LA HABANA.- La Aduana parecía estar esperando un milagro, algo que contuviera el ritmo de la molestia. Lo dejaron todo para último momento, para ver si Argentina le ganaba en penales a Holanda y con ello dejaba abierto un canal a nuestra esperanza latinoamericanista y a nuestra algarabía.

O quizás, con más socarronería quirúrgica, la Aduana se agazapó hasta que por fin el icónico Putin estuviera en La Habana, prodigando un futuro para la Isla que recién estrena su Ley de Inversión Extranjera.

A lo mejor me equivoco en juzgarla, y no hay vileza, sino que la Aduana no quería que fuéramos infelices de golpe, y sin amortiguación.

Solo deseaba mansamente aliviarnos cuando artera proclamara que los cubanos que viajan solo podrán importar en corbatas 5 unidades, en blummers 24, y en máquinas de afeitar desechables, 20. Esto, dicen, para evitar “los altos volúmenes de importación que realizan determinadas personas con destino a la comercialización y el lucro”.

Pero se equivoca la Aduana pensando que las malas noticias lo son menos si se dan tarde, mal y casi como al pasar, desconociendo con ello parte de su deber. Hace muchos días varios medios de prensa no residentes en Cuba habían estado filtrando las interioridades de la Resolución 206 que hoy se ha dado a conocer, como si fuera de estreno.

E igual para muchísimos cubanos, incluso para los que no van ni a la esquina, con Putin y todo aquí, esta política de nuevas restricciones aduanales, confirmada y glosada hoy en Granma, abre un boquete de incertidumbres.

Cientos de miles de personas en Cuba viven de un comercio que no es más “negro” que el de quienes le imponen precios áureos y por cientos de ganancia de escándalo a las tasas minoristas de las tiendas en divisa, en las  que se desenvuelve prácticamente el total del consumo en Cuba de bienes de origen industrial.

Si ese mercado no oficial, de baratijas, de ropas con brillo, de televisores LED y mouses inalámbricos, tiene vida en esta isla que parece estar condenada a la piratería y el bucanerismo, es porque hay un evidente desequilibrio entre la oferta (en cantidad y calidad) y la demanda.

Porque el consumo –y no el consumo colosal– en Cuba, a fuerza de “no se puede” está moralmente penalizado, y económicamente se le intenta apagar, a pesar de ser de tantos, uno de los principales incentivos para dar vigor a una economía que sigue de menos a menos.

La decisión de extirpar las vendutas callejeras de “ropa de Ecuador”, ya lo sabemos, logró, eso sí, remitir el acto de compra-venta del portal al cuarto de atrás. A la profundidad, a lo oscuro. Pero sigue ahí la necesidad, intacta, de vadear y complementar a los importadores estatales, sus precios y su estética deleznable.

Por donde se mire, siempre sobreviene la pregunta, ¿cómo es que no puede controlarse a los importadores compulsivos, que son como llama Granma, los “casos más significativos”? Y Sanseacabó…

“En un año un pasajero importó, a través de la terminal 3 del Aeropuerto Interna­cio­nal José Martí, 41 monitores de computadoras y 66 televisores de pantalla plana. Otra persona trajo 34 impresoras, 58 monitores y 74 torres de computadoras, todo ello entre el 2011 y el 2014. A comienzos de enero del 2013, un pasajero llevó en su equipaje 1 695 unidades de rodamiento y otro en el mes de marzo cargó con 400 unidades de bombillos intermitentes para motos; todas esas mercancías fueron decomisadas por comprobarse su carácter comercial.”

Pues eso es lo que hacen las Aduanas: controlar a los infractores de una norma legal, cuya asiduidad en el “tráfico” puede ser perfectamente comprobada. Lo otro, esto de hoy, vuelve a apretar la tuerca y a convertir en casi imposible, por ejemplo, armar un pequeño negocio –y no un negocio colosal– sustentado en una política (también muy acotada) de estimular el trabajo privado.

Se persigue y se dificulta que los privados organicen sus “cadenas de valor” utilizando este comercio micro, por avión, y con el aire en contra… Pero tampoco se le ofertan fuentes seguras, rentables y sistemáticas de mercado mayorista para proveerles de insumos.  El hortelanismo como política, donde no comes ni dejas comer, no trae ninguna ventaja, ni resultará bueno para nadie.

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12 Responses to El Aduanazo de hoy

  1. Yo quisiera saber si las medidas las consultan, o si un buen día quien las establece se levanta con deseos de generar debate y molestar a las masas, y listo, decreta una ley y los de abajo que se las arreglen…sí, creo que es así, pues de pensarlo dos veces se percatarían del danno que le hacen al propio pueblo que no se enriquece con lo que le llega en un simple equipaje…
    Y a propósito, todo esto parece comedia: 5 pinturitas de unnas, 5 champusitos!! qué risa, está muy bueno el chiste! verdad que si traen 6 pinturas de unnas se pudren las que ofrece Suchel en la red de tiendas minoritas…wow, tremenda medida!! muy buena, jajajá.

  2. Hay que preguntarle a los que dictan estas leyes donde se puede comprar una goma para una moto o un rodamiento para reparar un tareco de 30 años de uso, por solo mencionar dos ejemplos, casi seguro que los que proponen estas medidas ni tienen que comprar la goma ni buscar el rodamiento, eso viene solo y sin que tenga que pagar nada, todo en nombre de la revolucion, esos mismo que pasan las vacaiones en los mejores hoteles y sin sonar la contadora, eso si es doble moral, no tienen cara, es una careta de metal lo que tienen.

  3. Este articulo refleja lo que piensa todo el mundo en este pais. A veces cuando veo este tipo de ley anacronica y estupida, me pregunto si no es que lo hacen a proposito a ver si el pueblo se tira para las calles o para crear estos malestares populares que a nivel de pasillo (porque no podemos hacerlo a otro nivel) van acelerando la incormidad y por supuesto, el malestar y desacuerdo con el gobierno. Los aduaneros dicen que ellos no son los culpables de esas leyes, pero si son responsables de aconsejar a los que les piden que las pongan para que, como es el caso, no se llegue al absurdo. Una vez mas, cuando nos creemos que empezamos a despuntar, regresamos al mismo principio, a ese lugar que ha mantenido a este pais en la miseria.

  4. Todo el cubano que ha viajado- creo que en su mayoría sin propósitos comerciales- tiene alguna experiencia desagradable con la Aduana. Ahora sumará otras. Igual que quienes reciben a seres queridos. Mi esposa, brasileña, llegó a La Habana hace dos años atrás y llevaba consigo regalitos para toda la familia. Cafñe, algunos dulces típicos de su país, algunas piezas de ropa para mis nietos, etc. Como la registraron y observaron un exceso de peso (no 20 ni 30 kilos, quizñas unos cinco, máximo) le dijeron que tenía que pagarlo. Le preguntaron cuánto le había costado los artículos y respondió que unos 300 reales. Ni corta ni perezosa, la compañera de la Aduana le dijo que con esa moneda no se opera en Cuba y debís pagar en dólares y le cobraron 320 dólares (cvuado un dolar era en ese momento equivalente a 2,2 reales). Suerte para ellos que mi esposa me lo contó ya pasados varios días, si no le hubiera planteado un pleito.
    Sin embargo, viajando una vez en Copa desde Panamá, en Clase Ejecutiva, me topé que estaba llena de esos comerciantes cubanos-prepotentes, groseros, no hacen caso a las orientaciones de la tripulación, etc, etc) y el que venía a mi lado, cuando aterrizamos en La Habana, llamó por su sofisticado celular al aduanero que lo iba a espewrar para “ayudarle” a pasar todo sin revisar, solo pagando el exceso. Así las cosas….como dicen en la TV.

  5. A veces nos desgastamos en darles nombre a las políticas de última hora, lineamientos, etc…cuando muchas de ellas solo responden a un descongelamiento del sentido común que ha estado secuestrado por conyunturas de las que seria muy largo hablar, o acabamos de dejar que el sentido común se imponga o nos pasaremos la vida envueltos en cientos de contradicciones, que más que nada afectan la imagen del estado cubano, donde la gente al final solo responde ,¿que se la va a hacer?, y solo se dedican a buscar en la trastienda de los ardides otra forma forma de evadir la ultima política de lo que sea..

¿Cuales piensa usted son las probabilidades que a Trump lo acusen (impeach) en 2018?

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