Miami fue conocida en otros tiempos por sus playas. Pronto se convertirá en la ciudad que sigue construyendo arenas deportivas. Hay algunas personas en esta área que tienen su cosa con las nuevas instalaciones deportivas profesionales. Nunca les parecen suficiente las que hay.

¿El dinero utilizado para construirlas? Los dólares de los contribuyentes, cada día más difíciles de encontrar. Desde 1988, tan solo en Miami, cuando se incluye el interés por financiar esos palacios para los muy ricos propietarios de franquicias deportivas, los contribuyentes habrán pagado miles de millones de dólares para financiar y construir esas estructuras.

¿Cuánto dinero habrán recuperado los contribuyentes?

La Arena American Airlines (AAA) fue construida en el centro de Miami a fines de la década de 1990 a un costo de $213 millones de dólares para los contribuyentes. Eso es sin contar el valor del terreno. Es un buen ejemplo cuando consideramos lo que está sucediendo. El equipo Miami Heat pagó alquiler al condado de Miami-Dade por primera vez el año pasado. Catorce años después de mudarse para la AAA. El cheque fue por un poco más de $257 000. No es mal negocio si uno puede conseguirlo.

Soy el primero en admitir que el Heat me ha sido beneficioso, y también para Miami. Han ganado campeonatos. Eso es maravilloso. Los veo a menudo en televisión. ¿Quién puede darse el lujo de comprar los boletos para verlos en vivo?

Mickey Arison, propietario del equipo, está considerada la persona más rica de la Florida, un multimillonario dueño de la Línea Carnival Cruise.

¿Es justo –o tan siquiera moral– gastarse miles de millones en el hombre más rico de la Florida y en su equipo de baloncesto (su juguete bien caro), mientras que la comunidad el año pasado debatió si debía cerrar 44 bibliotecas públicas por no tener dinero de impuestos para pagar por ellas?

Y está nuestro más reciente gasto en estadios. El estadio de los Marlins de Miami, construido para el equipo profesional de béisbol de la localidad, nos habrá costado, según –estimado de los expertos, más de dos mil millones de dólares, tomando en consideración los intereses durante un período de 30 años. Un gasto de $500 millones por parte de los contribuyentes para un propietario truquero que engañó o sobornó a comisionados condales y al alcalde…

Hace poco leímos  acerca del suave y sedoso David Beckham, la exestrella del fútbol que quiere traer el deporte profesional a Miami. Parte del acuerdo incluiría, adivinen… un nuevo estadio de fútbol.

Beckham no es nada manso, y al comprender lo que está sucediendo en esta ciudad, ha prometido la participación de dinero privado para construir el estadio. Pero hay un truco. Quieren construirlo en una de las locaciones más buscadas de Miami, un sitio de casi 15 hectáreas en la esquina sur del Puerto de Miami. El condado es el propietario de ese terreno. Tan solo esa parcela vale más que el equipo que piensan traer para jugar fútbol aquí. ¿Entregará gratuitamente la tierra el condado?  ¿Es eso parte del acuerdo –realizado a puertas cerradas?

Y hoy, 11 de marzo, leí que Stephen Ross ha abierto su corazón y su billetera y ha decidido que está dispuesto a pagar la renovación de su estadio de football americano de los Delfines de Miami usando su propio dinero. Por si no lo recuerdan, el año pasado él quería que los contribuyentes soltaran más de $250 millones para hacerlo. Esto de parte de un individuo que la revista Forbes dice que tiene $5,4 mil millones.

El truco es el siguiente. Ross propone que el pagará por el mejoramiento de SU estadio si el condado está dispuesto a hacerle la exención de pagos de $4 millones al año en impuestos de propiedad. Permítanme explicarlo de otra manera. Ustedes, los lectores, deciden realizar arreglos en su casa: pintura, nuevos baños y cocina, nuevos aparatos electrodomésticos en toda la casa, todo. Y como ustedes van a mejorar SUS propiedades, ustedes piden al condado que los excusen de pagar los impuestos sobre la propiedad. Prueben a hacerlo y escríbanme la respuesta que les dan las autoridades del condado.

La propuesta de Ross sería una pérdida de fondos condales, pudiera agregar, que de otra forma irían a las escuelas, bibliotecas y muchos otros servicios del gobierno.

Pero permítanme explicarlo de manera que lo entiendan perfectamente Ross, Arison y Jeffrey Loria, propietario de los Marlins. Y usemos el estadio de los Marlins como ejemplo. Antes de que se construyera el estadio, el equipo de béisbol de los Marlins tenía un valor de más o menos $250 millones de dólares. Tan solo un año después de que se construyera el estadio de $500 millones para los Marlins, sede de uno de los peores equipos de béisbol de las Grandes Ligas con la penúltima o antepenúltima nómina (Loira solo quiere que entre dinero), el valor del equipo ascendió a unos $400 millones.

No es un mal negocio, ya lo sé.

El hecho es que la construcción de estadios para propietarios ricos es más de lo mismo que está ocurriendo en todo el país. Es el 99 por ciento que paga el precio para garantizar que el 1 por ciento se haga más rico. Mientras tanto, nuestras escuelas, nuestro servicio de salud y muchas otras cosas importantes sufren por falta de… bueno, lo que están regalando nuestros políticos: dinero.

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