente –los negros, los latinos, los pobres, los obreros, los inmigrantes –, cansada de soportar el abuso, está tomando medidas para combatirlo. Más allá de las marchas y protestas exigiendo castigar a los oficiales culpables de las muertes de los dos afroamericanos, estas medidas se enfocan en utilizar la tecnología para vigilar los abusos policiales.

Lo que impulsa a la gente a participar en estas actividades que, sin duda, conllevan el riesgo de represalias violentas por parte de los uniformados, es saber por propia experiencia que la policía no está para protegerlos sino para mantenerlos a raya, por lo que tienen que buscar maneras de defenderse contra la represión oficial.

“Contrario a la percepción popular, la violencia policial siempre ha estado presente”, afirma Daniel ‘Majesty’ Sánchez, miembro del Comité por la Justicia, un grupo fundado por latinos para combatir el abuso de las autoridades. “Lo que sucede es que ahora la tecnología la pone al descubierto. Ahora nos enteramos de más casos porque hay evidencia en video grabada por neoyorquinos de a pie”.

Sánchez, un artista de hip-hop, es también instructor en Cop Watch, un programa implementado por la organización a la que pertenece para, precisamente, enseñar a los neoyorquinos a utilizar cámaras de video para observar, documentar y denunciar las acciones ilegales de la policía.

Un grupo de Brooklyn, El Grito de Sunset Park, también se enfoca en documentar el mal comportamiento policiaco y recientemente hizo públicos dos videos grabados en una misma semana que, por su brutalidad chocante, provocaron una gran indignación.

Uno muestra a un policía pateando en la espalda a Jonathan Daza, un vendedor callejero de 22 años que yacía esposado en el suelo. El segundo, captura a otro policía derribando violentamente a Sandra Amézquita, una mujer con cinco meses de embarazo y, no conforme con ese acto de salvajismo, lo muestra empujando a otra mujer con tal fuerza que la hace rodar varias veces por la calle.

“La gente está indignada con toda razón”, afirma Dennis Flores, fundador de El Grito. “Esta es la realidad que vivimos en Sunset Park”.

Flores, un conocido activista comunitario, le ha pedido al alcalde Bill de Blasio que deponga al capitán del distrito policial 72 de Sunset Park, a quien culpa por la situación de abuso que prevalece en el sector.

Los esfuerzos del Comité por la Justicia y El Grito de Sunset Park no han sido en vano. La documentación de la brutalidad policial ha empezado a surtir efecto y la impunidad de que ha gozado la policía comienza a resquebrajarse.

La semana pasada el comisionado de la policía William Bratton, respondiendo al aumento del número de videos que capturan acciones brutales de sus subordinados, sostuvo una reunión con 800 de sus más altos oficiales a los que les mostró, entre otros, los videos de los abusos perpetrados contra Daza y Amézquita. Después se dirigió a ellos con palabras duras y claras.

“Vamos a buscar agresivamente sacar del departamento a esos que no deben estar aquí”, dijo Bratton. “Los brutales, los corruptos, los racistas, los incompetentes no tiene lugar en el Departamento de Policía de Nueva York en el 2014”.

Palabras pocas veces oídas a las que la gente de la ciudad –los negros, los latinos, los pobres, los obreros, los inmigrantes – les da una cuidadosa, por no decir escéptica, bienvenida. Así lo expresa Flores:

“No vamos a esperar por la policía para que haga cambios”, dijo. “Lo importante es que la comunidad esté unida, que quede claro que la verdadera fuerza reside aquí, en nosotros, en el poder del pueblo”.

Es ese poder el único que puede lograr que a las palabras de Bratton no se las lleve el viento.

albor.ruiz@aol.com

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2 Responses to Vigilando policías abusadores con la nueva tecnología

  1. El caso es que hay que pedir permiso para hacer una grabación
    y con esa estupidez ninguna prueba filmada sin el permiso del
    agresor tiene validez en los trobunales.
    Desde luego que si se utilizan grabaciones sin permiso para las
    imputaciones a las víctimas y entonces valen.
    Ese es el truco de la impunidad institucional.

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