minitiendas

¿Por qué no habilitar la figura del importador por cuenta propia?

LA HABANA. Pues sí, de las hojas de parra –primera confección natural y totalmente ecológica que respondía a urgentes necesidades no solo relacionadas con el  pudor sino principalmente asociadas con el  clima, la húmedad, etc– a las modistas y sastres cubanos hay un salto de miles de años con un punto de parada en la Isla. Me explico.

Parejamente con la apertura a nuevas actividades privadas, la normativa que ampara a la confección y venta de ropa comienza a aplicarse estrictamente. Hasta ahora y desde hace unos tres años, bajo este rubro estaban vendiendo lo mismo ropa confeccionada por modistas que abrieron minitiendas en los portales o interiores de las casas con las provenientes del exterior. Ambas, las facturadas bajo licencia y las venidas del exterior mediante las llamadas “mulas”, se comerciaban tranquilamente. Anoto que en Cuba se llaman “mulas”, a los viajeros procedentes de allende nuestros mares, principalmente de La Florida, Ecuador y México que arriban al  aeropuerto cargados de bultos. Son los transportistas abastecedores del mercado de la ropa, entre otros útiles.

El asunto de actualidad estriba en que ahora, después de años de comerciar a la  cara de las autoridades, estas aplicarán la ley a cabalidad: solo  podrán vender ropas confeccionadas por las modistas y los sastres. La oferta de ropa industrial está prohibida y queda reducida a las redes de tiendas oficiales, todas estatales.

“Me voy a la ruina”, declaró Olga a este corresponsal. “Confeccionar una batica hoy y otra para dentro de tres semanas, o cogerle los bajos o el ancho a un pantalón, eso lo  hacía desde que mis hijos eran chiquitos y ya soy requeteabuela”, agrega. Ella lleva unos 35 años de sus 68 cosiendo “para afuera”, pero para “sobrevivir, no para mejorar de vida”, precisa y afirma no entender esta medida porque ahora “sí estaba mejorando” su calidad de vida.

A Olga, como a otras dedicadas a este giro y que se entusiasmaron con la  apertura, no le importa  que la ley inicial siempre las catalogó como confeccionadoras de sus propias producciones y no comercializadora de ropa ya facturada. La licencia no ampara a esta última actividad, afirman las autoridades.

“Mire la ley que no se aplicó, porque nada era oculto, (se refiere  a la  ropa venida del  extranjero) es porque no servía”, interviene su esposo, Felo, 73 años, jubilado. “Ley que  se incumple por las mismas autoridades es porque no sirve y se seguirá violando”, afirma y finaliza su intervención preguntándose “¿Por qué ahora?”

En Cuba, especialmente en la capital, hay numerosas tiendas de ropa (estatales), incluso de marcas reconocidas internacionalmente, pero ¿son rentables?

“Los  precios (en esas tiendas) son caros y a veces la ropa no está en la “onda” (moda) porque se les va quedando en los percheros por los precios”, me dice Yenisey, 23 años, graduada universitaria.  “La de los timbiriches (tiendecitas particulares), algunas, no todas si están en onda  y otras tienen mal gusto, son “cheas” (vulgares), pero te venden ropa de andar a un buen precio y de calidad más o menos aceptable”, opina. “Mire, lo que vale 40 CUC (Pesos Convertibles) en las estatales, tú lo  consigues por 15 o 20 con los particulares”.

“Cuando puedes escoger teniendo en cuenta precio y calidad, hay competencia y eso es bueno porque te beneficia”, interviene Rolando, novio de Yanisey. A los dos los abordé en el  patio central del Centro de Negocios de Miramar, precisamente a la salida de una de las tiendas que hay allí.

Antes de que ambos se marcharan, detuve a Rolando pues percibí que debajo de su respuesta anterior había ideas dándole vueltas por lo que fui más directo: le pregunté por qué estimaba que ahora serían rigurosos con las minitiendas.

“Habría que ver si estas tiendas (señala de donde acaban de salir sin comprar), son rentables, si son negocio…la política de apertura abre a  la competencia” y aunque él no cree que “todavía es tan fuerte, se la sienten”. Y como despedida, mientras caminamos, agrega: “basta mirar los paladares (restoranes privados) y los timbiriches de comida, siempre llenos y los estatales…en baja. La competencia funciona y es buena, nos beneficia”.

Después de agradecerles sus respuestas y mientras camino hacia la calle, medito si no sería beneficioso que el gobierno, al igual que con esta nueva directiva permite la existencia del corredor de permutas y/o compra-venta de casas, que no es otra cosa que un agente de bienes raíces, analizara la rehabilitación de la figura del importador libre, privado, ajustado a una inteligente política arancelaria. Quizás valdría la pena.

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