Las conversaciones, los participantes y Gross

Algunas observaciones personales acerca de las conversaciones migratorias recién concluidas.

El Departamento de Estado de EE.UU.  emitió una corta nota de prensa  el viernes (19 de enero) en la que se resumía la reunión celebrada ayer en La Habana entre funcionarios norteamericanos y cubanos “para discutir la implementación de los Acuerdos Migratorios EE.UU.-Cuba de 1994 y 1995”.

El segundo párrafo de los tres de la declaración trató del llamado de la delegación norteamericana “a liberar a Alan Gross, quien fue arrestado […] el 3 de diciembre de 2009 y más tarde condenado a 15 años de prisión por facilitar contacto de Internet no censurado entre una pequeña comunidad religiosa de la Isla y el resto del mundo”.

Un día antes, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) había emitido su propia declaración de prensa, en la cual citaba “las acciones realizadas por ambas partes para combatir la inmigración ilegal y el contrabando de personas”.

“La delegación cubana insistió una vez más en el hecho de que estos fenómenos no serían erradicados ni podría haber una migración legal, segura y ordenada mientras no se deroguen la política de pies mojados-pies secos y la Ley de Ajuste Cubano”, decía, “pues estas son el principal fomento de las salidas ilegales y de las llegadas irregulares de ciudadanos cubanos a territorio norteamericano”.

La declaración cubana no mencionó a Alan Gross, probablemente porque su caso no es de migración ilegal, sino de contrabando desautorizado de equipamiento electrónico con la intención de ayudar a grupos o individuos subversivos, como se estableció en su juicio.

“La pequeña comunidad religiosa en la Isla”, citada por Washington –El Concejo de la Comunidad Hebrea– negó que haya solicitado o haya recibido los sensibles aparatos de comunicación llevados a Cuba por el señor Gross, un subcontratista del gobierno de EE.UU.

Técnicamente, el caso Gross no tiene que ver con una agenda que, según la propia admisión de la declaración norteamericana, tiene la intención de “promover la migración segura, legal y ordenada entre Cuba y Estados Unidos”. Es un caso criminal que necesita ser discutido en otro foro y la delegación cubana siguió ayer el protocolo al no responder a la solicitud norteamericana y ni siquiera mencionarla en su propio comunicado.

¿Quiénes eran los principales negociadores en las conversaciones de ayer? Por la parte cubana, Josefina de la Caridad Vidal Ferreiro, directora general de la División de EE.UU. en el MINREX, y por la parte norteamericana Edward Alexander (“Alex”) Lee, un vicesecretario asistente en funciones para el Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado.

Poco se sabe públicamente de Alex Lee, quien no aparece en el listado de Secretarios Asistentes y Otros Altos Funcionarios del Departamento de Estado.

Una búsqueda en el sitio web del Departamento de Estado muestra que, en varios momentos, él ha estado a cargo del buró de Colombia y ha encabezado las oficinas de Asuntos Canadienses y recientemente el de Asuntos Mexicanos. El sitio web no contiene su biografía o su foto.

En 2004, Lee fue segundo jefe de misión en la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana, bajo James Cason, entonces jefe de misión y actualmente alcalde de Coral Gables, la Florida. Permaneció como segundo de misión cuando en 2005 fue nombrado Michael Parmly al frente de la Sección.

Para este observador, es peculiar que el Departamento de Estado asignara a un vice asistente en funciones –un vice asistente sustituto y supuestamente en un bajo puesto en la escala jerárquica– para reunirse con la jefa de la división de Estados Unidos del MINREX, un encuentro desbalanceado en términos diplomáticos. ¿Envió el Departamento de Estado a un actor de segunda línea a enfrentarse al especialista en EE.UU. de mayor rango en La Habana? Si lo hizo, ¿por qué? ¿Fue una expresión de desdén calculado para el tema de la migración?

En mi opinión, el tema de la migración, que afecta a miles de cubanos, merece seriedad y transparencia. Mantener seguras nuestras fronteras y proteger vidas no es una idea de último momento.

Emilio Paz, observador de Cuba, escribe ocasionalmente para Progreso Semanal. Vive en Miami.

Artículos relacionados

Sorry, comments are closed for this post.

¿Cuales piensa usted son las probabilidades que a Trump lo acusen (impeach) en 2018?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2018 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados