Es probable otra confrontación por los viajes a Cuba

mario-diaz-balart1En la actualidad, el Congreso de EE.UU. se encuentra en su receso de agosto. Antes de que recesara, el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes aprobó una enmienda que restringiría los viajes legales a Cuba desde EE.UU., y básicamente eliminaría la categoría de viajes Pueblo a Pueblo. El esfuerzo ha sido liderado por un extremista proembargo, el  representante Mario Díaz-Balart. Para disgusto del lado de los que defienden los viajes en el debate acerca de la política EE.UU.-Cuba, el cálculo político  actual está a favor de que este proyecto restrictivo de ley se apruebe en el Congreso y provoque otra confrontación con la Casa Blanca en el otoño.

La Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, probablemente apruebe la enmienda y la envíe al Senado. De manera bipartidista, los senadores Marco Rubio (republicano por la Florida) y Bob Menéndez (demócrata por Nueva Jersey), el presidente del Comité Senatorial Relaciones Exteriores, garantizarán su aprobación allí. Políticamente, ¿quién va a gastar su capital político para preservar los viajes pueblo a pueblo a Cuba? Esa es la parte que no comprenden los defensores de los viajes a Cuba y del fin del embargo: la ausencia de compromiso y no haber podido ser proactivos y desarrollar un capital político real: los votos y el dinero para derrotar a los que son por el estilo de los extremistas en el Congreso y en las urnas de votación. El único capital político se encuentra del lado de los que defienden el embargo y las restricciones. Y ese es el problema.

Tan seguro como que el sol sale cada día, pueden estar seguros de que el representante Mario Díaz-Balart hará todo lo que esté a su alcance para frustrar o interrumpir cualquier esfuerzo por normalizar las relaciones de EE.UU. con Cuba y los viajes a la Isla. Este es el reto anual de línea dura que se puede esperar que lance en cada Congreso.

Para Mario, esta es una cruzada personal y una cuenta que saldar con los miembros de la familia Castro en Cuba. Su tío Fidel expulsó del poder de la dictadura de Batista al padre de Mario, el difunto Rafael Díaz Balart. Así que para el veterano congresista esto no se trata de democracia y de liberar a Cuba. Sin embargo, la venganza siempre es un mal contexto para la política exterior y la diplomacia.

¿Se han preguntado alguna vez por qué el embargo y las restricciones a los viajes aún no han logrado nada, a no ser dañar tanto a Estados Unidos como a Cuba? La pregunta que hay que seguir haciendo al señor Díaz-Balart es de qué forma un  embargo y unas restricciones de viaje van a provocar un cambio positivo en Cuba. Entonces, ¿qué hacer con el señor Díaz-Balart? Bueno, él representa a un distrito congresional políticamente seguro. Reelegido con poco más de 67 por ciento del voto en 2012, el congresista puede continuar con toda seguridad adoptando su posición extrema sin siquiera una represalia percibida, lo cual es a lo único que él va a prestar atención. Hay un rayo de esperanza en un grupo llamado Cubano-Americanos a Favor de las Relaciones (CAFE). Este grupo de cubanoamericanos se ha organizado para apoyar la eliminación de todas las restricciones de viaje y la normalización de las relaciones. Sin embargo, el reto es cómo apoyar a este importante grupo para que sea más activo políticamente más allá de sus declaraciones públicas.

La eliminación de las restricciones de viaje y el fin del embargo requieren cada uno de una ley del Congreso. No es probable que el presidente Obama expanda las licencias de viaje más allá de lo que ya ha hecho. ¿Qué ganancia política van a tener él y sus seguidores en el Congreso? Mientras haya un vacío político entre los que apoyan los viajes y las relaciones en la ecuación de Política EE.UU.-Cuba, adivinen cuál de los dos bandos va a seguir ganando.

Cuando se plantea la pregunta de qué puede hacerse políticamente con un extremista proembargo, la respuesta puede encontrarse siguiendo las reglas del Curso Elemental de Política. Pongan como objetivo la derrota electoral del político y logren el triunfo recaudando más dinero para el oponente e inscriba a suficientes nuevos electores para dudar de la pluralidad de victorias del que ocupa el cargo para las nuevas elecciones.

La otra parte de esta estrategia es comenzar a aceptar el crédito por elegir gente al Congreso. Demuestren que sus bloques de votantes cuentan y que su dinero se les envía para apoyar y elegir a aliados comprometidos en el Congreso. Es aquí hacia donde esta  naciente mayoría cubanoamericana debe dirigirse, si es que van a ser eficaces y si alguna vez va a haber un cambio de la política de EE.UU. hacia Cuba, encabezada por ellos. Cuando esto suceda, verán cuán rápido cambian las cosas en el Congreso. El

Congreso se declarará en sesión en septiembre. Los viajes de pueblo a pueblo seguramente pueden convertirse en otra calabaza este otoño.

(Tomado de USCubaPolitics.com)

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