Industriales en Miami: Béisbol y ya

Que la prensa cubana haya dicho muy poco o nada sobre el probable tope de homenaje a los Industriales en Miami, no sorprende. Que, no obstante, muchísimos fanáticos en la Isla estén al tanto de esos planes, tampoco. Se las arreglan de diversas maneras los de aquí, llevando y trayendo historias de boca en boca, de alma en alma. La mayoría, “tocando de oído”, sin saber a ciencia cierta qué pensar, ni en qué capítulo se encuentra la saga.

industriales2Poca información se maneja. De última hora se supo a través de Oncuba que los “10 de la Habana” saldrán de esta capital rumbo a Miami este domingo 11 de agosto: Lázaro Vargas, Juan Padilla, Pedro Medina, Armando Ferreiro, Rey Vicente Anglada, Enrique Díaz, Tony González, Armando Capiró, Javier Méndez y Lázaro Valle. Y que habrá dos juegos: uno entre ex industrialistas radicados fuera de Cuba y  el “visitador” de La Habana, y otro, en el que todos los azules se unirán para medirse frente a una selección de jugadores de otras provincias y otros equipos que también residen en Estados Unidos.

Hasta el momento, las fechas, las sedes y las condiciones de los encuentros no han sido confirmadas por los organizadores. Los obstáculos que la ultraderecha de Miami impuso a la iniciativa de Somos Cuba han sido grandes y han tenido repercusión en la posibilidad efectiva de contratar un estadio adecuado.

Pero, de esto, la prensa cubana no informa. Como excepción, hace pocos días al fin el periodista cubano Reinaldo Taladrid descorrió la cortina al publicar en el diario digital Cubadebate un comentario a propósito del tema. Comenzó dando por sentado la realización de los juegos en los que participarán “un pequeño grupo de unos 10 peloteros de Industriales residentes en Cuba” y “otros peloteros que también fueron jugadores de Industriales y residen hoy en los EE.UU.” Sin ofrecer sus nombres.

A continuación reveló entretelones políticos entre Estados Unidos y Cuba, a partir de sucesos beisboleros poco conocidos como la negativa directamente firmada por Kissinger para celebrar un tope en La Habana en los 70s, hasta la imposibilidad –bloqueo mediante— de que Cuba obtuviera el premio en metálico (1 millón de dólares) por su segundo lugar en el 1er Clásico Mundial de Béisbol.

Tras argumentar con hechos cómo la política hostil de Estados Unidos hacia Cuba ha mediado o impedido iniciativas que en el pasado buscaron acercamientos para jugadores de ambos países, Taladrid se preguntaba “¿Por qué no se puede jugar simplemente béisbol y ya?”.

Y la respuesta que se dio fue bien concreta. “Porque los jugadores viven en Cuba.” “¿Puede un pelotero cubano residente en su país, Cuba, jugar béisbol en los EE.UU. y seguir viviendo en Cuba?”, se pregunta Taladrid. Para volver a responderse: “La respuesta es absoluta, NO PUEDE. Lo prohíbe el Bloqueo, que es la ley vigente en los EE.UU.”

Pero he aquí un tema de muchas y filosas aristas. El primer usuario que comentó el artículo en el sitio digital le devolvía al periodista su pregunta: “¿Pueden los peloteros cubanos que residen y juegan en ligas extranjeras venir y jugar en nuestro país?” La respuesta, hasta hoy, es NO.

Y no porque se derive de la aplicación de una Ley cubana contra Estados Unidos o cualquier otro país. Esta imposibilidad es hija de una política local enraizada que, al menos hasta hoy, ninguna autoridad ha cuestionado en un plano público y que ha tendido a “desterrar” simbólicamente a jugadores que decidieron en el pasado abandonar sus equipos, sus colores y su país.

Hace pocos meses, el ex Yanqui José Ariel Contreras, de visita en Pinar del Río, después de diez años de ausencia de Cuba y muchos títulos y glorias, fue obviado por la mayor parte de la prensa nacional. Pasó como un fantasma entre los titulares omisos de los diarios y noticiarios. Mientras, el público, el pueblo, que lo reconocía por la calle lo mimó todo cuanto pudo. Contreras declaró entonces: “Yo pensé que la gente se había olvidado de mí. Para nada. Me han tratado con muchísimo cariño. La gente me sigue queriendo y respetando mucho.”

El deporte y la paz

Si algo tiene de relevante la propuesta de Alejandro Cantón y Somos Cuba para producir un encuentro entre peloteros veteranos del equipo azul en Miami es que pone sobre el tapete la siguiente incógnita: es cierto que una parte minoritaria y recalcitrante de Miami no quiere allí a los peloteros que llegarán desde La Habana… ¿Y qué parte de Cuba no querría tener también aquí a los que entonces se fueron, pero dejaron sembrado cariño y admiración de la fanaticada criolla?

Desde el estadio Santiago “Changa” Mederos, donde han estado entrenando por varias semanas, Lázaro Vargas, el tercera base que hoy actúa como manager del equipo azul dijo a Oncuba que “lo importante es jugar pelota, demostrar que con el béisbol podemos imponernos por encima de todo. A fin de cuentas, de eso se trata el deporte, de unificar, de promover y estimular la paz”.

“Para todos será una gran experiencia, porque todos, los de aquí y los de allá, tenemos presente el significado de vestir la camiseta de Industriales, justo lo que vamos a honrar quienes en algún momento defendimos estos colores, así como los que fueron nuestros contrarios y vivían de manera especial los duelos”, continuó Vargas.

¿Y en La Habana?

En su comentario, el periodista Taladrid reservó para una postdata lo más noticioso de su texto. Dijo: “les doy un adelanto… ya se está preparando con fecha y todo un gran juego homenaje, posiblemente con Concierto al final, aclaro es solo un proyecto que ojalá  se materialice, entre retirados de Industriales y una Selección de retirados del Resto del País, o sea un juego que refleje muy bien el fenómeno Industrialista en Cuba … Industriales contra el Resto del País…”

Esa institución que se titula con mayúsculas como “Resto del País” y que se presenta acaso como el único contrincante posible en un tope con los cincuentenarios azules, no integra a los que viven en el extranjero. Solo prevé a aquellos cuya residencia esté marcada en el archipiélago. Los otros “restos” (y astros), de Cuba, no parecen contar, aunque su brillo sea refulgente.

Rodeados ya de demasiadas exclusiones estamos. Bastaría con recordar la más reciente amenaza de la MBL contra la Serie del Caribe que busca dejar fuera, siguiendo la política de bloqueo norteamericano contra Cuba, al equipo de Villa Clara, campeón cubano en la última Serie Nacional.

Hace muy pocos días el profesor de literatura y ¿cubanólogo? Guillermo Rodríguez Rivera defendía que “es la hora de que el béisbol cubano dé un paso al frente: ofrezcamos nosotros el Estadio Latinoamericano, el Estadio del Cerro, para que se efectúe allí la primera versión de ese choque entre los Industriales que viven en los Estados Unidos y los que residen en Cuba. Que vengan a La Habana los cubanoamericanos que ahora tienen la posibilidad de hacerlo y que aficionados de Miami y de La Habana llenen también el Latinoamericano para ver competir a los viejos Industriales.”

Y continuaba diciendo: “Estaban muy recientes las heridas de la guerra por la independencia, cuando a Cuba empezaron a llegar decenas de miles de inmigrantes españoles. Pero el gobierno cubano no tenía ninguna partida presupuestaria para apoyar a los que atizaran el odio contra España.”

El lector comentarista de Cubadebate lo esbozaba también: “Si no se puede dar el juego en Miami a causa de la política anticubana en EE.UU., el mismo juego no se podría jugar en el Latino? Tendríamos mucho que ganar y nada que perder.”

Béisbol y ya.

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