LA HABANA – Los cubanos acaban de presenciar una competencia de cliff diving de alto riesgo. Desde el Morro y a una altura de 27 metros del mar, campeones y excampeones de esta riesgosa modalidad hicieron gala de audacia. Una caída errónea a solo 20 metros del  agua equivale a chocar contra un piso de concreto. Desastre humano imaginable aunque en el agua esperaran buzos y hubiera lanchas prestas al rescate.

Pero dejemos el deporte -solo me sirve como punto de referencia- y vayamos a la política al duro, tal vez el deporte más crudo y despiadado en el mundo de hoy.

¿No han visto la serie House of Cards?

El exgobernador Republicano de La Florida, Charlie Crist, ahora devenido en aspirante Demócrata al ejecutivo estadual, se lanza desde una altura programática de alto riesgo al afirmar que la política hacia Cuba está errada y resulta inoperante –no hace juicios de valor moral  o ético del bloqueo—, tal como proclamó el  presidente Obama el pasado mes de noviembre en Miami y en la misma línea de subsiguientes pronunciamientos de John Kerry.

Crist opina que las relaciones con la Isla vecina deben irse recomponiendo porque sería beneficiosa para el Sunshine state. Estas declaraciones revolvieron las aguas de los defensores del  inmovilismo.

Más su lanzamiento no quedó en estos “20 metros”. Crist subió la altura del desafío y por lo tanto el riesgo. Días atrás anunció que estaría pensando viajar a Cuba para este verano. Proyecto que podría equivaler solo a un lanzamiento virtual, mediático, de prueba, a fin de explorar rocas del acantilado, estudiar las mareas. Sobran razones para especular así.

En política, especialmente en el mundo en el que vivimos y muy significativamente en los países altamente desarrollados, donde EE.UU. tiene el primer lugar, suceden situaciones en las que los hechos, los actos, carecen de importancia: lo decisivo es el manejo mediático de la  opinión pública para acomodarla a favor o en contra.

En el plano mediático, además del flujo de dinero, dinero y más dinero que preside el juego político hoy, reside el desafío del anuncio de Charlie Crist, que estoy seguro no es un suicida aunque sí un fuerte apostador.

¿Recuerda el lector a algún candidato para altas posiciones en La Florida pronunciándose de tal manera en plena campaña? Crist, aparentemente rompe la prudencia como norma establecida.

En este momento, y según encuestas de todo crédito, el clima político –a pesar de diferentes intentos por enrarecerlo-, parece favorecer  los pronunciamientos de Crist quien ha manejado su anterior NO CUBA desde dos ángulos: hace acompañar su anuncio de viaje a Cuba con valoraciones tradicionales contra el gobierno de La Habana utilizando los calificativos fuertes, duros, al uso más o menos habitual en los medios y propios del  sector inmovilista, como los de “régimen”, “dictadura”, “totalitario”, etc.

Pero a la vez que se apropia del discurso de los contendientes aborda el otro ángulo: habla de los beneficios económicos y de creación de nuevos empleos que reportaría a la Florida una relación cuidadosa y constructiva con La Habana – el estado mantiene una tasa de desempleo mayor de 6 %. Con una necesidad de crear 592 667 trabajos. Lo interesante es que estudios hechos señalan que la eliminación del bloqueo crearía miles de trabajos nuevos para la Florida.

La Florida es la gran puerta para el mundo de los grandes negocios con América Latina: en Miami se genera el 50% del mercado externo del estado y el  90% de los embarques hacia el Sur pasan por sus puertos y aeropuertos. Debo anotar que en su proyecto de salto de altura viajaría acompañado por algunos empresarios, además de especialistas en el tema de la Isla. Y seguirán sus movimientos y resultados los cubanoamericanos poseedores de unas 251 000 empresas floridanas, algunos de los cuales han enviado a La Habana “exploradores” callados para estudiar posibilidades abiertas a negocios. Aclaro que muchos de estos exploradores no precisan de contactos oficiales, les basta tocar la realidad mediante familiares y amigos de confianza.

Uno de los reproches a la proyectada visita  de Crist es que será
manipulado. ¿De veras creen que un político con esas espuelas dejará manejarse como a niño de kindergarten? ¿Piensan que el gobierno cubano, cuya dirigencia ha venido dando graduales muestras de pragmatismo, no sabrá valorar la importancia de un político dispuesto, también por pragmatismo bien calculado y apoyado, lanzarse a una campaña por la jefatura de La Florida planteando relaciones con la isla “maldita”?

Desconozco si Crist viene o no. Tampoco puedo predecir que su salto en las urnas -hasta ahora le son favorables los estudios de opinión-, resulte triunfal. Pero si hace el cliff diving del proyectado viaje pienso que podrá caminar como quiera nuestras calles y hablar con quien le venga en ganas. Frustrarle el salto sería un error lo que no es sinónimo de “Yes, sir”, sino de diálogo.

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