El voto latino en la Florida y la Teoría del Donut

Buenas tardes. Mi nombre es Álvaro Fernández. Para los que no me conocen, soy editor de una publicación bilingüe por Internet cuyo nombre es Progreso Weekly/Semanal. Hoy estoy representando un proyecto diferente. Durante los últimos 14 años he dedicado parte de mi vida a inscribir votantes. He trabajado principalmente en la Florida, pero también en lugares tan lejanos como California y Texas, igual que en Georgia, North Caroline y Virginia. Durante este período de tiempo mis esfuerzos y proyectos han dado como resultado la inscripción de más de 150 000 nuevos votantes, la mayoría de ellos latinos.

Pero permítanme comenzar con una breve historia.

En septiembre del 2000 tuve una cena con un hombre y una mujer que visitaban Florida por primera vez. Habían estado en Tampa, Orlando, Palm Beach, Broward, y terminaron su gira en Miami.

Él era de Los Ángeles, y ella de San Antonio. Eran presidente y vicepresidenta de una organización cuya misión es inscribir votantes hispanos y después asegurar que voten. Representaban una organización exitosa en ese momento, hace 25 años. Nunca habían trabajado en Florida.

Su mensaje esa noche fue: podemos enseñarle cómo ganar elecciones. También él me dijo algo que me pareció interesante: los latinos en Florida (aparte de los cubanos) se convertirán en un bloque de votantes muy importante en los próximos años. Más pronto de lo que piensas, dijo.

Estaban de acuerdo con nuestro deseo de cambiar la política hacia Cuba en Washington. También entendían que la política hacia Cuba se resolvía en las calles de Miami.

Me dijo: “Están perdiendo tiempo. Han enfrentado el problema de una forma equivocada. ¿Por que nos le dan la vuelta?”. Y agregaban que “ellos” (el otro lado) están mucho mejor organizados que ustedes, y retienen a la mayoría. Ustedes necesitan ayuda.

Propuso la construcción de un muro de votantes alrededor de “ellos” (el otro lado). Lo llamó su teoría del donut. En realidad es muy simple. Inscribir votantes, nuevos votantes, más en sintonía con la política de uno. Y poco a poco rodearlos y apretarlos (a la oposición) hasta el punto que se vuelven cada vez menos importantes, y a veces incluso en obsoletos.

Tres días después, empecé lo que llamé el Proyecto Latino Vote-Florida. Probablemente fue la primera incursión organizada en un territorio inexplorado en este estado – en busca de votos latinos (no cubanos).

Estos dos individuos del Southwest Voter Registration Education Project demostraron saber de lo que hablaban. Trabajé junto a ellos durante nueve años. Lo que ocurrió durante la primera década del siglo XXI aquí en Florida ha sido bien documentado. Siento que jugué un pequeñito rol en ese crecimiento político cuyos resultados estamos viendo ahora.

Álvaro Fernández, director de Progreso Semanal/Weekly
Álvaro Fernández, director de Progreso Semanal/Weekly

En el año 2000 había aproximadamente 796 249 votantes latinos inscritos en Florida. La mayoría eran cubanos. En 2012, antes de la elección presidencial, el número había aumentado a 1 660 074. Un crecimiento en 12 años de 108%. Y los cubanos ya no son la mayoría de los votantes entre la comunidad de origen latino. Otras comunidades latinas en conjunto superan en número a los votantes registrados cubanos. Y todos los indicios apuntan al hecho de que para el año 2016 habrá más puertorriqueños registrados para votar en la Florida que cubanos.

¿Pueden entender por qué hay un grupo de personas en este estado y en todo el país preocupados por lo que está pasando cuando se trata de quién vota, y quién se inscribe para votar?

Les voy a dar otras cifras interesantes. He mencionado el crecimiento del 108% entre los votantes latinos. En lo que el censo llama a la comunidad “blanca”, el crecimiento de 2000 a 2012 fue del 17%. En la comunidad “negra”, que no quiero dejar de lado, el crecimiento de los votantes se incremento en 73%.

Rápidamente entonces, echemos un vistazo a los números una vez más: el crecimiento del 108% entre los latinos, el 73% entre los negros … y el crecimiento del 17% en los votantes registrados como blancos. Espero que esto ayude a entender por qué los ojos de nuestro gobernador se abultan cuando analiza el registro de votantes en la Florida. Y es también una razón por la que Rick Scott y otros como Rick Scott han intentado (y logrado en algunos casos) hacer más difícil que las personas se inscriban para votar, y voten. Especialmente si usted es negro, latino o pobre.

Pero déjenme terminar esta parte sobre los números con algo que a “ellos” (los del otro lado) les preocupa aún más y les da una razón más para evitar que los votantes ejerzan su derecho. En la Florida, el crecimiento de la población en general (y ahora no estoy hablando de los votantes, sino de votantes en potencia) es la siguiente: entre los hispanos es del 57%, entre los negros es del 28% y en la población blanca es 13%.

En el área de Orlando, por ejemplo, hace no más de dos años había más de 160 000 jóvenes puertorriqueños al cumplir 18 años de edad.

Miren, yo les puedo dar cifras y muchos más datos que apuntan a lo que va a pasar y lo que ha sucedido. Pero no los voy a aburrir.

Mi salida de SVREP en 2009 no me detuvo en mi empeño por conseguir el registro de votantes. Conocí y le cojí el gusto a los resultados del trabajo. Por eso decidí crear nuestra propia organización, no partidista, aquí en el sur de Florida dedicada a eso: la inscripción de nuevos votantes. Se llama Miami Progressive Project, la conocemos como MPP.

Y nuestro trabajo no se detiene en el registro de votantes. Los seguimos y nos aseguramos de que voten. Pero hay mucho más. Nuestra esperanza es crear también nuestros futuros líderes. Las personas que han trabajado el sistema político desde cero. La gente que entiende quiénes son nuestros votantes, sus necesidades, sus aspiraciones.

Estoy feliz de informarles que en 2012 Miami-Dade eligió una persona que salió de nuestras filas. No nos olvidemos de que son MUY importantes los puestos en la legislatura estatal, ayuntamientos y comisiones, el consejo escolar y así sucesivamente.

Si seguimos produciendo nuestros votantes…¡que voten!, será mucho más fácil intencionar el voto hacia nuestros candidatos. Esto lo lograremos mejor si conseguimos incrementar la proporción de votantes inscritos por nosotros, aun cuando la participación todavía sea baja (triste realidad).

Permítanme concluir asegurándoles que hemos tenido éxito. Todos los que estamos aquí en esta sala podemos estar orgullosos de nuestro éxito. Si hay algunos escépticos por ahí, échenle un vistazo a la encuesta reciente del Atlantic Council.

Pero señores solo hemos tocado la superficie. Hay mucho más trabajo por hacer. Estamos a punto de cambiar las cosas para siempre. Será un cambio positivo para todos los involucrados, incluso para aquellos que se oponen a nosotros.

En mi caso en concreto, mis misiones son de dos tipos en el futuro. Como he mencionado al principio, voy a continuar informando y comentando las noticias a través de Progreso Weekly/Progreso Semanal. Pero nunca voy a dejar de poner en marcha proyectos para inscribir nuevos votantes.

Es la mejor manera que conozco, en este sistema en el que vivimos, con todo lo bueno y lo malo, para cambiar las cosas que sentimos la necesidad de cambiar. Y les advierto que las cosas no se van a volver más fáciles. Al contrario. Las cifras que compartí con ustedes anteriormente, “ellos” (los otros), también las han visto.

La marea cambió y avanza hacia adelante. Los únicos que pueden detenerla somos nosotros. No podemos dormirnos en los laureles, convirtiéndonos en perezosos y haciendo poco o nada de ahora en adelante.

En esta pelea, y como mencioné, mi trabajo consiste en inscribir nuevos votantes. Y no sería justo conmigo mismo si no mencionara esto: para el trabajo de registro de votantes se necesita primero dinero, segundo más dinero, y a eso le sigue, claro, know-how, la persistencia y un plan. El voluntariado ayuda, sí –no estoy criticando–, pero se necesitan más que voluntarios. Se necesita lo que llamaré un ejército de trabajadores. Los tenemos. Pero a esos muchachos –casi todos son jóvenes- hay que compensarlos.

Miren, los dejaré con este pensamiento. Hay personas que viven convencidos de que la idea del cambio en la política norteamericana hacia Cuba es casi imposible. Y cuando hablo de cambio me refiero a un cambio real, no a un granito aquí y otro allá, y dependiendo de un Presidente en la Casa Blanca.

Yo, personalmente, creo que es posible. Y esa creencia proviene del mismo lugar que me inspiró para respaldar a un joven senador de Illinois al que vi hablar durante la Convención del Partido Demócrata de 2004.

Nunca me olvidaré… ese día y en ese momento estaba con un muy buen amigo, alguien a quien respetaba mucho, que cuando le dije que Barack Obama iba ser el primer presidente afroamericano, se viro hacia mí y me dijo: “Álvaro, este país no está preparado para elegir a un Presidente negro.”

Muchas gracias.

**Discurso de Álvaro Fernández durante el evento “Las relaciones Cuba-EE.UU en la segunda administración Obama: la comunidad cubano-americana y los cambios en Cuba. Construyendo puentes para mejores relaciones”, celebrado en Miami el sábado 15 de marzo y organizado por Cuban Americans For Engagement (CAFE), FORNORM, Generación Cambio Cubano & Cuba Educational Travel.

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