Por Lorenzo Quijano

El próximo mes de marzo comenzará en Ginebra, Suiza, una nueva reunión de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la Organización de las Naciones Unidas.  Durante unos 50 días la Comisión debatirá propuestas de resoluciones acerca de la violación de los derechos humanos en el mundo, pero al menos en uno de los casos que seguramente se discutirán, el de Cuba, Estados Unidos ya ha comenzado a incrementar sus acostumbradas acusaciones como preparación de lo que vendrá.

No significa esto que entre sesión y sesión de la CDH no haya habido ataques contra Cuba,  o que EEUU presente nuevas pruebas –que por otra parte nunca hace, ya que todo su caso se basa en rumores, tergiversaciones, supuestos informantes anónimos o similares “testimonios” no verificables.  Se trata en esta oportunidad de una mesa de tres patas: la coincidental concertación de artículos de prensa, declaraciones del gobierno de EEUU y diferentes “planes de paz” que pretenden encontrar la solución para acabar de una vez por todas con la piedra que EEUU lleva en el zapato hace más de 40 años.  Y todo esto, por supuesto, de manera “pacífica”.

Primera Pata: El papel de la prensa

En el caso de las informaciones aparecidas en los medios, una vez más se demuestra que en el caso de Cuba se difunde información que o bien se hace de manera cómplice con los planes de la administración o bien repiten los argumentos de la administración sin preocuparse por verificarlos o ignorando los datos provenientes de otras fuentes.  ¿Complicidad o falta de ética?

Un ejemplo de ellos es un reciente editorial del 22 de febrero de 2004, publicado en el Sun-Sentinel del Sur de la Florida (“Talks on Cuba Need Results”), en el que haciendo alusión a la próxima reunión de la CDH, defiende a los disidentes que fueron juzgados y condenados en Cuba el pasado año.  Y repite, una vez más, las invenciones de la campaña que en los momentos de la detención, juicio y condena de esos ciudadanos se hizo presentándolos como “intelectuales” o “periodistas” cuyo único delito era opinar. 

Según el editorial del Sun-Sentinel, “Que estos individuos estén en prisión es una injusticia.  Nadie en este planeta debe ser detenido por decir lo que piensa, o por tener pensamientos que estén en desacuerdo con los del gobierno”.

Cuba es capaz, según ellos, de encarcelar a alguien “por tener pensamientos” diferentes al del gobierno.  ¿Ciencia ficción comunista?

Los argumentos de Cuba no se refutan, ni siquiera se mencionan, a pesar de las pruebas presentadas en los juicios y publicadas posteriormente en varios artículos de prensa y en libros.  No existen.  Las pruebas documentales y testificales presentadas por la fiscalía y no refutadas por la defensa (sí, los acusados ejercieron su derecho a nombrar abogados y en otros casos el tribunal los nombró de oficio, como en cualquier país civilizado) desaparecen en el limbo periodístico.  El hecho de que varios agentes cubanos encubiertos se infiltraran en las organizaciones disidentes y mostraran pruebas de la colusión con el gobierno de EEUU no se considera.  Sólo importan las acusaciones de ese mismo gobierno que fue sorprendido en la cama con los disidentes.

De esta manera, cierta prensa sigue presentándolos como presos de conciencia y no como lo que son y fue demostrado: asalariados de un gobierno extranjero para el derrocamiento de su propio gobierno elegido por la mayoría. 

En cuanto a las deliberaciones anteriores en Ginebra, el editorial se lamenta de la ineficacia de la CDH, ya que “muchos ven el voto, en dependencia de quién gane, como resultado de presiones por parte de los diplomáticos norteamericanos o la habilidad de los funcionarios cubanos para desempeñar convincentemente el papel de víctimas imperialistas”. (El subrayado es mío.)

Para señalar sólo dos aspectos, mientras que los norteamericanos en Ginebra son “diplomáticos” (a pesar de que en más de una oportunidad no lo han sido todos los miembros de la delegación, y hace dos años había una ciudadana de otro país), que alegremente presionan como parte de su quehacer, los cubanos son simplemente “funcionarios” que desempeñan “convincentemente el papel de víctimas”.  Impostores, no diplomáticos, que se disfrazan de víctimas. 

De un plumazo desaparecen más de 40 años de agresiones armadas, ataques terroristas, bloqueo económico y político, muertes, mutilaciones y miles de millones de dólares en pérdidas a la economía, además de intentos de asesinatos contra dirigentes cubanos, principalmente a Fidel Castro.  Posiblemente muchos de los lectores del Sun-Sentinel ignoren que un Comité del Senado de EE.UU. investigó y demostró que la CIA había participado en esos intentos. ¿Por qué decir que los “funcionarios” cubanos “desempeñan convincentemente el papel de víctimas”?  ¿Complicidad o falta de ética?

Segunda pata: ¿Quién, yo? Yo no hice nada

Dos días antes de aparecer el editorial del Sun-Sentinel, el viernes 20 de febrero, un comunicado de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, firmado por su jefe James Cason, afirmó que el gobierno norteamericano “no tiene ninguna intención” de lanzar una invasión militar contra Cuba y denunció que el gobierno del presidente Fidel Castro “está fabricando esa amenaza para sembrar miedo en la población”.

La declaración aparentemente fue en respuesta a que en las últimas semanas el Presidente Castro denunció que funcionarios del departamento de Estado pronunciaron ”amenazas directas a Cuba”, que incluirían desde planes de invasión hasta su propio asesinato, y advirtió que la isla está preparada para enfrentar “plancitos descabellados y aventureros” para derrocar a su gobierno.

Cason precisó que la supuesta invasión a la isla es “fabricada” por las autoridades cubanas “con el fin de sembrar el miedo en la población, utilizar los recursos del temor para mantener sus amplias estructuras militares, de seguridad y de inteligencia”.

Veamos la declaración por partes.

Hasta ahora, en más de 40 años de hostilidad y agresión por parte de EEUU, Cuba ha denunciado y demostrado en innumerables oportunidades planes de agresión.  Y en más de una oportunidad la agresión ha sucedido.  Fue precisamente el clima de inminente agresión lo que provocó la presencia de misiles soviéticos en Cuba y la subsiguiente Crisis de Octubre, como se  conoce en Cuba, o Crisis de los Misiles.  El propio Robert McNamara, quien fuera Secretario de Defensa de la administración Kennedy, dijo unos 30 años después  de la crisis, en una conferencia en La Habana, que si él fuera cubano en aquella época hubiera creído también en la posibilidad de una invasión por Estados Unidos.  Documentos desclasificados y revelados años más tarde demostraron dos cosas: 

1) Estados Unidos se comprometió a no intervenir en Cuba a cambio de la retirada de los misiles, lo cual demuestra la posibilidad que existía de la invasión, y

2) Varios altos militares presionaron al Presidente Kennedy para atacar a Cuba y matar dos pájaros con varios tiros: los misiles y Fidel Castro.

Cuba ha vivido como una plaza sitiada desde poco después del triunfo de la revolución en 1959, pero además sus relaciones con Estados Unidos son una larga historia de amenazas posibles y concretadas, desde la intervención norteamericana en 1898 en la guerra que libraba contra España y que frustró su semi-independencia con la ocupación hasta 1902, hasta otras dos ocupaciones militares posteriores.

Estados Unidos llegó incluso a la humillación de imponer a Cuba una enmienda en su constitución que permitía a las fuerzas armadas norteamericanas intervenir en el país cuando lo considerara conveniente, por lo que redujo a Cuba a una condición de protectorado.  De esa enmienda nació también la Base Naval de Guantánamo, que se mantiene hoy en día en contra de la voluntad del gobierno y el pueblo de Cuba.

Estados Unidos tiene por costumbre olvidar la historia.  No sólo Cuba, sino toda Latinoamérica ha sido víctima de innumerables intervenciones militares norteamericanas por considerar a todo el hemisferio su patio trasero.  Pero desde hace poco, todo el planeta es el patio trasero de EEUU.

No es extraño entonces que Cuba se sienta amenazada, si además la presente administración ha demostrado ser ducha en inventar excusas para invadir otros países.  Recuérdense las repetidas acusaciones de que Cuba estaba creando armas de destrucción masiva y entregándolas a otros países “canallas” o “delincuentes”.  Recientemente surge una nueva acusación: Cuba y Venezuela desestabilizan a gobiernos democráticos del hemisferio.  ¿Pruebas?  Ninguna.

Si después, como en el caso de Irak, las armas de destrucción masiva se evaporan, el hecho está consumado y la mentira puede ser archivada en un documento que resurja años después.

Según el Sr. James Cason, “El pasado año, el ministro cubano de Relaciones Exteriores sugirió que retardábamos el proceso de expedición de documentos de viaje a los cubanos que iban a emigrar a Estados Unidos con el fin de provocar una crisis migratoria masiva que serviría de pretexto para una guerra”, señaló Cason.  Agregó que esto “por supuesto, era totalmente falso”.   

Sin embargo, el retardo del proceso, además del tratamiento preferencial que se da a los cubanos que llegan ilegalmente a EEUU (Ley de Ajuste Cubano) y incita a la emigración ilegal, estaba creando una situación peligrosa que podría provocar una emigración masiva.  Ante la protesta de Cuba a Estados Unidos y la advertencia, el gobierno norteamericano respondió que en caso de que sucediera un éxodo en masa, lo consideraría un acto hostil del gobierno cubano.  ¿Y qué se hace en caso de que un estado cometa un acto hostil contra otro?  El hecho de que no fuera Cuba quien estuviera provocando la migración masiva no tiene importancia.

Otro hecho: según la declaración de la Sección de Intereses de EEUU, Cuba inventa amenazas “para justificar medidas extremas en un vano intento de aplastar la naciente sociedad civil independiente de Cuba”.

Nuevamente se hace referencia a una supuesta oposición organizada, la “sociedad civil independiente”  o disidentes que el gobierno cubano pretende aplastar.  Buen argumento para llevar a Ginebra, sólo que esa oposición organizada prácticamente no existe, y sólo se preocupa por buscar protagonismo en el exterior en espera de un posible derrocamiento de la revolución en Cuba.

Tercera pata: Los “Planes de Paz”

El mismo día que se dio a la publicidad la declaración de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, viernes 20 de febrero –pura coincidencia–, un despacho de prensa informaba que una organización del exilio anticastrista en Estados Unidos anunció una “ofensiva diplomática” contra el gobierno cubano  y presentó un proyecto de “Reconstrucción socio-económica” para la Cuba post-castrista “basado en la democracia y la economía de mercado”.

Según la declaración, el Congreso Nacional Cubano en el exilio, creado en mayo de 2003 y que celebraría ese día en Miami su primera reunión plenaria internacional, lanzará una “ofensiva diplomática mundial” para que se imponga un “bloqueo” al régimen de La Habana.

La ofensiva busca la formación de una “coalición de países amigos de Cuba libre” con el objetivo de que se imponga a La Habana un “bloqueo político, económico, diplomático y deportivo”.

Como si fuera poco el bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba, ahora este grupo de patriotas bien intencionados, decididos a implantar en Cuba “la democracia y la economía de mercado”, pide más bloqueo.

Al mismo tiempo, otros líderes del exilio de Florida  también por pura coincidencia presentaron un proyecto de “Reconstrucción socio-económica”, elaborado por Antonio Jorge, profesor de Economía en la Universidad Internacional de Florida (FIU), y que cuenta con el respaldo de los congresistas cubano-americanos Lincoln y Mario Díaz Balart, Ileana Ros-Lehtinen y Bob Menéndez, así como de varias organizaciones del exilio anticastrista.       .

“Abogamos por la creación de una sociedad cubana solidaria, soberana, libre y participativa” basada en “una democracia pluripartidista y una economía de mercado justa y equitativa”, explicó Jorge.

Según The Miami Herald, la congresista Ros-Lehtinen aseguró el viernes que “no puede haber cambios fundamentales en Cuba (…) en el marco de la Constitución adoptada por Fidel Castro”.

Otra coincidencia: ambos planes hacen hincapié en la creación de una nueva sociedad en Cuba basada en una economía de mercado.  (Realmente un oxímoron, me parece, eso de “una economía de mercado justa y equitativa”.)  Ambos aluden a la democracia, pero no dicen de qué tipo, como si sólo fuera posible una: la de los que no tienen acceso a la educación ni a los cuidados de salud, la de los discriminados por decenas de razones, la de las elecciones amañadas, la de los “intereses especiales” por encima de los intereses de todos.

Pero hay otra más.

El Foro Patriótico Cubano (FPC), una alianza que agrupa a varias organizaciones de emigrados cubanos en Miami, publicó una declaración en la que advierten de “poderosos intereses de diversas vertientes que intentan presionar a los gobiernos de Estados Unidos y de otros países de Europa y América para negociar una transición” política con el régimen de Fidel Castro.

El FPC reiteró en su declaración que lucha “por el cambio total del sistema imperante en Cuba, y no por lograr cambios cosméticos dentro del mismo”.

 

Según El Nuevo Herald, Alberto Hernández, director del Consejo por la Libertad de Cuba, dijo que la estrategia del Foro es “sacar del poder al régimen comunista cubano en la forma en que se pueda”.

 

“Para que Cuba sea libre hay que eliminar toda esta lacra de comunismo”, dijo Hernández.

La declaración está firmada por varios líderes de organizaciones, entre otros Armando Pérez Roura, conocido por sus posiciones a favor de la lucha violenta; Orlando Bosch, condenado por la ejecución de actos terroristas en suelo norteamericano y acusado de ser el autor intelectual en 1976 del sabotaje a un avión comercial cubano en el que murieron 73 personas y Sylvia G. Iriondo. 

Junto con otros emigrados, en diciembre de 2001 estos tres personajes amantes de la paz y el tránsito pacífico publicaron en The Miami Herald  una Declaración de Principios:

“Reconocemos y defendemos el derecho del pueblo cubano dentro de la isla y en exilio a valerse de todos los medios y métodos a su disposición en la lucha por la libertad de Cuba”.

La concertación de todos estos planes, informaciones de prensa y planes para salvar a Cuba suceden en momentos en que la reunión de la CDH en Ginebra comienza a ser noticia.  Es la hora de comenzar a preparar el caso Cuba.  Súmese a esto las promesas del Presidente Bush, que ya han comenzado a ser realidad, de apretar las tuercas a Cuba, algo que se considera imprescindible para asegurar el triunfo electoral en la Florida.

Cuarta pata: La que les falta

Toda mesa debe tener cuatro patas, o se corre el riesgo de que las tres no soporten el peso.  En este caso se olvidaron de que todo plan de eliminación del gobierno cubano pasa por el pueblo.  Quizás no lo hayan olvidado; quizás se crean sus propias mentiras, como la que los cubanos están esperando ansiosamente la llegada de los salvadores desde EEUU.  Como sucedió en Girón.  ¿Recuerdan?

Lorenzo Quijano colabora esporádicamente con nuestra publicación

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