Por Francisco Aruca

(Nota: Esto es una trascripción parcial de un programa radial de Ayer en Miami de Francisco Aruca de esta semana pasada.)

El 16 de febrero de 2004 The Miami Herald publicó un artículo de David Ovalle que expresa una situación sumamente seria y peligrosa. Dicho artículo fue reproducido íntegramente el mismo día por El Nuevo Herald, con un titular a toda página que decía “Temen Límites a las Remesas a Cuba”.

Lo que está en juego es sumamente importante y tiene relación con la visita del Secretario del Tesoro John Snow a Miami la semana anterior. El Sr. Snow se reunió con hombres de negocios cubano-americanos para anunciar nuevas medidas de la Administración Bush contra Cuba y contra compañías norteamericanas que podrían estar haciendo negocios con Cuba sin poseer la licencia debida. 

Al comentar en mis programas “Ayer en Miami” y “Babel’s Guide” las declaraciones del Sr. Snow, subrayé que entre las medidas que se contemplaban se estaban analizando pasos para limitar el envío de la ayuda familiar a Cuba, las remesas familiares que están constreñidas a $300 dólares al trimestre para cada núcleo familiar, limitación que el gobierno norteamericano aplica solamente a Cuba y no a ningún otro país. Ni en los peores años de la Guerra Fría se estableció un límite al dinero que se podía mandar a un familiar que residiera en los países del bloque oriental.  Sin embargo, el Sr. Snow habló de limitar aún más estos envíos. 

Aunque en el artículo del Herald no se asegura que la medida sea definitiva, en mi opinión esta es una manera de sondear la reacción que puede causar la noticia en la comunidad cubana. No es la primera vez, y seguramente no será la última, que una información se filtra a la prensa para pulsar la opinión pública, provocar reacciones a favor o en contra para después dar los pasos necesarios de manera más segura.

Los que oyeron mi programa recordarán que hice énfasis que todo lo que había dicho el Secretario del Tesoro había sido con el propósito obtener cobertura de prensa en los periódicos, la radio y la televisión en español. Y lo consiguió. Sin embargo, había muy poco de nuevo en sus declaraciones, tanto lo que dijo ante el grupo de hombres de negocios cubano-americanos que él reunió, como los partes de prensa que entregaron, el sitio Web de la OFAC (Oficina de Control de Valores Extranjeros del Dpto. del Tesoro), encargada de implementar la legislación del embargo. Todo era referente a cosas que se sabían. ¿Quién no sabe que no se pueden hacer negocios  con empresas cubanas sin poseer una licencia del gobierno de Estados Unidos? Por lo tanto, lo que se buscaba en primer lugar era la cobertura para servirle en bandeja de plata a la derecha cubana los argumentos que necesita para defender la actitud de esta Administración ante el gobierno de Cuba, lo que necesita la Administración para lograr el respaldo de un sector importante de la comunidad cubana. 

Solamente en dos áreas hubo algo nuevo. Una, que están planeando eliminar los cien dólares que pueden gastar en artículos cubanos los pasajeros que van a Cuba y que pueden traer de regreso para acá; y el segundo punto, que es más importante, más peligroso, es que se está mencionando la posibilidad de medidas que afectarían el envío de ayuda a familiares y amigos en Cuba. 

Y he aquí la importancia. Porque de la forma en que se publicó la información es evidente que se filtró la información para ver si había reacción en la comunidad cubana.

Pero si lo que se hizo aquí la semana pasada fue filtrar la información para ver la reacción que había, lo del artículo del 16 de febrero en el Herald, tanto en español como en inglés, ya no se trata de filtrar información, sino que se está midiendo ya la reacción.  Y esto se entiende por la magnitud de la cobertura. 

Lo que reporta ahora The Miami Herald con un titular a toda página (y se publica ese mismo artículo, sin quitarle prácticamente una palabra, en la página 7A del Nuevo Herald, con el titular también a toda página) anunciando que efectivamente se van a limitar las remesas a Cuba, no es que se está analizando si se van a limitar. Lo que se está reportando es que se van a limitar, sólo que no se conocen exactamente los detalles.

Si creen que es interpretación mía, vean lo que dice el artículo: 

“Un portavoz del Dpto. del Tesoro dijo el viernes que todavía no se han determinado los detalles de cómo cambiarán los reglamentos para el envío de remesas”. 

Lo que se publicó en los dos Herald con una gran cobertura –y probablemente otros medios en español, tanto en televisión como en radio, se harán eco de esto– no es que están considerando limitar las remesas. La decisión de limitar las remesas prácticamente se da ya como tomada y lo que se está analizando son los detalles. 

En términos reales, lo que se está haciendo no es presentar la información de una forma más o menos clara, como se hizo la semana pasada con las declaraciones del Secretario del Tesoro, a ver si había reacción. No. Aquí no están dejando ninguna duda de que habrá acciones.

Están midiendo la reacción de la comunidad. Han presentado claramente la información. Es como si dijeran: “Vamos a limitar los envíos de ayuda familiar. Aquí lo que queda por definir son los detalles. Lo estamos diciendo de una forma prominente y clara. Ahora vamos a esperar a ver qué reacciones hay”.

Si ustedes leen los artículos verán lo que dicen las entrevistas a cubanos de a pie, a cubanos de aquí de Miami, exiliados, emigrantes cubanos y a otros personajes. Pero el mensaje importante es el del cubano que envía ayuda familiar a Cuba y yo diría que en resumen el mensaje reportado es el siguiente. 

Número uno. El cubano promedio, los cubanos de todos los días de aquí que ayudan a sus familias, quieren seguir ayudándolas, y consideran importantísima esa ayuda porque sus familias la necesitan.

Número dos. Unos dicen que esto no es más que un rejuego electoral, que no se debe tomar muy en serio.

Número tres. Otros dicen que si regulan hay otras maneras, y los cubanos buscarán otras formas de ayudar a sus familiares, incluyendo el uso de personas que van a Cuba como correos, porque se sabe que los pasajeros pueden llevar dinero, aunque el artículo dice que esa vía es ilegal.

Lo que se saca en claro y se está proyectando en el artículo del Herald, tanto en inglés como en español, es que los cubanos en Miami están reaccionando, dicen que quieren seguir ayudando a sus familias, pero que no se lo toman muy en serio porque no es más que un juego electoral. Y por último, si toman las medidas hay otras vías para hacer llegar la ayuda familiar.

Esto hay que tomarlo muy en serio y es un peligro pensar que sólo se hace con fines electorales. Eso es falso. Ya están diciendo que van a limitar el envío de remesas. El asunto aquí ahora es que si no se mide la reacción no sabemos hasta dónde van a llegar las limitaciones. No sólo las remesas, sino otras necesidades que tiene la comunidad cubana con relación a Cuba. 

Esto es un juego de tanteo político. Primero filtraron la información la semana pasada.  Y ahora lo que hay en el Herald es una avalancha de información. Y si no hay reacción, las medidas que se van a tomar contra las ayudas familiares pueden ser medidas mucho más duras que las que tenían planeadas. Pero además, si no hay reacción se pueden establecer las bases para otros pasos, todos ellos dirigidos fundamentalmente aquí a Miami, a limitar los derechos de los que quieren viajar, enviar ayuda familiar, a hacerlo más difícil.  

El único antídoto contra ese tipo de negocio es que la gente aprenda a reaccionar. Y es a eso a lo que los estamos invitando. 

Si se aprueban medidas más duras, los cubanos buscarán otras vías menos seguras. Van a surgir métodos más inseguros y más costosos, pero no solo va a ser todo más caro y más inseguro, sino que ustedes van a tener menos protección, porque en caso de estafa no hay manera de que ustedes reclamen. 

Todo esto es una gran trampa a costa de los derechos de aquellas personas que quieren ayudar a su familia y lo que les están dando a ustedes, en buena medida, es la oportunidad de reaccionar. Todavía los detalles no están definidos. Están esperando por ustedes. Si no hay protestas, si no hay reacción, pudieran decir, “Vamos a eliminarlo por completo porque no ha habido reacción ninguna”. Después pueden ser afectados los viajes de visitas familiares. 

Y es que vivimos en un período electoral, y por eso es que están dando la información, no se engañen, para que después no digan que no se enteraron. Vivimos en un período electoral donde los afectados legítimamente no saben cómo expresar su oposición.  Están dando cada vez más municiones a los que dicen: “Ésta es la mejor manera de ganar el respaldo de la comunidad cubana”. Eso es lo que está esperando oír cierta gente de esta Administración.

Yo no creo ser la persona más adecuada. Ojalá surjan voces e instituciones más moderadas que la mía, menos controvertidas en Miami. Aquí lo importante son los resultados, no el escenario. Pero insisto, hay que reaccionar. En el sur de la Florida hay instituciones y personas moderadas que han expresado muy claramente desde hace años sus opiniones de que los servicios familiares a Cuba, los envíos de ayuda familiar, las visitas a familiares son de suma importancia para nuestra comunidad aquí y para nuestra familia allá. Y eso no debe tocarse. Ojalá que esos mismos individuos e instituciones moderadas sean los que se den cuenta de que éste es el momento para reaccionar respaldando algo que es muy querido, muy importante para la comunidad cubana. 

No obstante, nosotros vamos a comenzar un mecanismo de participación para así ir ganando unos cuantos días y ver si surgen alternativas en esta comunidad. Si no surgen, nosotros no dudaremos en ofrecernos como alternativa, para por lo menos tratar de que la gente se movilice. Estoy convencido de que es urgente responder.

Todo aquel que esté interesado en que no se limiten más las remesas familiares a Cuba debe llamar al teléfono de la oficina de OFAC aquí en Miami [(305) 810-5140, o (305) 810-5140]. OFAC es la institución federal, la oficina del Departamento del Tesoro que se encarga de implementar estas medidas y es ella la que está considerando qué limitaciones se van a imponer a las remesas familiares. A OFAC le interesa conocer las opiniones del público.

Llamen al teléfono local de OFAC a partir de hoy, no para protestar, no para insultar, sino para decir, sencillamente, “Nosotros no queremos que se afecte nuestra ayuda familiar porque la van hacer más cara, más insegura, más dilatada. Esto viola nuestros derechos”.

OFAC se puede convertir en el mecanismo más seguro para que incluso este gobierno se de cuenta de que contrario a lo que dice alguna gente, aquí sí hay cubanos que reaccionan cuando les limitan ese tipo de derecho de ayudar y comunicarse con su familias. 

Los invitamos a que participen. Ahora esto no es más que un tanteo, pero si no comenzamos a participar y a demostrar lo que pensamos sobre esto, van a tomar medidas cada vez más duras, porque lo que hay en juego es algo tan importante como la presidencia de los EEUU y han creído, en mi opinión, erróneamente, que la mejor manera de ganarse los votos de los cubanos es sirviéndole esta medida en bandeja de plata a la extrema derecha.

Participen llamando y veremos qué pasa en los días subsiguientes.

 

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