El mundo en un paquete

Otra vez los cubanos se las ingenian para resolver su relativo aislamiento. La solución lleva el popular nombre de “Paquete de la Semana”, pesa un terabyte y calma, o al menos eso intenta, el hambre informativa potenciada por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Autores: Lisandra Díaz Padrón y Claudio Peláez Sordo
Fotos:  Claudio Peláez Sordo

Mientras la Televisión cubana trasmite el capítulo 87 de la telenovela brasileña de turno, Avenida Brasil, Amelia se deleita en el mismo horario con otra serie:  la española Aida. Así va, a saltos, sorteando la oferta televisiva, engullendo telenovelas de todos los países, descartando la programación de cada uno de los cinco canales de la televisión nacional. Es su forma de ser “televidente”. A Avenida Brasil todavía le restan más de 200 capítulos, pero Amelia y su familia la devoraron de un tirón en cuatro días, hasta el último beso y la última lágrima: venía en el “paquete”.

Por su lado, Ricardo, un joven de 24 años ha encontrado otra manera de generar ingresos a su bolsillo. De martes a domingo va de casa en casa, para distribuir “el paquete” a unos 15 clientes que pagan sin problemas por ese servicio. Protegido por una licencia de informático por cuenta propia se las arregla para  hacer circular una alternativa que el Estado no regula ni persigue y que, por añadidura, cada día se muestra como soporte informativo también de algunas zonas de la economía privada emergente.

El llamado paquete de la semana comenzó con un tamaño de 300 gigabyte y hoy llega a 1 terabyte. Está integrado principalmente por contenido internacional como series, películas, telenovelas, doramas (novelas coreanas), documentales, animados, videoclips, música, reality shows, software para computadoras, APPs, actualizaciones de antivirus, cursos de idiomas, revistas de toda laya y cuanta cosa uno imagine. Todo ese universo por un precio que oscila entre los 2 y 5 CUC.

“El precio va disminuyendo según pasan los días. Cuanto más próximo al domingo lo tengas –día en que comienza la distribución– más posibilidad tienes de ser el primero”, comenta Ricardo, quien no sabe a ciencia cierta de dónde sale todo ese aluvión informativo que él luego vende.

Por la calle corren las especulaciones sobre cómo y quiénes seleccionan y compilan los archivos. Se habla de personas que graban toda la semana, que no duermen; se habla de turnos dobles. Otros suponen que llega por mar, por el aeropuerto, que se graba en los hoteles y en las embajadas.

Daniel, un distribuidor de tercera mano, cree que “todo lo que tiene que ver con deportes, principalmente los que no se trasmiten por la televisión cubana, los shows y las novelas hispanas, son bajados desde la llamada antena. Pero las películas, las series, los videos musicales, las aplicaciones y actualizaciones sí son descargadas de Internet”.

Pero todos se cuidan de no incluir ni pornografía ni contenidos políticos “difíciles”. “Al menos en lo que yo distribuyo trato de que no haya nada subversivo o que atente contra el gobierno”, confirma Ricardo.

Este trasiego del “paquete” que hoy admira por la expansión que ha tenido en todo el país, parece provenir de la misma necesidad-demanda que dio vida a los bancos de películas de formato BETA y VHS en los ´90s, cuando llegaron las videocasseteras a los hogares de la gente común.

Con el turismo vendría la instalación profusa de “la antena”. En las azoteas florecieron aquellas pequeñas, parábolicas, camufladas, más anheladas cuanto más perseguidas. Y en los 2000 llegó el “cable” tomando posesión de barrios enteros. Se trataba de un cable coaxial tendido de balcón a balcón, de casa a casa; y era una puerta o pasadizo hacia la televisión de “afuera”, un secreto a voces y un flanco más donde los individuos lograron el control.

El DVD fue la cúspide, sobre todo cuando integró el puerto USB. Julio, un joven guantanamero que reside en La Habana, después de seis meses regresó a la serranía donde vive su familia. Julio encontró a su padre viendo en DVD la misma serie que una semana atrás ya él había recibido en la capital.

La Internet de los desconectados

Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en Cuba solo 257 personas por cada mil habitantes tienen acceso a Internet; en la generalidad de los casos sin posibilidad de consumir contenido multimedia, porque los anchos de banda no lo permiten. “Con una conexión de Internet a 56 kB por segundo (a la que accede la mayoría de las personas en la Isla) demoras en descargar un video de 650 mB alrededor de seis días y 16 horas”. Así lo dice Ricardo de manera sarcástica.

Javier hace un año recibe semanalmente el paquete. Se lo traen a su casa. Antes pagaba 1.50 CUC por casi 500 gigabyte, pero desde que amplió su capacidad de almacenamiento, prefiere pagar 2 CUC por todo un terabyte. Casi siempre el miércoles es el día en que su proveedor le hace la visita y, luego de tres horas de copia, comienza a elegir lo que utilizará durante los próximos siete días.

“Es demasiado, claro que no puedo verlo todo en una semana. Por lo general veo películas, algunas series y documentales. Mi madre, por ejemplo, elige siempre las novelas, los shows o alguna película clásica que venga, ahora las están incluyendo mucho”, apunta Yasmany, un joven de 24 años a quien no le pesa pagar los 50 pesos cubanos por el paquete completo.

Laura, sin embargo, prefiere no pagar una cifra tan alta, también porque carece de una computadora y un disco duro con suficiente capacidad como para almacenar tantos gigas… Ella va cada semana a un banco de películas donde, por el precio de 2 pesos en moneda nacional (aproximadamente 0.10 centavos de CUC), adquiere cada capítulo de la serie que esté viendo. Fue así como consiguió también tres cursos de idioma con software incluido por el costo de 2 CUC cada uno.

La tecnología desempeña un rol importante en el uso de esta opción. No en vano distribuidores y usuarios han creado estrategias para hacer circular la información agrupada en los paquetes.

“Desde el rico hasta el pobre lo consume, porque el que no tiene capacidad para almacenar todos los gigabytes que trae, pasa por el banco de películas o por mi casa y graba en una memoria de 8 o 16 gigabytes lo que quiera ver”, cuenta Ricardo, que anda rápido, atravesando la ciudad del Vedado a Santos Suárez, ejerciendo como info-marchante.

“Más que el Internet de los pobres, el paquete es una sumatoria de propuestas que una persona común no tiene forma de adquirir y disfrutar”, reflexiona Víctor Fowler, escritor y crítico de cine cubano consumidor asiduo del “paquete”.

Publicidad “por la izquierda”

Este se ha convertido en un mecanismo de promoción para quienes no logran acceder a las (pocas) vías formales  para “lanzar” su publicidad. Yasmany, comprador regular, cuenta que se ha encontrado en los paquetes con anuncios de bares, talleres de reparación de laptops y celulares, un masajista profesional y hasta el video promocional de un mago. Las páginas amarillas de ETECSA, únicas autorizadas hasta el momento para incluir publicidad de los negocios privados, no satisfacen la necesidad de visibilizarse que tiene esta economía emergente.

“Últimamente este medio viene dando otro rostro. No son pocas las carpetas  que contienen pequeños anuncios del mundo de la nueva economía. Y esto a los cubanos nos suena raro, incluso a veces llega a resultar molesto porque muchos vienen insertados al final de la película y ni siquiera puedes leer los créditos, pero evidentemente es una lógica de la nueva economía, la expresión de la carencia de un espacio para la publicidad”, expresa Fowler.

El paquete se convierte así en un insumo para relaciones comerciales de segundo orden; es la base para otros mercados que llegan a través de los sitios online de compraventa como Revolico, Por la Livre o Cubísima, insertados también en su estructura. De esa manera estas alternativas online, casi siempre bloqueadas desde las conexiones institucionales, encuentran otro canal mediante el cual filtrarse.

¿Paquete vs Televisión?

Recientemente Abel Prieto, ex ministro de Cultura y hoy asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros apuntó que “la respuesta no está en prohibir el paquete de audiovisuales que muchos difunden mediante memorias flash, sino en hacerle competencia con una programación coherente con nuestra identidad cultural y los intereses políticos del país”.

Aunque han sido disímiles los esfuerzos del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) por ofrecer una programación variada, la calidad de las propuestas, especialmente las de producción nacional, no logra atraer la atención de forma sostenida.

“Las personas sienten que la calidad de la programación de la televisión ha disminuido. En este momento existen menos programas nacionales, a pesar de que hay más canales. Se han abandonado espacios habituales de estreno, dígase las aventuras, los musicales, humorísticos y el  policíaco del domingo. Todo esto de alguna manera ha contribuido a que la televisión haya perdido su atractivo”, comenta Vanessa Márquez, especialista del Centro de Investigaciones del ICRT quien ha investigado el fenómeno.

Durante 2007 se extendió a 24 horas la programación del canal Cubavisión. Además de este y Telerebelde, surgieron otros como el Canal Educativo en 2001, el Canal Educativo 2 en 2004, y Multivisión en 2008. Al intento de reformas positivas se suman los telecentros provinciales, que a partir de 2006 ampliaron su parrilla de programación con el objetivo adicional de defender el espectro radioelectrónico ante las transmisiones desde Miami de Radio y TV Martí.

Pero las estrategias no calman la sed. Y el nuevo estatus de las tecnologías digitales de comunicación estimula en los receptores la libertad de elegir cuándo y qué desean consumir.

Los resultados del Censo de población y vivienda de 2012 revelaron que en Cuba existían cerca de 2 millones 800 mil televisores a color en funcionamiento, alrededor de 2 millones de reproductores de video, y aproximadamente 414 mil computadoras. Esto en una población de 11 millones 167 mil 325 habitantes y unos 3 millones 885 mil 900 “unidades de alojamiento”, como le llaman los estadísticos.

“Yo pienso que puede influir aquí que hay un tipo de cansancio hacia un tipo de discurso y de consumo de productos audiovisuales que tradicionalmente han salido de un centro”, afirma Gustavo Arcos, crítico de cine. “Sencillamente hay una especie de retórica, de rutina, de aburrimiento hacia ese propio consumo de lo que ha sido emitido de un solo lado. ¿Qué es lo que te han censurado? ¿Qué es lo que te han prohibido? ¿Qué es lo que yo no he podido consumir? ¿Qué libros, qué literatura, qué prensa, qué revistas, qué películas, qué shows de televisión, qué programas deportivos no he consumido por muchos años?”

De su lado, Fowler, que no renunciará a comprar el “paquete” cada semana, evalúa el modo en que puede reaccionar la institucionalidad. “No se trata de desatar una competencia insana que obligue a hacer diez reuniones semanales para ver cómo se le está ganando al paquete, sino que simplemente la producción nacional merece mejorar y lo merecemos los espectadores. La lógica demuestra que cuando una producción nacional es buena, los públicos atienden más a su realidad”.

elpaquete-trapero

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

  • Francisco Rivero

    En el caso de la red de distribucion que se aborda en este reportaje, pudiera decirle que la base de este mercado informal coincide curiosamente por ejemplo con las ofertas bien “vario pinta” que proponen los vendedores ambulantes, a la salida de los metros de tres ciudades del mundo como puede ser la Puerta del Sol, en Madrid, la Uruguaiana en Rio de Janeiro, o la Puerta de Clignancourt en Paris.
    No hay nada de nuevo sobre la mesa en cuanto a la adquisicion de estos soportes audiovisuales y sus contenidos ( sean pagados o no ).

    Me permito comentar que en el orden de lo practico las personas tienen ante si un gran volumen de producciones audiovisuales, que a veces es imposible de abordar. En consecuencia se desarrollan formulas de programas a la carta. En una suerte de practica bien diferente a la ya conocidas

    El caso del “paquete” a la cubana tal vez su contenido obedece a las ida y venidas bien efimera del “VISTE” u “OISTE”, Tambien concurren la gracia de la rutina cotidiana donde se tiene la impresion de la disponibilidad que tienen las personas del TIEMPO, para ver, oir, leer los paquetes.

    Una de los aspectos que aprecio en la programacion de la TV en Cuba son las del Canal Educativo.

    Un saludo cordial

  • albio

    Ya el parto esta abortado sin nacer el feto…. ya que lo que dice Abel Prieto de …”competencia con una programación coherente con nuestra identidad cultural y los intereses políticos del país”. se puede traducir simplemente como poner a Compay Segundo cantando en un reunion de los CDR…
    Señores si el colmo es que la gente prefieren ver esa telenovelas sudcoreana, asi que imaginense como esta la programacion de la TV

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2014 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados