Las críticas a Fanjul: típica esquizofrenia de Miami

La esquizofrenia no es nada nuevo en Miami. Pero la reciente barahúnda provocada por un artículo acerca del magnate azucarero cubanoamericano Alfy Fanjul se lleva las palmas. También demuestra lo que muchos han dicho durante los últimos años: la discusión sobre Cuba ha tomado un giro inédito cuando un baluarte que representaba el pensamiento cubano de Miami de los últimos 50 años ahora añora retornar a la isla donde nació.

“Si hay alguna manera de que la bandera familiar pueda regresar a Cuba, entonces estaría feliz de hacerlo”, dijo Fanjul a reporteros de The Washington Post,  agregando que “su motivación principal para visitar Cuba ha sido un deseo de ‘reunificar a la familia cubana’ ”.

Resulta que Fanjul ha visitado la Isla un par de veces en los últimos años como parte de una delegación de la Brookings Institution, y durante los viajes se ha reunido con funcionarios cubanos y ha discutido las oportunidades de negocios en la Isla.

[¿Está escuchando usted, presidente Obama? Estas son palabras que debieran hacer fluir sus jugos creativos. Porque Miami está lista para cualquier sorpresa agradable (para una mayoría de nosotros) que usted pueda ofrecer a la nación isleña. No solo estamos listos; estamos ansiosos de algo fresco y nuevo. Y todo lo que se necesita es una firma suya. Piense en ella como un autógrafo de gran valor en años venideros. Su nombre en un documento que sella su legado latinoamericano. Y será un legado positivo… el día que usted decida superar su tembleque en el caso.]

Pero regresemos a la parte divertida. Bueno, Miami es conocida como la capital de la alegría y el sol del mundo, ¿no es así? Y la esquizofrenia, aunque grave, puede tener cómicos efectos secundarios.

Fíjense en los dementes que salen de sus closets después de leer el mencionado artículo de The Washington Post titulado “Magnate azucarero Alfonso Fanjul dispuesto ahora a invertir en Cuba bajo “circunstancias adecuadas””.

La demente número uno fue la representante Ileana Ros-Lehtinen, quien viró esa omnipresente sonrisa al revés y atacó a Fanjul en una declaración de prensa comentada por algunos en los medios como “sorprendentemente personal”.

Y luego estuvo el hipócrita senador de la Florida que tiene la habilidad de situarse a ambos lados de cualquier asunto –y defenderlo. Marco Rubio declaró que se sentía “sorprendido y decepcionado”.

“No debemos ignorar las sistemática violaciones de los derechos humanos en Cuba”, agregó Rubio. Estas palabras provienen de una persona que defendió no financiar Medicaid para 850 000 personas en la Florida, la mayoría de las cuales no pueden pagar un seguro de salud. Pero aún así habla de derechos humanos.

Y está también el representante Mario Díaz-Balart, quien aseguró estar “indignado”. Para no quedarse atrás, las ondas aéreas de los cubanos de Miami lanzaron insultos y epítetos a Fanjul durante 24 horas al día. Es más, creo que todavía están en esa montaña rusa. No es sorprendente que Armando Pérez-Roura siempre parezca estar mareado.

No puedo dejar fuera a Mauricio Claver-Carone, director de Defensores de la Democracia en Cuba en Washington, DC, un grupo de cabildeo que llegó hasta amenazar a Fanjul y su familia con un quid pro quo que no es inusual en el mundo de Mauricio, donde el dinero es lo más importante en el negocio de la política.

Básicamente Claver-Carone dijo que tales declaraciones como las que Alfy hizo a The Washington Post pudieran afectar el subsidio azucarero multimillonario que le suministra el gobierno de EE.UU. Primero, las palabras de Mauricio pudieran ser malinterpretadas como un intento de extorsión.Y en segundo lugar, no me había dado cuenta de que Mauricio tenía tanto poder como pretende  al hacer esas amenazas.

Lo cierto es que me pareció graciosa toda la farsa de la semana pasada. Y después de leer el artículo de Fanjul en el Post, inmediatamente lo reproduje en Progreso Weekly (y lo hice traducir al español para el Semanal). Yo sabía que tendría esta clase de reacción, lo cual muestra esas enfermizas actitudes por parte de ciertos cubanoamericanos.

Pero lo que me extraña, porque no soy psiquiatra, fueron las reacciones esquizofrénicas. Aquí está uno de los de ellos que propone hacer en Cuba lo que Ileana, Mario, Mauricio y muchos más han estado proponiendo durante años –cambiar las reglas del juego. Y cuando él lo expresa, se le encaraman como piojos arrasadores que les caen a los niños en el jardín de la infancia.

En mi opinión, Alfy Fanjul haciendo negocios en Cuba sería un sueño hecho realidad para esta gente. Sencillamente, no se han dado cuenta.

¿Han olvidado que la familia Fanjul ha convertido el sistema de bienestar social para millonarios en una forma de arte? ¿No se dan cuenta que los Fanjul y sus negocios azucareros en la Florida son responsables en gran parte de la destrucción de grandes porciones de los Everglades, lo que pone en peligro el futuro de nuestra más preciosa fuente de agua en este estado?

¿No lo entiendes, Ileana? ¿No lo ves, Mario? Los Fanjul explotan al gobierno de EE.UU. y a sus contribuyentes. ¿Les suena conocido? Ellos también han puesto en peligro el futuro de nuestro estado. Me atrevo a decir que es una dinámica con la cual ustedes deben estar familiarizados.

Entonces, ¿cuál es el problema? Quizás los Fanjul añoran llevar a la Isla ese estilo explotador de gobierno que había en Cuba en 1958. Ah, cómo deben añorar esos días.

Y ustedes, idiotas, todavía se quejan.

Explotación. Vamos… ustedes son maestros en eso aquí en el Sur de la Florida y en el Congreso de EE.UU.

Ustedes se niegan a aumentar el salario mínimo, lo cual solo ayuda a crear más pobreza en este país. ¿Qué creen ustedes que hacen los Fanjul a sus trabajadores agrícolas, cuya labor es responsable de su miles de millones?

¿Entonces, cuál es el problema? En Alfy y su hermano ustedes tienen a dos maestros de este tipo de universo. Y ahora ellos quieren llevarlo a Cuba.

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